Tiamat - Sumerian Cry

Enviado por Witchfyre el Mié, 19/01/2022 - 10:01
Tiamat

Creo que ha llegado ya la hora de dedicarle unas líneas a esto. No negaré que se coloca por detrás de muchos otros en una lista de preferencias personales dentro de la vieja escena sueca, pero eso no le quita en ningún momento su aura de clásico al primer álbum de death metal que se grabó en los Sunlight. Ya, ya sé que Sumerian Cry salió el 7 de junio de 1990 y que, a esas alturas, ya estaba en circulación Left Hand Path (tres días antes, ojo), pero mientras Tiamat pasaron la segunda quincena de octubre de 1989 junto a Tomas Skogsberg en el estudio, LG y cia. no entrarían por la puerta del mítico santuario hasta casi dos meses después. Oye, puede parecer una chorrada, pero no lo es. Aquí hay unos galones y es de recibo reconocerlos. Nada se compara con Left Hand Path, pero, para la posteridad, creo yo que debe quedar que Johan Edlund y los suyos pusieron la primera piedra de un edificio que se erguiría alto y orgulloso en muy poco tiempo.

Sería de recibo ahora hacer un poco de historia, hablar de Treblinka, de la génesis del death metal sueco y blablabla... pero no tengo muchas ganas. Otros lo han hecho antes y mucho mejor de lo que yo lo haría ahora, así que me voy a abstener de lecciones de historia gratuitas en esta ocasión, habida cuenta que eso suele ser lo mío. A tal efecto, os remito a la “Biblia” del señor Daniel Ekeroth para el tema en cuestión. Voy a meterme en harina sin mucho preámbulo. Intro – Sumerian Cry, no se ha comido la cabeza Edlund, pero es toda una delicia. Acústicas, teclados, un ambiente oriental etéreo y exótico... Va dando muestras a cuentagotas de que se trata de un pollo de culo inquieto el colega. Me encanta como suena y augura algo especial. Con In the Shrines of the Kingly Dead hace aparición ese abominable sonido de guitarras. Quien se haya puesto alguna vez uno de estos trabajos de death metal, sabe perfectamente de qué hablo. No es el de Entombed, pero le anda cerca. Pura cochambre sueca. Tomas Skogsberg sentando cátedra en unos pocos segundos. Los grabaría mucho mejores y con más calidad después, aunque aquí ya encontramos todo lo que nos gusta en nuestro death metal. Ese hedor a alcantarilla, una purulenta garganta vociferando desde las entrañas del averno... cierto desaliño que no evidencia más que su brutal inconformismo adolescente. Hay voluntad de llevarlo todo más lejos, más horripilante, más maligno y Edlund estira los límites con bravura... hasta los del pobre Anders Holmberg que no daba para mucho más. No tardaría en poner pies en polvorosa para quedarse en los discretos Expulsion.

The Malicious Paradise sigue en la línea, algo más lenta, con sus ritmos de batería “ortopédicos", melodías algo incómodas, riffs de guitarra tan desgarradores como aparentemente despreocupados y un Edlund absolutamente demoníaco muy lejos de lo que escucharemos un par de años después. Basta decir que nunca he sido un gran fan de sus evoluciones vocales, pero en Sumerian Cry suena jodidamente amenazador. ¿Quién lo vería poco después, ya sin pelo, susurrándonos aquella Cold Seed repleta de cheerleaders? Hacia los compases finales van apareciendo esas muestras de inconformismo que harían de Edlund uno de los músicos más aventurado de su época. ¿No os dije que era un culo inquieto el fulano? Un ritmo algo más accesible por aquí, el solo bluesero de Necrophagius Shadows por allá, algún riff rockero que otro. El Clouds es de todo menos death metal de manual y ya estaba en la calle en 1992... ¡al César lo que es del César! Ninguno de sus colegas de Treblinka quedaban junto a él ya a esas alturas. El suyo era un viaje en solitario.

Pero esto era otra historia muy diferente. Aunque con cierta vocación vanguardista todavía muy oculta, Tiamat a estas alturas no querían mucho más que ver arder el cielo en llamas. Nocturnal Funeral no es más que un trallazo proto black que bebe mucho más de Bathory o Hellhammer que de Death o Autopsy, sólo que aderezado por ese abominable sonido “Sunlight”. Con otro sonido más guarro, Sumerian Cry se situaría con más claridad como precursor de la Segunda Ola. ¿Son ésta o la siguiente Altar Flame en realidad muy diferentes a lo que Euronymous y Dead andaba definiendo por aquella época? Y si de cosas raras hablamos, ese solo de ¿teclados? y guitarras de Evilized en medio de un holocausto “blackdeathmetalero” os va a dejar totalmente a cuadros. Mejor escuchadlo por vosotros mismos y me contáis. Para cerrar con aire solemne, una “doomera" Where the Serpents Ever Dwell, seguida de la segunda parte de Sumerian Cry y que acaba siendo de las que más me gusta con esa atmósfera mórbida y lasciva. Y en el CD, una incendiaria The Sign of the Pentagram recuperada de la demo homónima de 1989, que no sale en el vinilo.

