Status Quo - Live

Enviado por El Marqués el Sáb, 16/04/2011 - 14:08
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Disco Uno:

1.Junior´s Wailing
2.Backwater/Just Take Me
3. Is there a better way
4.In my chair
5.Little Lady/Most of the Time
6.Forty Five Hundred Times

Disco Dos:

1.Roll Over Lay Down
2.Big fat mama
3.Caroline/Bye Bye Johnny
4.Rain
5. Don´t waste my time
6.Roadhouse Blues

Semana Santa in Spain, días de fervor religioso y procesiones. Toca hacer un poco de proselitismo. Toca convertir a unos cuantos infieles. Estoy seguro de que ya no queda nadie por aquí que considere a Aerosmith un grupo de pop prefabricado con una audiencia bobalicona, ávida de hits blandengues y acaramelados. Todos tenemos claro que, por encima de todo, Aero han sido siempre una gran banda de Rock and Roll ¿Y Status Quo, se acuerda alguien de ellos? ¿No pensaréis que son esos señores cincuentones que tocaban “In the Army Now” y poco más, verdad?

Ha sido difícil elaborar esta reseña. Durante semanas he dudado seriamente de que pudiera subirla al Portal, simplemente porque no daba con el disco. Tras unos años sin escuchar el viejo cassette de doble duración que adquirí hace mucho, mucho tiempo en Inglaterra, me propuse recuperarlo. Recordaba una carátula verde, como los prados que vieron nacer a Thin Lizzy, y me he vuelto loco buscándola durante días en baúles, trasteros, viejas cajas de recuerdos. Me he desplazado a la ciudad, al hogar de la infancia, sin éxito. He llamado a un par de colegas con los que hacía siglos que no hablaba, convencido de que se la habría prestado a ellos en su día y no me la habrían devuelto.

Hace poco ha aparecido, entre todas las cintas de aquellos días. En realidad nunca dejó de estar conmigo, pero yo buscaba con la vista aquel cassette de la carcasa verde, y resulta que se había vuelto amarilla. Entonces he recordado una historia. Este cassette, junto a un “grandes éxitos” de Sam Cooke, aguantó todo un verano expuesto al sol, en el salpicadero de mi vehículo, mientras yo pasaba una temporada en las Islas Baleares trabajando. El día anterior a mi partida invité a comer a una amiga, y pensé que no había nada más cool que hacerla escuchar en el coche a Sam Cooke y a Status Quo.

Tarareamos juntos los temas del viejo Sam, - Chain Gang, Wonderful World, Twistin´ the Night Away … ¡madre del amor hermoso!-, utilicé las letras para cortejarla (aquello de “no se nada de geometría, no se nada de trigonometría, pero se que uno mas uno hacen dos”, es la mejor declaración de amor que se ha escrito), y me olvidé de mis Status Quo.

Quedaron expuestos al sol, sus rayos hicieron perder el color a la funda de la cinta, pero hace días, cuando dí con ello, recordé aquel verano, y volví a tener en mis manos esa portada, ese montaje que simulaba un cartel callejero arrancado a tiras, dejando ver el careto ojeroso del bigotudo Francis Rossi, con aquellas melenas tan hippies, el rubio guitarrista Rick Parfitt, que estaba casi igual que en la actualidad, el batería John Coghlan y el bajista Alan Lancaster, la formación clásica de Status Quo.

Este grupo debutó en los años 60 en Londres. Inicialmente parecían una copia de los Beatles de “Sergeant Pepper…”. Melodías vocales, psicodelia, cierta paranoia, interesante pero no imprescindible de escuchar, en mi opinión. Por fortuna, estos cuatro inglesitos habían aprendido a amar el rock and roll escuchando a Elvis, a Little Richard y a Eddie Cochran, y hallaron pronto un estilo mucho más personal en el boogie rock peleón, marchoso y crudo que se convertiría en su marca de fábrica, y conformaron una extensa discografía en la que se incluyen una serie de clásicos, de esos que uno puede pasar toda su vida escuchando y canturreando sin llegar a saber quién ha escrito realmente esa melodía.

En 1977, Status Quo eran una maravillosa banda de rock and roll, sus conciertos eran una fiesta de la primera a la última nota, y lo único que les interesaba era pasarlo bien y hacer disfrutar a su público, ofreciendo además una calidad que no siempre se ha valorado en su justa medida a la hora de recuperar los mejores momentos del rock en vivo. Aunque suene a coña, yo, a un genio como Gene Simmons, sólo le he leído dedicar halagos en entrevistas a su compañero Paul Stanley, y a Status Quo, la banda de los eternos, incombustibles, Rossi y Parfitt, supervivientes de la velada en el Apollo Theatre de Glasgow que se recoge en “Status Quo Live”.

Desde la entusiasta presentación que hace del grupo el speaker Jackie Lynton, que se tiene que esforzar por hacerse oír sobre el rugido histérico de los fans escoceses, esta grabación transmite al oyente toda la grandeza y la magia características de los mejores shows en vivo. Casi puede escucharse el roce de las correas de las guitarras sobre las camisas de chorreras de los señores Lancaster, Parfitt y Rossi, la tensión contenida, ese par de rasgueos para calentar, las baquetas golpeando una sobre la otra, la toma de aliento y ¡a tocar! Como debe ser.

