Summoning - Nightshade Forests

Enviado por MetalPriest el Sáb, 20/01/2018 - 21:13
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Estamos en 1997. Es el año del Anthems To The Welkin At Dusk, Eld, Nattens Madrigal, Enthrone Darkness Triumphant y el Under The Sign Of Hell entre otros muchos discos de la oleada del black metal noruego. Entre tanto, en Austria, Summoning ya se habían coronado también con sus Lugburz y Minas Morgul. En este mismo año, sacarían su tercer y definitivo Dol Guldur, demostrando un mayor desarrollo en el sonido de la banda. Estos serían sus álbumes clásicos, los añejos… los más memorables y famosos de su catálogo. Summoning no serían muy famosos, pero eran grandes lo supieran pocos o muchos por aquel entonces. El caso es que en este 1997 Protector y Silenius lanzaron también un EP de poco más de media hora titulado Nightshade Forests, como una especie de guinda personal a aquella época (93-97) en la que el Black Metal tuvo un regusto especialmente clásico. Y también, la guinda de la propia historia de Summoning, y contra todo pronóstico, aunque aquellos años de oro pasarían, sus siguientes álbumes seguirían siendo maravillosas opus del epic black metal.

Así que aquí tenemos el Nightshade Forests, funcionando como un recopilatorio de canciones descartadas del Dol Guldur, canciones que fueron desechadas posiblemente por tener un sonido demasiado similar al del Minas Morgul (seguramente por su uso de trémolo picking). Aunque… también es cierto que podría decirse que el material de este Nightshade Forests no iguala en grandeza al del Dol Guldur. Sea como sea, el hecho de estar hablando de un EP y no de un álbum con todas las letras, no deja de ser una obvia arbitrariedad como otra cualquiera. Porque para el metraje que tiene, habría bandas que ya considerarían esto un “larga-duración” sin vacilar. Pasa que… Summoning, son de esas bandas que gustan de hacer álbumes largos a base de temas largos. Para ellos, este disquito de las montañas negras y el ojo de Sauron no es más que un entremés para matar un poco el hambre, o… para aguantar la ayuna hasta el próximo trabajo (que sería el muy querido Stronghold del 99).

La gracia de este pequeño artefacto, y quizás lo que más lo diferencia del resto de trabajos de los austríacos, es que las guitarras están muy por debajo de los teclados y baterías programadas, casi como un susurro constante pegado a las paredes del calabozo sonoro que es este álbum. El protagonismo, va orientado hacia las melodías de Silenius con teclados y sintetizadores... y en menor medida, a las percusiones, creadas seguramente por Protector. Nightshade Forests se podría dividir en dos partes: La primera, configurada por los dos primeros tracks (cantados por el atmosférico Protector), y la segunda, que son los dos restantes (perpetrados por el salvaje Silenius). Pero en realidad, musicalmente son muy similares y comparables entre ellos los cuatro cortes, no hay una diferencia realmente palpable, salvo quizá por la última canción, la cual también comentaremos en breve.

Mirkwood ofrece casi diez minutos de misterio, con sus toques silvestres que reflejan la gloria del otrora hermoso Bosque Verde y que ahora, es el tenebroso Bosque Negro. Lugar donde la muerte acecha por mano de orcos, arañas, lobos y cosas peores. Por contrapartida, Kortirion Among the Trees nos recita un poema de Tolkien sobre una de las ciudades de Tol Eressëa, cuya torre es la más hermosa de la isla. En esta ocasión Summoning muestran un manejo instrumental más versátil con algo más de poso y épica. Luego, estrenando la dupla cantada por Silenius, tenemos la heroica Flesh and Blood, que parece narrar la caída y olvido de Kortirion, posiblemente en la Dagor-Dagorath o en la propia fantasía de los austríacos, ya que jamás en la mitología de Tolkien llega a ser invadida, que yo sepa. En el desenlace de esta canción incluso podemos escuchar sonidos de batalleo que reafirman el enfoque belicista del track. Finalmente, en Habbanan Bebeath the Stars se nos vuelve a recitar poesía litetalmente escrita por Tolkien, un poema del Libro de los Cuentos Perdidos I. Habbanan es, lo que vendría a ser el “otro mundo” de los hombres. El lugar al que irían tras la muerte y donde pasarían el resto del tiempo hasta la desaparición del mundo. Un lugar de aire dulce y cielos hermosos. Esta es, sin lugar a dudas, la mejor canción del Nightshade Forests, por su musicalidad tan grandilocuente y la excelente pasión de Silenius al recitar a su autor favorito.

Posiblemente Nightshade Forests no sea un trabajo clave de Summoning, nadie jamás lo tendrá como su material favorito de la banda habiendo álbumes más completos y pulidos en su extenso (y excelso) catálogo. Podríamos describir este EP como los últimos alientos de los Summoning más clásicos. Los primordiales. Seguirían siendo una banda legendaria con una pasión y entrega incomparables… pero no serían iguales que los Summoning de los comienzos.

Tres cuernos medios para Summoning y su modesto aunque entrañable Nightshade Forests… el epitafio de una edad de oro. Un 6,25.

Protector: voz (tracks 1 y 2) y guitarras.
Silenius: voz (tracks 3 y 4), bajo y teclados.

Sello
Napalm Records