No sé si se viene notando en el texto que el álbum no me vuelve precisamente loco y hacia la mitad me empieza a cansar un poquito, hasta el punto de que no es algo que sienta la urgencia de pinchame a menudo. Si con ganas de death metal sueco ando, se me ocurren, por lo menos, otros 10 que me apetecería escuchar antes que éste. Ahora, eso no quita en ningún momento que no sepa poner a Sumerian Cry en el lugar que le corresponde, uno de privilegio en los orígenes de su escena. Dejando, de paso, constancia del talento de Kristian Wåhlin ya en tiempos remotos.

Cualquiera diría que Johan Edlund estaba destinado a otras glorias y, sin duda alguna, así fue, sólo que yo nunca he terminado de conectar con su genio. No me matan ni estos primeros pasos más “trues", ni sus logros comerciales posteriores de la mano del tándem Sorychta/Century Media. Independientemente de mi falta de sintonía con Edlund, no soy capaz de escatimar a Sumerian Cry ni uno de los cuatro cuernos que a conciencia le pongo. Ya casi sólo por su valor histórico se los merece. Eso sí, musicalmente, yo no lo veo para más, encima, teniendo en cuenta todo lo que lo rodeaba en su momento. Puestos a hablar de death metal, había otros mucho mejores.

8/10

- Hellslaughter (Johan Edlund): guitarra solista, rítmica, voces
- Juck (Jörgen Thullberg): bajo
- Emetic (Stefan Lagergren): guitarra solista, rítmica
- Najse (Anders Holmberg): batería

Sello
C.M.F.T. Productions

Con este disco el problema que veo yo, es que nos condiciona mucho la obra posterior que sacaron que no nos hace tomar muy en serio este Lp. Si hacemos un back en el tiempo y nos trasladamos a 1990 y nos ponen el álbum, te digo que lo flipamos.

Antes de nada, tengo que decir que me encanta el sonido de la caja. Suena seca pero al mismo tiempo profunda, creo que le metió un poquito de reverb que le queda muy bien. Y los timbales también suenan auténticos.
Esta debió de ser una de las primeras producciones con algo de renombre que hizo el genial Skogsberg.

Hacía mazo de tiempo que no escuchaba este álbum, y ahora, después de tanto tiempo, quizás lo que menos me cuadra en todo el disco es la voz de Edlund, que la veo demasiado --cafre-- para el estilo del trabajo, como demasiado bruta y algo desfasada por momentos.

El trabajo lo veo con ideas pero todo como un poco caótico, está todo como un poco deslavazado, por momentos quieren sonar cañeros, y por otros, como si quisieran bajar un poco el pie del acelerador y meter otros estilos, pero joder, sin fundir todo bien (la parte blusera de Evilized, es la hostia, cómo meten un Blues en medio del tema, cuidado!! que tiene su puntillo, pero lo malo es que el teclado suena a los casio eses de juguete que se regalaban, y después doblan la melodía con la guitarra utilizando una pedal Wah - Wah) A ver, esta gente se notaba que tenían inquietudes y que querían ir más allá, lo malo es que aquí todas esas ideas están metidas con calzador y funden mal en las canciones (faltaba experiencia). Era una gente que estaban buscando y puliendo su sonido.

Para mí el corte más conseguido y que más me convence, es la última canción (metida en bonus) "The Sign of The Pentagram" que aquí si meten miedo y convencen..

Yo también le casco un 8

PD: Veo más equilibrado y compensado "The Astral Sleep"

Siempre he tenido la impresión de que estas bandas que estaban destinadas a otros menesteres, nunca llegaban a mostrar todo su potencial dentro de corsés estilísticos como el death metal. Ahora que han colgado una reseña de Therion, en ellos veo un caso muy similar. Tanto Of Darkness... como este Sumerian Cry no pasan de ser buenos álbumes de death metal, pero no mucho más. En ningún momento comparables con los discazos que se sacaron colegas de generación como Entombed, Dismember, Unleashed o Grave, que pasaron a la historia como bandas de auténtico death metal. De hecho, cuando alguno de esos evolucionó hacia otras cosas, no tuvieron, ni de lejos, el mismo éxito. En cambio, Therion y Tiamat se hicieron mucho más grandes y destacaron como bandas cuando fueron cambiando su estilo. Cada paso evolutivo de Tiamat los hizo más conocidos, hasta que yo creo que alcanzaron su techo en la época de Wildhoney. Esta claro que su destino no era ser una simple banda de death metal y quizás por eso sus resultados en Sumerian Cry tampoco son tan impresionantes.

En el fondo, no deja de ser un buen album de death metal, con ramalazos black y cosillas menos ortodoxas. Quizás un poco inmaduro, se ven ahí los intentos de Edlund por salirse de la norma, pero aún le falta cierta solvencia para resolver las salidas de tono, tienes razón. En las bandas más vanguardistas, los primeros años siempre son más dubitativos, como si aún les faltara para ordenar su torrente de ideas. Yo creo que los que triunfan con un debut, son los que lo tienen clarito desde un principio. Independientemente de todo, Sumerian Cry es un álbum con un enorme valor histórico, que debía estar reseñado. Y no olvidemos la bonita portada del amigo Necrolord, una de las primeras que le conozco.