Skeleton of God - Urine Garden

Enviado por LARVA el Vie, 26/06/2020 - 13:54
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El Urine Garden a mí me transporta años atrás, la época del intercambio de cintas grabadas de casete, revistas y fanzines. Recuerdo perfectamente mi primera toma de contacto visual con el Urine Garden de Skeleton of God, banda concebida en Colorado (Estados Unidos) y nacida de las cenizas del grupo Hideous Corpse. Debía ser allá por el 1993 o 1994 en las páginas de una edición de la Metali.K.O. Dicha revista se encargaba de informar y dar cobertura a grupos de lo más ruidosos del planeta, bandas que ni por asomo tendrían cabida en publicaciones convencionales y de tirada más comercial.

El artwork de la portada del trabajo se quedó grabado en mi mente pecaminosa a fuego salvaje. Tenía algo especial... No precisamente por la calidad del desaliñado dibujo, que no la tiene ni por asomo. Pero mis ojos se quedaron ensimismados con la imagen del primo exhibicionista y fumeta de Jabba the Hutt (El Retorno del Jedi, Star Wars). En ella no había ni rastro de cruces invertidas, nada cadavérico con chorros de pus, ni nada macabro o gore con borbotones de sangre coagulada. Es que por así decirlo, es una portada que incluso era/es capaz de arrancar una boba sonrisa cómplice por su simpleza y desgarbado trazo. En ella se podía ver a un deformadillo “señor” de cintura para arriba, con perilla y barrigón como un tejón, fumando en pipa y con cara de ir bien colocado, detrás de él se observaba un jardín de plantas de marihuana en su máximo esplendor. Pero aquello que lo petaba en mi malsana y retorcida mente es que de cintura para abajo dicho “señor” era inequívocamente propietario genético de multitud de miembros viriles masculinos (cinco para ser más exactos), que de los cuales salían borbotones de orines, de ahí viene el título del álbum “El Jardín de la Orina”. Por todos los santos y demonios, es que eso resultaba más raro que ver a un elefante vestido con minifalda cantando a capela el Singing in the Rain de Frank Sinatra acompañado por un coro gospel de pingüinos con barba y tupé.

Y ahora sí, vamos por faena. Y nos situamos en el año 1993 de nuestra Era del Death Metal. Y ahí hay que hacer un esfuerzo para ponernos en situación temporal. Repito, año 1993, tiempos ya remotos de la Edad de Hielo donde algunos de los Masters del Universo del género sacarían trallazos tan variados y distinguidos (cada uno con sus singularidades y cualidades) como por ejemplo The Spectral Sorrows , Indecent and Obscene, Breeding the Spawn, Covenant, Individual Thought Patterns, Focus, Heartwork, Wolverine Blues y Nespithe . La cosa iba muy en serio. El Death Metal no sólo hacía años que estaba en fase de erupción volcánica sino que también sufría mutaciones en sus extremidades y se expandía hacia nuevos territorios aún sin nombre, creando nuevos subgéneros y patrones a seguir. Podría decirse que había surtido para todos los gustos y colores, desde lo más primitivo y visceral a lo más refinado y estilizado. Y puedo afirmar que Skeleton of God en este trabajo toman mucho de la música más animal y brutalmente cafre, pero también harían trabajar sus cerebelos para dotar a sus composiciones con algunos elementos personales y con cierto gusto para la justa melodía, eso sí, recordando que nos encontramos en los pantanosos y férreos terrenos del Brutal Death norteamericano.

Urine Garden és un EP en el que podemos encortar cuatro canciones más una outro. Se dice en las páginas de la historia antigua que las mentes privilegiadas y “psicodecibélicas” detrás de ello eran el batería Erik Stenflo y el vocalista/guitarrista Jeff Kahn. Para dar a luz al monstruo de cuatro cabezas unieron fuerzas con el bajista Joel DiPietro (RIP 2015) y con Tim Fouch como segundo guitarrista. Se podría afirmar certeramente que la música que aquí nos encontraremos se ve influenciada por un Brutal Death escuela de los primeros Cannibal Corpse o Suffocation. Quizás más de los segundos, ya que se puede oler su estela en lo que concierne a la composición de los pasajes de mayor tonelaje y en la manera de enfocar los múltiples y bruscos cambios de ritmo para enfocar las partes más endiabladamente rápidas a golpe de blast beat y/o doble pedal.

