Wyrd - Vargtimmen Pt. 1: The Inmost Night

Enviado por Marcapasos el Mié, 15/06/2016 - 13:58
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1. The Lonely Sea (12:40)
2. Autumn (05:19)
3. Vargtimmen (08:11)
4. Sad Song of the Woods (17:28)
5. Outro (04:54)

Si seguimos la estela salvaje que dejó Narqath con su proyecto Wyrd, comenzando con el longevo Heathen y el indulgente, a la par que magnífico y sobresaliente, Huldrafolk, uno no podría esperar menos que encontrarse con un significante tal como el hallado en la saga Vargtimmen (que en lengua española, trasladada del sueco, quiere decir ‘la hora del lobo’), colección que comprende dos álbumes en los que el sombrío finlandés realizó un trabajo cuanto menos fascinante.

Fascinación especialmente atesorada por el primer episodio de la serie, subtitulada como The Inmost Night, álbum lanzado el día de la paz del año 2003 vía Solistitium Records, desaparecida discográfica alemana culpable de la salida de, por ejemplo, los primeros discos de Behemoth, Grom y Pandemonic Incantations. Gracias a ella, Wyrd alcanzaría un nuevo punto de inflexión a nivel comercial, siendo The Inmost Night, por medio de dicha distribuidora, el primer CD del proyecto que no se publicaría por medio de copias limitadas.

Se trata (no podía ser menos cuando es Wyrd nuestro agente exponencial), entonces, de un disco realmente especial. Y dato importante, lo es tanto por dentro como por fuera.

Antes de que la banda sonora que compondrán los cuarentaiocho noctúrneos minutos que están a punto de darnos abrazo, llama sustancialmente la atención su portada. Unos años más tarde, en 2005, este disco sería re-editado a través de la discográfica Omvina (hoy en día Millenium Metal Music), con una portada bastante diferente a la que acompaña la cabeza de la presente reseña. Pero es esta principal, en cuestión, la más interesante, sin dudas.

Recuerdo la primera vez que vi dicha fachada, así como el escalofrío que recorrió mi cuerpo mientras mis ojos analizaban su diseño. Ante todo, es el temor a todo lo que se esconde en las sombras de lo conocido y, junto a ello, las dudas evocadas. ¿Quién –o qué- es esa figura de negro? ¿Dónde está, y hacia dónde se dirige? ¿Con qué propósito? ¿Qué objeto está sosteniendo dicha figura? ¿De dónde surge la luz blanquecina al final del camino, a los límites del valle?
El temor a lo desconocido, bucle tenebroso en el que también se halla la hermosura más primaria.

Invito al lector a escudriñar cómodamente la supuesta portada, pues ofrece una clara y favorecedora inmersión para con el disco en ciernes. Sin embargo, sea como fuere la manera de encarar el trabajo, su música fluye por sí sola desde el primer track, The Lonely Sea. Quepa aclarar que todas las canciones del LP tienen su propia participación de guitarras acústicas, como suele pasar en todos los álbumes de Wyrd. Sin embargo, la de esta primera canción es completamente única, una primera melodía que avanza canalizada por la pulsación de las cuerdas por medio de diferentes tramos, siguiendo cada uno de ellos un camino distinto para desembocar en un esquema central. Narqath establece, así, múltiples modos de crear una preciosa melodía, la cual conduce al estallido de las guitarras y el auge sombrío del Black Metal, manteniendo, cómo no, su esencia Folk, aunque, por otro lado, haciendo surgir nuevos componentes novedosos en el ideario del finlandés, como los aires sinfónicos y épicos trazados por el teclado. Se trata de una odisea fantástica y emocionante, con sus luces y sus sombras, su dualidad entre lo altivo y lo grave. Qué decir de una de las más grandes canciones de Wyrd, todo un impacto directo, que, además, nos da el gusto de corroborar la deliciosa mezcla de instrumentos tradicionales que actúan con la composición, alta mención para el clave y el kantele finés.

