Sigh - Scenario IV: Dread Dreams

Enviado por MetalPriest el Mié, 05/02/2020 - 10:56
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1. Diabolic Suicide
2. Infernal Cries
3. Black Curse
4. Iconoclasm in the 4th Desert
5. In the Mind of a Lunatic
6. Severed Ways
7. Imprisoned
8. Waltz: Dread Dreams
9. Divine Graveyard

No estaba previsto el escribir más líneas dedicadas a Sigh. No al menos por mi parte. Hace tiempo que tenía muy asegurado en mi cabeza que había dicho todo lo que se tenía que decir de los japoneses. Pero ¿qué pasa? pues que Kawashima, Ishikawa y Fujinami siempre golpean más de una vez. Y a veces... muchas más. Nunca faltará el momento en el que Sigh se te abrirán como una concubina de nuevo, aún incluso tras tantos años conociéndolos. Después de todo, de eso va el ser grande ¿no? De ser una banda recurrente... de ser de esas agrupaciones que inspiren en el oyente el deseo de regresar a escucharlas. A veces te pide el cuerpo este trabajito... otras veces aquel... ya sabéis: esa clase de cosas. Así sucede con Sigh. En este caso vengo a partir una lanza a favor de Scenario IV: Dread Dreams, de 1999, que viene a ser la cuarta opus parida por estos personajes.

Scenario IV: Dread Dreams representa el comienzo y la culminación de nada en concreto. Precisamente es uno de esos álbumes que vienen de algo gordo y van hacia algo más gordo todavía. Por supuesto estoy hablando de Hail Horror Hail (1997) e Imaginary Sonicscape (2001). Se nota mucho que Dread Dreams viene del uno para ir a parar al otro. Puede que el añejo engendro del 97 sea más original o que el del 2001 resulte más icónico, pero Dread Dreams no se arredra ante semejantes pepinos. De algún modo la sensación que da es de que Scenario IV: Dread Dreams no desentona ni empequeñece frente a clásicos del avant-garde como esos.

Lo que sí que se puede añadir, es que a lo largo de Dread Dreams se confirma lo que ya se sabía por aquel entonces: que Sigh dependen directamente de los teclados y elementos sinfónicos. Por supuesto las guitarras tienen peso e incluso llegan a mostrar enfoques de lo más variados como lo pueden ser flamenco, surf rock, funk, folk, metal… pero ¿qué pasa? Que los teclados de Kawashima lo abarcan todo; pues Mirai es de esa clase de compositores que se enajenan en el proceso de creación. Es un monstruo que se apodera de todo lo que lo rodea, capaz de manipular y manejar la música de los demás a su propia voluntad. Como si de una inesperada sinfonía del terror se tratase y Mirai fuese el “fantasma de la ópera”.

Diabolic Suicide, Infernal Cries y Black Curse son la tríada que abre Scenario IV: Dread Dreams; los primeros veinte minutos de álbum que indudablemente dan de sí lo mejor que se podía esperar de Sigh. Son tres canciones tan alocadas, ricas, compactas e inspiradas que difícilmente podría entrar al detalle con ellas. Son demasiado amplias o digamos… ambiciosas, para eso. Lo que sí puedo puntualizar sobre Black Curse es lo bien implementado que está el japonés como idioma en esta canción y lo bien compuesta que está musicalmente.

Al llegar Iconoclasm In The 4th Desert, Scenario IV ya está más que empezado, y a estas alturas del álbum, uno se tiene que dar cuenta de que Dread Dreams no va a ser un trabajo menos recargado o barroco que los anteriores, casi que al contrario: Sigh siguen llevando su demencia más y más allá, dando una sensación esquizofrénica, camaleónica e impredecible. Después de todo, Sigh siempre fueron maestros de lo impredecible. Nunca se les puede tomar las medidas a los nipones… y para eso puedes explorar cualquier álbum de la banda. Puedes apostar tu apellido en esto que no hay riesgo.

In The Mind Of A Lunatic es otra cancionaza con vitalidad... Severed Ways sale más solemne e inquietante con sus ocho minutos de magia, pasión y orquestaciones. Imprisoned… el waltz que da nombre al álbum, Dread Dreams… la finalísima Divine Graveyard… Scenario IV de 1999 cierra fuerte y sin palidecer frente a lo desatado a su propio comienzo. Es curioso el ver cómo Sigh son capaces de convocar tal cantidad de elegancia y majestuosidad a pesar de tanto crossover, absurdo, melodías y paisajes entrecortados… es parte de la grandeza de los japos ¿no? El ser capaces de crear collages musicales 100% autónomos y rebosantes de originalidad con relativa facilidad.

Scenario IV: Dread Dreams es un álbum que tuvo la mala suerte de venir al mundo entre el Hail Horror Hail e Imaginary Sonicspace, con lo que al final se encontró bastante eclipsado y flanqueado por álbumes tremendos. De algún modo, los acólitos y curiosos siempre se acabarán dedicando su atención a estos dos titanes del ’97 y ’01, pero en realidad este cabronazo del ’99 es tan válido como sus dos hermanos.

Disco recomendable de Sigh. No es una de sus masterpieces pero podría haberlo sido fácilmente. Cuatro cuernos bien sólidos. Un 8,25.

Mirai Kawashima: voz, bajo, teclados, vocoder, samples y programación.
Shinichi Ishikawa: guitarras y guitarra acústica.
Satoshi Fujinami: batería y percusión.

Músicos de Estudio:

Chie Konuo: voz femenina (tracks 1, 2 y 5).
Damian Montgomery: voces adicionales (tracks 4, 7 y 8) y letras (tracks 2 y 7).
Killjoy: letras en track 6.
King Fowley: letras en track 5.
Taiki: letras en track 3.

Sello
Cacophonous Records