Saints' Anger - Danger Metal

Enviado por stalker213 el Dom, 04/07/2021 - 19:52
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1. The Bullet (03:41)
2. Wrong or Right (04:06)
3. Danger Metal (03:13)
4. Highway (04:33)
5. The Ghost's Tale (04:21)
6. Liberation (05:01)
7. Crashing on Steel (04:23)
8. Hero (03:36)
9. Megalomania (06:04)

En una época en la cual las huevadas colgaban poderosas y todavía no eran objeto de depilaciones láser ni soplagaiteces en aras de lo moderno, un artefacto como este rudo “Danger Metal” no pasaba de ser otra cacocha en la jaula del hámster, pero atiende amigo jilguero, porque cuando ya hoy el patio está como lo tenemos, igual que discos coetáneos suyos como “Metal Heart”, “Branded And Exiled” o el debut en forma de MLP (solo cuatro meses antes) de unos entonces pelagatos HELLOWEEN nos parecen la obra de unos marcianos que bajaban lenta y sensualmente de sus luminiscentes platillos, la de estos buenos vecinos de Speyer (Renania Palatinado, aquí el escroto no se lleva aún afeitado) se antoja al punto la de unos dulces artesanos antes que no la de unos cuatreros de medio pelo como pudo haber pensado, muy legítimamente, cualquiera de los clientes de la distro de Mausoleum en aquel ya lejano otoño de 1985. Surtido de caquitas belgas a gusto del consumidor. ¡Hahay! Un tiempo en que los caballitos ganadores moraban lo mismo que hoy las cucarachas. O lo que es lo mismo: Un disco promedio de los de antaño que hoy eclipsa vergonzosamente al “caviar” de piscifactoría que nos venden sin ningún rubor. Triste.

Y como no puede ser de ningún otro modo, aquí los pelos de Littbarski y el tufo a micheta sudada de Augenthaler, (diego) armando la jugada desde atrás con tintes imperiales difícilmente discutibles, son de un calibre intenso, cuando no rozando lo chupadita. “The Bullet” entra a calzón quitado con lo que parecen dos disparos de una escopeta de feria en la cual el vendedor de manzanas asadas gasta la pesada chanza de lanzar algún que otro vello púbico al sirope, pero oye ¿Qué más da? Esta es una época donde los hurtos y las estafas salvajes todavía no son tendencia. Es aquella parte de la Historia en la que Los Hombres y Los Señores de la Guerra pasean orgullosos con prestancia portando yelmo, cornamenta y hasta taparrabos. Las leyendas se forjan a golpe de martillo. Y así como queriendo gastarnos una broma premonitoria, el destino tiene a bien presentarnos esta portada con un muro hecho papilla, que todavía no es el de Berlín, no, sino otro, y tampoco derribado con el martillo, que como decíamos está atareado forjando las leyendas, sino por la mano de un cremoso cyborg, así muy en la guisa de antaño, inequívocamente evocando por millonésima ocasión la entonces ascendente fiebre causada por Cameron y el señorito Terminator. Sayonara Metal. Hola miseria. Golapio de Papin y Bélgica fuera del podio.

Y no hace falta decirlo ¡Bolsa brillante de Cristo! No hace falta decirlo. Todo es muy de andar por casa y muy de los chicos del barrio montando jaleo en un garaje infestado de cochambre hasta la bandera. La cosa es de un cutrerío al que no pueden ponérsele peros. Pero coño, es un cutrerío bello. Es lindo y es entrañable. Y lo repito: Esto en 1985 no era ni por asomo un cuatro cuernos. Pero hoy sí lo es. Y lo es, porque aunque tanto el cañón de apertura como las dos que siguen todavía no huelen fuerte a gasolina loca, se antoja imposible no comprender que este delicado piquín de caballito de cuadra selecta no lleva ni un solo jodido nanogramo de mierda o aditivo en su mezcla. Es un droguilla así de detrás del kiosco y tirada de precio, pero es insultantemente pura. No busquen ustedes ingredientes extraños o dobleces, crudas comadrejas. Hemos llegado a un sitio amable y las preguntas soplan a nuestro favor ¡Divino coño de vaca muerta! Esto es TU METAL. Pero ¡Hahay! Que por ahí se cuela “Highway”, retruécano. Las cuerditas de Piller entran calenticas como el antebrazo del mamporrero por el recto del sufrido equino. Los coritos atómicos no engañan, pollos asados: Hoy toca volar alto a lomos de TU METAL. Y por supuesto: Son unos lomos baratos y lejos de cualquier atisbo de lujo, pero son jugosos del copón y sabes que hoy ese joven melenudo puede permitirse soñar que las estrellas le mesan la greña churretosa de lo alto que vuela ¡Cojones de mico glaseados! El break que entra a la marca (02:15) es demasiado dulce como para no frotárselo por la oreja como un camello disfrutón. Los clichés y los guiños se apiñan con estrépito. Son chicos que copian e innovan lo justo y necesario, pero yo ya es que no pido nada más ¿Me entendéis? Solo quiero que me den sinceridad aunque lo que me traigan sea un crujiente de popó con limaduras de gayumbo seco, aunque hoy no hablábamos de eso ¿Ah? El trabajo de Knief a la solista es fenomenal. Y es que el drama de la gente normal es que hay que inspeccionar A FONDO su trabajo hasta que vemos que ahí hay talento, porque no resulta tan aparente como en el de los catacracks. Pero yo os lo digo: Este tío era bueno. Hasta ahí. Y “Danger Metal” si me pongo muy borrico, lo mismo hasta lo llamo “discazo”. Pero creo que guardaré la compostura, que rima con Barón Ashura, mientras los kids de hoy rebuscan por entre la basura.

