Swans - My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky

Enviado por MetalPriest el Mié, 08/08/2018 - 20:02
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1. No Words/No Thoughts
2. Reeling the Liars In
3. Jim
4. My Birth
5. You Fucking People Make Me Sick
6. Inside Madeline
7. Eden Prison
8. Little Mouth

En algún momento de 2005, Michael Gira se encontraba sobre el escenario, sumido en el más profundo trance tocando con su banda Angels Of Light. En ese instante, estaba interpretando la canción The Provider, y mientras aquellos poderosos acordes con let-ring y repeticiones cuan letanía se dilataban en la sala y en su cabeza…. Tuvo una revelación. Apuesto que tenía los ojos cerrados, las arrugas marcadas en sus contornos y en la frente y de pronto, debió abrirlos y sentir cómo se humedecían. Lo estaba sintiendo. Sintió el alma de Swans regresar a él, la sensación y emoción que le brindaba ejecutar la música que hacía con su antigua banda, enterrada casi una década atrás. Ahí fue cuando se decidió, cuando lo tuvo claro… y llegó a la conclusión de que debía resucitar a los cisnes.

Pasarían cinco años más… entre preparativos, nuevos discos en solitario y con Angels Of Light hasta que daría el paso re-fundando lo antes enterrado con lágrimas y frustraciones. El cisne renacía de sus cenizas cuan ave Fénix. Gira llamaría a sus viejos compañeros Norman Westberg, Christoph Hahn y Phil Puleo, y a mayores, a otros como Thor Harris o Christopher Pavdica y se pondrían a trabajar en una nueva acometida de Swans. La otrora importantísima Jarboe (que puso voces y teclados a varios discos de la banda) quedaría fuera del proyecto, y los resucitados Swans volverían a componer y tocar. Gira pretendía hacer de su onceavo álbum de estudio, una suerte de continuación del Soundtracks For The Blind, reciclando descartes de la época incluso. También quiso darle una ilusión de continuísmo respecto a su proyecto solitario editando las demos de lo que posteriormente sería el My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky bajo su nombre y con el título I Am Not Insane (2009). De este modo, conseguiría también presupuesto con esas ventas para el despliegue de medios y talento que sería el My Father… un año más tarde, en 2010. Y así fue.

En Septiembre de 2010, My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky saldría al mercado causando una sensación positiva entre los críticos y receptores. Swans volvían. Y por encima, lo harían con un plus de belleza, dejando ya muy atrás sus riffs impactantes y machacones, optando por seguir su ruta de la última etapa: texturas, atmósfera, existencialismo… clímax. Y el golpe no pudo ser más certero. Indudablemente, Michael Gira había hecho sus deberes. Ignoro si lo de aquel concierto que os dije y la revelación fue auténtica providencia, la mano de Dios o un flashback de algún viaje de LSD de hacía años, pero la cuestión es que lo había conseguido, superando toda expectativa puesta sobre el nuevo disco. Sencillamente, era algo tremendo.

En el My Father, podemos percibir un sinfín de sensaciones, texturas y enfoques, algunas de ellas, que se contradicen con otras que se ejecutan en el mismo plano temporal. Temas que parecen querer sonar como nanas infantiles y que terminan por ser más tétricas y oscuras que el jodido Transilvanian Hunger sonando en unas catacumbas abandonadas. Otros tracks de base prácticamente acústica pero sin embargo con una potencia que te obliga a acelerar el pulso, y otros temas que sencillamente son la definición sonora de majestuosidad. De base, podría decirse que las composiciones son incluso sencillas. Que cada instrumento tiene una partitura simple, pero es que ahí no está el meollo, el meollo está en las capas y capas de instrumentos que aplican pinceladas para crear un producto final 100% consistente y unitario. Un trabajo de composición, cooperación y producción precioso que resulta en lo que aquí fácilmente podemos escuchar a golpe de clic. Un álbum existencialista sobre la muerte, el suicidio, la misantropía y el ascenso a los cielo. Sencillamente: SWANS.

My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky arranca con una de las canciones que me hicieron engancharme de manera definitiva a la banda (junto con Lunacy y Jim), esta es No Words/No Thoughts: Unas campanas resuenan acoplándose unas con otras, y tras mantener la atmósfera un trecho, llegan las majestuosas guitarras y percusiones. Parecemos estar haciendo una expedición por el espacio, como buscando lo desconocido. Y es que, indudablemente, en esta opening Swans desatan toda su pesadez y poderío sin necesidad de hacer el gañán con distorsión, velocidad o trucos de estudio. Sencillamente, crean aura. Hacen magia. Luego llegarán teclados, más campanas, cascabeles, baterías tensas y la carismática voz de Michael Gira. En resumen y para no alargarme: una legendaria obertura.

