Triumphator - Wings of Antichrist

Enviado por Mendoza M. el Dom, 16/02/2020 - 17:51
4455

1. Infernal Divinity
2. Conquered Light (An Ending Utter Black)
3. Heralds of Pestilence
4. Burn the Heart of the Earth
5. Crushed Revelation
6. Redeemer of Chaos
7. The Triumph of Satan
8. Goathorned Abomination

El primer y único disco de los suecos Triumphator, publicado en 1999 y con un aparatoso título que deja poco a la imaginación, es todo un golpe de knockout en la mandíbula. Su despliegue comprende un Black Metal atroz y fulminante que va muy ligado con los parámetros clásicos del estilo, pero que a su vez posee un toque especial y distintivo que lo separa levemente del montón.

Un disco que de entrada se presume ruidoso y enérgico. Una unión de instrumentos que detona en la vehemencia más absoluta y que va en perfecta armonía con los parámetros establecidos por otras bandas años atrás. He aquí un trabajo áspero y robusto que toma ese cetro oscuro con ambas manos y lo alza para bosquejar media hora inquietante y avasalladora que poco se preocupa por el bienestar del oyente y que es digno representante de la corriente clásica y primigenia del subgénero, pero ya visto desde otro prisma.

Bajo un manto de lobreguez, Triumphator desenrolla ocho temas convulsos en donde la primera necesidad será el ataque directo a la yugular del oyente desprevenido. Una extensa red entretejida con saña y frialdad, con extraños pasajes ambientales, introducciones a la vieja usanza y un sonido amurallado que retumba como si de una guerra se tratase. En sí, toda la extensión de "Wings of Antichrist" es salpicada por una labor instrumental en mi opinión sobria y eficaz, con guitarras muy poco dadas a la experimentación y que cumplen una labor certera, pero no menos evocadora. Con un espectacular y férreo desarrollo, de a ratos simple y elemental, dichas cuerdas se acoplan sin mayor sonrojo a la estaca de pesadilla que los suecos nos clavan por el pecho.

La voz es un caso totalmente aparte. Pese a contar con una instrumentación muy solvente y un sonido de primer nivel por cuanto al subgénero se refiere, este disco quizás no sería tan notable si su cabeza pensante no fuese el señor Daniel Hans Johan Rostén, o mejor conocido como Mortuus, Arioch, como prefieran llamarle. El cantante realiza a mi parecer una interpretación descollante que eriza los pelos del cuerpo en un feroz despliegue de perversidad que bien podría resumirle a cualquiera más o menos de qué va esto del Black Metal. Teatral, malévolo, dramático y por momentos sobreactuado, Arioch toma el rol protagónico y acaudilla la faena, marcando el camino a seguir con una suficiencia pasmosa, empleando como arma ese tono vocal tan grimoso y ultrajante que destila auténtica oscuridad y una personalidad muy marcada que muy pocos colegas suyos son capaces de alcanzar.

Con la batería podría decirse que sucede algo similar. La despampanante labor del señor Fredrik Andersson es realmente potente, visceral y la podemos enlazar con los parámetros de calidad que sostuvo durante su estancia en los años dorados de Marduk. En cambio, las líneas de bajo no son nada del otro mundo, pero en varias secciones se levantan para complementar y reforzar todavía más la música.

Con el inicio a toda mecha de "Infernal Divinity", el disco se abalanza sobre nuestra cabeza con la potencia de un rompehielos antártico. Un garrote metálico con todas las de la ley, con muy poco, poquísimo espacio para la pausa, salvo en momentos muy puntuales como puede ser la intro de Heralds of Pestilence (una pieza descomunal e imponente, de los mejores temas del trabajo sin lugar a dudas), o el preocupante desarrollo de "Crushed Revelation", esculpido a modo de satánica ceremonia.

"Conquered Light", sin nunca quitar el pie del acelerador, nos proyecta una visión mucho más melódica y siniestra que aterra y conmueve a partes iguales. Y el demoledor y atropellado avance de "Burn the Heart of the Earth" revela una serie de elementos densos y infranqueables que a la postre serían elevados a la décima potencia en el "Salvation" de Funeral Mist.

La segunda mitad del trabajo marchará colina abajo de un modo atroz e indetenible. Con una intensidad que roza en lo obsceno, "Reedemer of Chaos" encabeza la movida con unos arreglos disonantes bastante desquiciantes que imponen lo suyo. Más atrás nos espera una sangrienta "The Triumph of Satan" que ofrece cierta variedad en su armazón instrumental, y una "Goathorned Abomination" que cierra el asunto con un poderío y una autoridad absoluta que no deja títere con cabeza, si es que todavía los habían a estas alturas del álbum.

El rasgo principal del disco, en lo que a música se refiere, consiste en un Black Metal impregnado por esa brutalidad y desparpajo típico de la época que poco se preocupa por esconder influencias y que encuentra su mayor esplendor precisamente en esa honestidad que recubre cada minuto de la obra. Sin dudas, Triumphator nos ofrece en su "Wings of Antichrist" un trabajo imperial, de actitud irrebatible y cuyas canciones son excelentes muestras de ese misticismo noventero tan manifiesto, íntimo, y que nunca renuncia a la intensidad dramática que arrastra Arioch como sombra tras de sí. Cuatro cuernos.

Arioch: Voz, guitarra
Tena: Bajo
Fredrik Andersson: Batería

Sello
Necropolis