“The Ghosts Tale” nace con un riff con una base algo sabbathesca, aunque pronto se recompone y el orgullo del Eurometal de cuño Teutón emerge de nuevo para que nunca olvides como se siente la tradicional prensada de bolsa en la tarde del domingo. Pelotas gordas presionando fuerte el forro, joder. Volamos duro, baby. Vamos a vencer alzando los puños y esas voces de mascota metálica de HP vuelven a atronar sin reparar en que, sí, quizás soy un sucedáneo del Metal God o Udo comprado en la tienda de los chinos. Joder, sí. Pero hoy soy yo quien comanda el vuelo a las estrellas. Y es que si de una anciana matrioshka con el careto de Halford y un punto rojo allá donde la espalda pierde su casto nombre sale otra más chica con pantacas militares que se llama Dirkschneider y de ésa segunda otra tercera con las pintas de Piller ¿Pues qué le vamos a hacer? Se celebra y se dice. Muy cerca de muchos tópicos, como decíamos hace un instante, aunque al punto también a distancia de algunos otros, la más de las veces insalvables, aquí las letras se desmarcan ágilmente de los clichés más sobados, abrazando a otros, que eso sí, estaban por venir, dando rienda suelta a una ciencia ficción de tebeo que –no lo vamos a negar- desprende aroma en alguna de sus páginas a pijama crujiente. Crocant de leche en la noche, hermano.

Justo lo mismo que “Crashing On Steel”. Qué feeling, señoritos. Y qué bien braseado está este “Danger Metal” ¿Ah? Una vez más los jugosos coritos enganchan el jackpot que ese viejo derrotado por la vida y con bolsas en los ojos ha estado persiguiendo toda la mañana. Ese pico de camisa asoma por la bragueta con furia desmedida y la decadence nietzscheana parece como querer ganar terreno, pero mejor dejamos al buen señor cambiar el agua del crudo canario y es que para parir un buen disco no hace falta venir del espacio, la verdad. Dame un puto trabajo de ocho cortes y media hora de duración y es que ya tienes hecha la mitad del camino, mierda pasada por agua ¿No entiendes? Producción justa y arreglos de a veinte duros el kilo, pero ¿Qué más cojones da? Esto es pureza. ¡PUREZA! Pureza que no se disuelve ni pierde propiedades mezclando cosas raras. ¡Es un puro Don Julián, joder! Es TU METAL. Y no necesito ni quiero más, te digo. Esto no suena a obra maestra ni a ninguna otra cosa remotamente parecida, pero no me jodas si no hace el “click” que te hace hervir la sangre. Y es que en la divina pirámide que constituye esta maravillosa música que es el Heavy Metal es impensable no divisar arriba en su punta ornamentos de metales preciosos en los cuales se refleje El Astro Rey, pero para que aquella resplandezca allá en lo más alto, al punto debe reposar sobre millones de modestos bloques de piedra que la aúpen a las estrellas.

“Hero”, en cambio, me trae más recuerdos a bandas francesas del período. NIGHTMARE o SORTILEGE me valen. Obvio que los renanos no sueñan llegar a las rodillas de estos gigantes franceses ni en sus mejores descensos a la barraca de Morfeo, pero la energía y el empaque del producto son incontestables de medio a medio. Ahora bien, la idea esa de colar “la baladita” como vagón de cola y encima siendo el corte más largo, se presume cuanto menos osada. ¡Pero, joder! La pirueta es poco ortodoxa y rara de cojones, pero los hijos de una puta calva caen de pié. Aterrizan con suficiencia, aunque los jueces se percatan, pero lo hacen. Y del mismo modo, ponerse en esta tesitura hace que al bueno de Harald Piller le asomen las costuras, porque EVIDENTEMENTE que la suya no es una gran voz. Aunque, atiende, porque tampoco la de un tótem como Kai Hansen anda tan lejos del fulano.

La verdad. En ese bareto de barrio donde siempre te dan bien de comer y el trato con el cual eres dispensado es el mejor, yo siempre voy a dejar una sentida propina. Porque no duele y porque además es merecida. La honestidad cotiza ya a la baja y para mí eso es algo primordial. Nunca olvidemos a los ladrillos que levantan el bastión de defensa. Nunca olvidemos a bandas como SAINTS' ANGER ni a discos cojonudos como el suyo. Pero por encima de cualquier otra cosa: Nunca olvidémonos a NUESTRO METAL. Tu “Danger METAL”, pajarazo.

¡Por los bigotes de Klaus Allofs que se lleva cuatro retículos endoplasmáticos!

80/100

Harald Piller: Voz & Guitarra
Jürgen Knief: Guitarra
Joachim Walter: Bajo
Harald ReiteR: Percusiones

Sello
Mausoleum