White Ward - Love Exchange Failure

Enviado por IchiTheKiller el Vie, 26/02/2021 - 20:24
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1. Love Exchange Failure 11:55
2. Poisonous Flowers Of Violence 08:13
3. Dead Heart Confession 10:05
4. Shelter 05:41
5. No Cure For Pain 12:26
6. Surfaces And Depths 06:15
7. Uncanny Delusions 12:29

Disco Completo: Bandcamp - Youtube

Desde la ciudad ucraniana de Odesa, White Ward son un talentoso quinteto que últimamente me está devolviendo un poco el entusiasmo por el llamado Post-Black, este híbrido amado y odiado a partes iguales. Recuerdo muy bien el boom mediático que tuvo este género en 2013, con Deafheaven y sus tonalidades rosa invadiendo el panorama alternativo, y generando urticaria por igual a los más acérrimos fans del metal negro. En ese tiempo nunca llegue a ser devoto de los americanos, aunque el estilo sí que me agarró con fuerza. Mucho ha llovido, errores se han cometido. Hoy día mi visión del Post-Black es una mezcolanza de nostalgia y sopor, recordando un poco las viejas glorias y, muy de vez en cuando, me voy parando a contemplar el escaso talento emergente que intenta inyectar nuevas energías a la movida.

White Ward sin dudas son de estos últimos. El Post-Black que ejecutan los ucranianos me transporta a pasajes comunes, aunque su buque insignia, esa rica influencia jazzística y ambiental, revuelve un poco los cimientos del estilo creando asi una experiencia exótica, fresca y renovada. El abanico de referencias que han venido recogiendo los ucranianos desde su formación (en 2012) resulta el esperado: comenzando con un par de Demos y EPS que recogían cosas del Black Depresivo (al estilo de Trist o los Shining más primigenios) hasta toparse de lleno con el preciosismo puro del Post-Black de Lantlôs o unos inevitables Deafheaven (que para bien o para mal han dejado su huella). Con White Ward podría hacer poco paralelismo con el aclamado/odiado disco de portada rosa (si eso sirve de alivio para alguno) aunque si reitero el nombre de Lantlôs: Cuando llega la noche y la urbe descansa, se encienden las luces de neón y la atmósfera se calma, en ese instante es cuando la película de White Ward comienza.

La Tokio nocturna que adorna la portada es solo una mera referencia, un disco como Love exchange failure (su segunda ofrenda) ocurre en simultáneo en cualquier metrópolis del globo, ya sea en Caracas, Buenos Aires, Santiago o Madrid: la música de White Ward es realismo puro, el soundtrack de una urbe que nunca descansa pero que cuando llega noche se ralentiza, sucumbiendo ante el insomnio, la melancolía y el Jazz. Y es que en un cóctel sónico de estas características no podía faltar la influencia del género más elegante por excelencia, al que White Ward rinde un apropiado homenaje. En efecto, en este disco tenemos toneladas del llamado Dark Jazz o Doom Jazz, al mejor estilo de los soundtracks de Angelo Badalamenti o del mítico grupo Bohren & Der Club Of Gore. Un decadente y calmoso saxofón, sutiles notas de piano, un bajo rezumbando a la par del elegante e incesante hit hat de los platillos; todo ello como protagonista, nada de parches o interludios, compartiendo escenario con la intensidad y las pulsaciones metálicas características del Post-Black.

Love exchange failure es un disco largo, siendo una apuesta mucho más arriesgada que su debut, que ya sentaba las bases de su sonido insignia en un formato más compacto. Pero, a pesar de lo extenso, la hora de duración se siente más que justificada, desglosando 6 composiciones (y un interludio) que fluyen de forma orgánica, sin segmentos fragmentados que nos distraigan de nuestro viaje. El tema de apertura Love Exchange Failure me parece una delicia, y debería resultar suficiente para quedar atrapado en ese primer contacto con la banda, o en su defecto salir huyendo despavoridos. Una introducción de película, para encender el cigarro mientras la orquesta calienta y la ciudad resuena de fondo. El tema no tarda mucho en mostrar su naturaleza agresiva, sin tanta violencia eso sí, aunque con la intensidad suficiente para mantener las cosas siempre interesantes y en movimiento. Intensos igualmente son los berreos de Andrey Pechatkin, que a pesar del rollo urbano e intimista yo detecto algún atisbo de lo que me gusta llamar la furia eslava, ósea esa forma tan particular de gritar que se ve mucho en las bandas de Black ucranianas. Puntos a favor. El remate del tema me resulta perfecto, riffeo intenso y un breve solaco justo ahí en el clímax ¿Por qué no? Los chicos ya desvelan toda la artillería en los primeros compases de disco.

Los dos temas que siguen me hacen pensar que el grupo entra un poco en la burbuja del Post-Black más convencional. La inesperada carga emotiva de Poisonous Flowers Of Violence tiene un airecito descarado a Deafheaven, que tampoco molesta en demasía, mientras que Dead Heart Confession si la veo con mucha más sobriedad y prestancia (a pesar de ese breve estribillo un tanto pueril). Ambos temas, sin embargo, se resuelven de forma exitosa, y es que las secciones de piano y saxofón se entretejen de forma tan suave y fluida, llegando siempre en el momento justo.

El interludio Shelter nos avisa que ya estamos en el ecuador del disco, y ojito, que la parte más sustanciosa del mismo está por empezar. La introducción de No Cure For Pain es de esas que hipnotiza y embelesa, y que decir del desarrollo del tema; toda una montaña rusa de emociones que va sumando tensión a cada minuto. Surfaces And Depths es pura elegancia, la voz de la invitada Renata Kazhan se roba todas las miradas, mientras el grupo demuestra de nuevo su valía en estos terrenos tan ajenos al metal. Finalmente, Uncanny Delusions cierra el disco con un fugaz airecito al neofolk/americana, además de resumir a la perfección el mensaje de Love exchange failure; un retrato sónico, orgánico y fidedigno, de estas sensaciones que afloran durante el sopor de la gran metrópolis.

Debo decir que ya su primer disco era bueno, y lo recomendaría para el que quiera ahondar un poquito más en este universo. Si, ese Futility Report de 2017 fue una primera función que se llevó también muchas alabanzas, pero en cuanto al ambiente completo, ese soundtrack detallado y decadente que proponen los ucranianos, eso se empieza a notar más claro y fuerte con este segundo disco. En definitiva creo que White Ward es una banda que apunta maneras, una banda que, hoy día, sienta como una necesaria dosis de adrenalina que busca revivir tanto a la escena del Post-Black actual como a la escena metálica ucraniana. Cuatro Cornamentas bien ganadas

Andrey Pechatkin: Bajo, Vocales

Yuriy Kazaryan: Guitarras

Yevhenii Karamushko: Bateria

Mykola Jack:Guitarras

Dima Dudko: Saxofón

Invitados:

Stanislav Bobritskiy: Teclados

Renata Kazhan: Vocales en "Surfaces and Depths"

Vitaliy Gavrilenko: Vocales en "No Cure for Pain"

Ivan Kozakevych: Vocales en "Uncanny Delusions"

Sello
Debemur Morti Productions