La segunda es Autumn. Como gran personalizador del otoño que es, la canción se desenvuelve en un campo cálido, pero entristecido, siempre con un protagonismo presente del Folk y la guitarra acústica. Es, además, un dignísimo ejemplo de la hermosa poética de Narqath. Los versos de su lírica (compaginados de forma maestra junto a la música con la cual camina) transmiten eficazmente la decadencia y la melancolía acontecidas con el fin del verano, la llegada de las primeras hojas caídas; el principio del final de la vida, la bienvenida de la muerte y el comienzo del crepúsculo.

El tema homónimo, Vargtimmen, es su cruel antítesis, el efecto rebote. Se trata de la mayor fuerza del disco en cuanto a Black Metal se refiere, incluyendo su pagana y herética letra. Lejos de ser un track lineal, la canción sigue rumbos muy dispares desde el disparo de salida, valiendo subrayar los mayestáticos teclados erigidos en el estribillo (en el que Narqath enarbola los ecos de su voz limpia), las cuerdas pulsadas que caen sobre el oyente como tímidas gotas de lluvia y, cómo no, el épico momento en que las guitarras hacen su abrupta aparición para, en consecuencia, volver a atacar con una onda de electricidad monumental, otorgando un efecto épico al complejo.

De esta manera, llegamos al punto en el que todo va a cambiar, el último lamento de la naturaleza, la última palabra de la tierra: Sad Song of the Woods. Se trata de un imponente tema de diecisiete minutos de duración que comienza con un instrumental acústico de cuatro minutos. Ahora bien, lo que aquí reconcome es que la melodía es, prácticamente, idéntica a la de OF Ashes of Man and Oak and Pine. Podría tratarse (al menos, me gustaría que así fuera) de una secuela conceptual. No obstante, Sad Song of the Woods logra atravesar todo atisbo de duda y todo bache de su camino para llegar a ser una composición totalmente personal para Wyrd. De hecho, la mencionada melodía del principio es aún más perturbadora, si cabe. Es inquietante, incómoda, sobre todo si es escuchada en medio de la noche, en la oscuridad de nuestros adentros. La potencia blacker pronto estalla en una letanía moribunda, circuncidada por el psicofónico efecto de voz que Narqath presta a sus cualidades, dándole una perspectiva fantasmal y mundana a la canción. Todo esto va precedido de un final increíble, en el cual el músico hace brillar su voz limpia y coral en un estribillo de desenlace espléndido:

“In autumn, in summer, in spring
In winters chilling wind
Between the seasons it echoes
The Sad Song of the Woods.”

En definitiva, un viaje musical totalmente meritorio esta cuarta pista, que consigue desbocar completamente incluso la pequeña anotación previamente comentaba. Enorme, Sad Song of the Woods, una joya única dentro del Black/Folk Metal.
El plástico termina con un último outro, un genuino continuum instrumental de Vargtimmen y el cierre perfecto para este, nuestro concepto.

The Inmost Night, el primer capítulo de Vargtimmen, brilla con luz propia y hace una completa caracterización de su nombre: una noche incesante, siempre cernida sobre nosotros y nuestros corazones. No es un Heathen, ni Huldrafolk, pero sí es una prueba más de la ingeniosa plusvalía instrumental de Narqath (simplemente asombroso cómo lidera las virtudes de cada uno de los instrumentos que impregnan el disco, que no son pocos) y su alma creativa, quienes convierten a The Inmost Night en un hallazgo y una pieza obligatoria para los amantes del género.
Además, se trata del inflexivo punto de partida en el que Narqath comenzaría a ahondar por nuevas corrientes como las sinfónicas y épicas (como ya hemos podido atestiguar), y otras como el Doom y el Death, como puede vislumbrarse en los adentros de la segunda parte de Vargtimmen (Ominous Insomnia), Rota, Kammen y demás.

Queden, como veredicto, cuatro cuernos gigantescos para el disco de Wyrd que demostró poder ser auténtico y único aún siguiendo una línea sucesora. Enorme e infalible.
No os perdáis entre sus neblinosos páramos de las tinieblas, pues, entre sus imperantes bosquejos, también se encuentran la belleza, la pasión y el amor que nos lega el vivir.

Narqath / Voz, todos los instrumentos

Sello
Solistitium Records