Al llegar Reeling the Liars In, se advierte un contraste claro entre la intensidad de No Words/No Thoughts y esta, que opta por un aura más relajada y despreocupada. Seguidamente, llega otra de las favoritas: la intrigante Jim. Aquí Swans juegan de una manera más profunda con las sensaciones. Por momentos parece que Gira canta una nana (como comentaba antes), pero como contrapeso, la canción no deja de intensificarse en un disciplinado crescendo. Destaco el break en el que Gira recita con encantadora entonación “Jim… Jim… Jim… oh, Jim. Jim… Jim… It's time to begin”. Clara demostración de que a veces (y más a menudo de lo que nos pensamos), menos es más. Swans muestran su frescura, y añadiría además que lo hacen justificando sobradamente la reunión, demostrando que está motivada por una nueva marejada de inspiración.

La elástica y alocada My Birth prosigue con la locura aquí condensada en My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky. Aquí, en este corte, sobresale esa manera con la que el bajo y demás parafernalia se alinean con la batería mientras Gira canta adaptándose perfectamente a la métrica de estos rimbombantes tempos. Otro de los mega-momentos estelares de esta placa, es You Fucking People Make Me Sick, que juega con dulzura/inocencia, proseguida de tenebrosidad. Aquí las rítmicas las dirige Christopher Pravdica con un harpa judía. Mientras, Devendra Banhart (quien tiene una voz similar a la de Gira), canta casi a dúo con la hija de este. Para finalizar, a partir del minuto tres, llega el elemento inquietante, de la mano de unos pianos mega-tétricos, sonidos temibles y percusiones amenazadoras. Toda una mezcla de emociones claramente contradictorias, que se conjuntan de manera enigmáticamente positiva ¿Cómo pueden hacerte pasar de sentirte reconfortado, cálido y cómodo a expuesto, inquieto y alarmado en cuestión de segundos? Pues la única respuesta es “Swans”. Y con eso tiene que bastar.

Inside Madeline ofrece lo que aparentemente pudiera semejarse a un interludio atmosférico instrumental, que trata de pasar página de toda esa música esquizofrénica a la que nos enfrentamos. Y se consigue. Este sexto track nos devuelve el sosiego, haciendo uso de E-bow, dulcémele y otros instrumentos más orquestales, así como la intervención de la plácida voz de Gira en su segunda mitad. Eden Prison emana una musicalidad más bohemia, sensual y psicodélica, ofreciendo unos riffs tanto melódicos como percusivos de lo más agradables, plasmando una sensación sedante que incitaría al trance de tener algo más de metraje. La canción final Little Mouth prosigue con la quietud y placidez musical, dando preferencia a las acústicas, coros de fondo y tempos calmos. Un cierre que nos deja con buen cuerpo y un extra de relax. Sin embargo, haciendo restrospectiva, queda claro que desde el comienzo hasta el desenlace, Swans nos tuvieron en sus manos. Son expertos en controlar las emociones del oyente.

No queda más que añadir sobre My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky. Tan solo el seguir enfatizando lo más importante y aclarar para los profanos lo que para los que no lo somos, es una obviedad: La música de Swans no se basa en su complejidad o en la técnica, sino en las emociones que provoca. Las sensaciones a suscitar. Es música para sentir, en un plano más profundo del habitual. No se pueden esperar virguerías; solamente trabajo en equipo y mucha atmósfera. Detallismo, sí… pero en pequeños recursos instrumentales, variedad de sonidos y las consiguientes texturas resultantes de ello.

Un 9,75 para My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky de Swans. Primer álbum en más de una década. El primero de una nueva (y fructífera) etapa que no dejaría de avanzar hacia lo espiritual, lo trascendental... Como una especie de búsqueda de Dios a través de la música. Cinco cuernos de calle.

Michael Gira: voz, guitarras, sonidos y producción.
Christoph Hahn: guitarra eléctrica.
Thor Harris: batería, percusión, teclados, vibraciones y dulcémele.
Christopher Pravdica: bajo y harpa judía (en track 5).
Phil Puleo: batería, percusión y dulcémele.
Norman Westberg: guitarra eléctrica y E-Bow (en track 6).

Músicos de Estudio:

Devendra Banhart: voz en "You Fucking People Make Me Sick".
Brian Carpenter: trompeta y trompeta de baras.
Steve Moses: trombón.
Saoirse Gira: voz infantil en "You Fucking People Make Me Sick".
Grasshopper: mandolina.
Bill Rieflin: batería, piano, guitarras, sintetizador y órgano.

Sello
Young God