Dicho lo anterior, tengo que destacar que Skeleton of God no se limitó simplemente a copiar las fórmulas creadas ya por otros. Es muy evidente que los patrones del Brutal Death están ahí, eso es indisoluble e indiscutible, pero dentro de su germinación hay algunos ingredientes microscópicos, brutalmente sazonados con alguna especie alimenticia de gusto picante que les ayuda a conformar su sonido. Agudizando el oído, en Urine Garden se pueden encontrar destellos y detalles quirúrgicamente expuestos en la esencia de las cuatro canciones a lo largo y ancho del EP que ejemplifican lo que aquí intento explicaros. Esto se puede escuchar sobretodo en la estructuración de los temas, en las secciones de los solos de guitarra (cortos e inspirados) que son compartidos por los dos hachas de la banda, y también en la confección de algunas de las melodías que nos van a asaltar a lo largo de la escucha. Solo tenemos que escuchar la entrada de el primer tema, los primeros segundos de Urine Garden (canción que da su nombre al EP) para darnos cuenta de ello. Cabe destacar aquí también el uso de los armónicos por parte de los guitarristas en la confección de las melodías, un hecho muy recurrente y destacable en la banda, ayudando a crear el cuerpo de la canción con sonoridades muy bizarras pero también retorcidamente melódicas (en su justo punto) y que se quedan grabadas en el cerebro a golpe de martillo contra yunque.

En lo que respecta a la voz de Jeff Kahn también se podría decir que guarda parecido con la de Chris Barnes (Cannibal Corpse) y Frank Mullen (Suffocation) en las partes más guturales y cavernosas. Pero en este apartado se deberían destacar varios recursos vocales que enriquecen aún más el conjunto de las canciones. Ahí tenemos por ejemplo la apertura del tema “Urine Garden” con vocales limpias (no en exceso melódicas) o las partes esquizoides y habladas acompañando algunos de los blast beats que nos vamos encontrar durante la escucha de “Spiritual Schizophilia”. Todos estos detalles no hacen más que enriquecer la propuesta sonora y hacer la escucha muy amena, incluso para todos aquellos que no están acostumbrados a un asalto sin concesiones de Brutal Death y su muralla de sonido. Debería resaltar también que en el conjunto de los cuatro temas la velocidad es el tempo predominante, con el uso de variedad rítmica y no abusando del blast beat, ya que el grupo se muestra versátil para ofrecer desenfreno pero con distintos recursos en su labor. Las partes más pesadas hacen acto de presencia puntualmente para dotar los temas de mayor dinamismo, creando unos cambios de ritmo bruscos dispuestos a noquear al oyente sin previo aviso.

El objetivo de esta reseña no es desmenuzar tema por tema del EP. Creo que si escuchas su primer asalto sonoro (el tema Urine Garden) y te hace sentir como si te hubieran metido un vendaval de bofetadas pero tu espíritu sadomasoquista te pide más, es que ya habrás caído preso del encanto de esta banda y te escucharás el EP entero de cabo a rabo, pasándote el trabajo en un suspiro de aliento de dragón con halitosis galopante. Si te va el Death / Brutal Death añejo, con los elementos clásicos de la época de gestación del EP, y encima topándote con elementos sonoros que lo hacen especial y altamente versátil... Pues que ya estás tardando en hincarle el diente a este trozo de jardín bañado en orín de crianza, cosecha del ’93 y con aromas de Estados Podridos, y apto para los paladares más curtidos y exigentes.

La producción se antoja muy sobria, orgánica y creo yo nada saturada. Mencionar el famoso “do it yourself” (hazlo tú mismo) ya que tanto el artwork de la portada como la producción y remasterización corrió a cuenta del propio grupo, o sea que ellos se lo guisaron y ellos se lo comieron a bocados, y encima sin masticar. Incluso crearon su discográfica y todo para poder sacarlo al mercado. Otro gran ejemplo de que a veces con pocos recursos pero con una gran dedicación creativa se pueden hacer cosas condenadamente apabullantes y con pocas cosas a envidiar a súper producciones o súper lo que sea.

Skeleton of God al poco de editar este EP se disolvió por las causas que fueran. Es un ejercicio fútil el hecho de pensar que si hubieran seguido juntos y hubieran publicado un larga duración al poco de este EP si hubieran sido capaces de hacerse un nombre en la ya saturada escena Death Metal. He de confesaros que en más de una vez, y en mi esfera privada, he maldecido a los Skeleton por no haber sido más constantes y haber sido capaces de tener una carrera algo más continuada y equilibrada. Como trabajos oficiales cuentan con este EP y el Primordial Dominion (2008), y colorín colorado...

Voy a puntuar este trabajo con cuatro cuernos justitos pero bien merecidos. Algo que para mi seria algo así como un 7’75 sobre 10. Estamos hablando de cuatro temas realmente muy buenos, y que encima el grupo se esforzó para dotarlos de un sello personal, nada fácil teniendo en cuenta la época, la feroz competencia y la altísima calidad (dentro del Death Metal) que había en esos momentos en muchos enclaves del globo terráqueo. Esto no es moco de pavo, sino todo lo contrario. Si puedes escúchalo y júzgalo, pero si eres un retorcido de mente bizarra como yo sólo podrás desmembrarlo con las orejas y disfrutarlo.

PD: Orinen en este jardín sin piedad alguna mis distinguidos pecadores, y gracias por nuestra locura, vuestro tiempo y lectura.

- Joel DiPietro: Bajo (RIP 2015)
- Tim Fouch: Guitarra
- Erik Stenflo: Batería
- Jeff Kahn: Voces y guitarra

Sello
Creepo Records