“Status Quo Live” es como el “It´s Alive” de los Ramones. Pocos aditivos, mucho sudor, la sutileza esperando en una percha en el guardarropa, two guitars/drums & bass al servicio de varios temas propios y algunas versiones, pocas y bien elegidas, como las verdaderas amistades.

Un concierto que va de menos a más, que empieza con varias canciones resultonas pero no tan explosivas como lo que irá llegando según avance el show. “Junior´s Wailing”, “Backwater”, “Just take me” –con uno de esos solos de guitarra diferente, que puedes tararear-, “Is there a better way”… El mejor momento de esta primera parte llega con el fundido entre dos temas, “Little Lady”, potente, con una entrada que no puede ser más rockera, puro ritmo desgasta zapatos, y la bluesy “Most of the Time”, que el cuarteto interpreta de modo arrastrado, generando ese ambiente de pub inglés que te empuja a pedirle al barman la siguiente pinta de cerveza.

“Forty Five Hundred Times” cierra la primera parte del recital, y se alarga convirtiéndose en una jam interminable, con el público coreando con entusiasmo y un sinfín de riffs y punteos a las guitarras, con continuas subidas de la base rítmica, haciendo del tema una gozada, pura fiesta de rock and roll, Status Quo en su máxima esencia. Hablamos de un tema que en ocasiones llegaron a alargar hasta los veinticinco minutos, y con el que no puedes dejar de moverte.

Un descanso, vuelta al viejo cassette de la carcasa descolorida por el sol de hace ya muchos veranos (¿dónde estará aquella dama extremeña con la que escuché a Sam Cooke? La Duquesa de Plasencia la llamaba yo), y la segunda parte del show, donde asistimos a un desbocado recital, a una celebración repleta de ganas de pasarlo bien hasta el final, y de ofrecer el nivelón que como intérpretes tuvieron siempre los Quo. No se si esta segunda mitad del disco me gustó siempre más porque tocan sus mejores canciones, o si es que considero éstas sus mejores canciones por lo bien que las tocaron en la velada de Glasgow.

Desde el arranque de este nuevo tramo con “Roll Over Lay Down” -¡qué momento final cuando las guitarras y el bajo se funden en ese crescendo que parece va a hacer volar el local por los aires!-, hasta el fin de fiesta con el “Roadhouse Blues” de The Doors, Status Quo muestran al mundo sus cartas, su póker de ases, bien representado en el acelerón maravilloso en el segundo tramo de “Big Fat Mama”, con Francis Rossi desatado, en los acordes irresistibles de “Caroline”, en la estupenda “Rain” –siempre me gustó el estribillo, tan británico, aquel “Yes I/Can live without the rain”-, en los ritmos de “Don´t Waste my time” –con otro solazo de Rossi-, o en la versión “Bye Bye Johnny” de Chuck Berry, padre espiritual de todos los rockeros británicos que se colgaron una guitarra en la década de los sesenta. El cuarteto se encuentra en su salsa haciendo feliz al público con todos aquellos “byyye, bye, byyyye, bye…”.

Haceos un favor y escuchad con detenimiento una canción como la citada “Big Fat Mama”, arrollador paradigma del estilo Status Quo. Oíd cómo nace esta canción de la última nota de la anterior “Roll Over Lay Down”, en un enlace que me recuerda a la fusión entre el “Rock ´n´ Roll” y el “Celebration Day” de Led Zeppelin al comienzo de “The Song Remains the Same”. Percibid cómo taladran los dedos de Rick Parfitt las seis cuerdas, cómo se inicia ese riff tan cañero que el bajo dobla como si fuera el eco de una salva de cañonazos antes de que entren las voces…O esos dibujos exóticos, juguetones, tan “blackmorianos” de la guitarra solista hacia la mitad, o cómo nos van preparando para el cambio de tiempo final, con todo el grupo descargando puro rock de elevado voltaje mientras Francis Rossi se lanza a tocar ese glorioso punteo final tras los alaridos del estribillo, aquel irresistible “say you need me, come on and say you need me…” Esto es rock and roll, parece muy simple, pero no se puede describir.

Status Quo se acomodaron en su condición de leyenda, modesta en comparación con muchos de sus compañeros de generación, pero leyenda del mejor rock al fin y al cabo. Nunca tuvieron problemas de identidad, y durante toda una vida han hecho lo que más les gusta. Seguramente lo único que sabían hacer. Sólo rock & roll, pero con un feeling y una clase ya quisieran muchos.

Pocos enlaces he encontrado de este live album en concreto, pero aconsejo a todo el mundo que lo busque y se haga con él. Merece la pena aprovechar del tirón la velada de Glasgow.

Francis Rossi: Guitarra, voces
Rick Parfitt: Guitarra, voces
Alan Lancaster: Bajo
John Coghlan: Batería

Sello
Vertigo