Sadus - Elemets Of Anger

Enviado por DevilSeed el Jue, 14/10/2010 - 17:24
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El patito feo. Es uno de los muchos calificativos que he tenido que leer y oír sobre este disco.
Pero…no os dejéis engañar amigos. Tal y como dice el cuento, al final el patito feo se acaba convirtiendo en un hermoso cisne.

Y pensaréis, ¿a qué viene esto del patito feo en una reseña de Sadus? Muy fácil, si buscáis por cualquier sitio sobre este grupo (ya sea internet, libros especializados, reportajes…) enseguida os daréis cuenta de que clasifican siempre a ‘Elements Of Anger’ como el trabajo más bajo de su carrera aunque si le dais una oportunidad os percataréis de que no es así en absoluto y que es verdaderamente un gran disco.
Ciertamente no sé muy bien porque la gente se afana en desprestigiar este álbum, aunque si nos ponemos a pensar un momento puede que la única respuesta factible sea la del cambio de sonido que el grupo experimentó en este disco y que supondría el espanto de los fans más acérrimos de Sadus acostumbrados a los ritmos más thráshicos o incluso deathmetaleros.

Si seguimos indagando en el tema, enseguida nos daremos cuenta que ese cambio pudo estar motivado por dos hechos que ocurrieron allá por mediados o finales de la década de los 90. Uno de ellos es la salida de Rob Moore del grupo y el otro motivo posible es una tendencia progresiva hacia la experimentación en los californianos.
El primer motivo en mi opinión puede quedar descartado. Siendo realistas, el verdadero centro neurálgico de Sadus se encuentra en la dupla formada por el grandioso Steve Digiorgio junto con Darren Travis y pese a que Rob hacía lo suyo en las guitarras no se trataba de un integrante necesario (sin ánimo de desprestigiarlo en absoluto) para el grupo, ya que en ‘Elements Of Anger’ se demostró que la esencia de los californianos estaba totalmente intacta.
El segundo motivo por tanto es lo que verdaderamente llevó a Sadus a ese más que evidente cambio en su sonido.

Y es que lo que escuchamos en este disco no es más que la culminación de un previo y largo proceso de experimentación con trabajos como ‘Swallowed in Black’ o ‘A Vision Of Misery’ en los cuales se hizo palpable una progresión de los californianos hacia un sonido mucho más técnico, al igual que ocurrió con Death en su momento.
Ese proceso previo unido al cambio global (en lo que a sonido se refiere) que sufrieron prácticamente la totalidad de grupos de thrash hacia composiciones mucho más heavys y con ritmos mucho más lentos en la década de los 90, hace que este disco sea un tanto distinto del resto en la discografía de Sadus.

Así pues, en 1997 sale al mercado ‘Elemets Of Anger’ una apuesta totalmente innovadora respecto a lo que nos tenían acostumbrados los californianos y que realmente no dejó indiferente a ni un solo fan de la banda.
Esta apuesta lleva impresa una serie de cambios como composiciones puramente ambientales y atmosféricas, ritmos mucho más lentos, el uso de teclados… los cuales son fáciles de captar si nos enfrascamos en el análisis individual de cada uno de los temas.

El disco comienza con ‘Agression’, un comienzo directo, sin tregua alguna en donde la voz sucia y enfermiza de Darren Travis se nos clava en el tímpano al mismo tiempo que notamos que el bajo de Steve Digiorgio se cuela serpenteante entre tanto riff demoledor.
Si parasemos la escucha de ‘Elements of Anger’ en este tema sin duda nos creeríamos que nos encontramos a los Sadus de siempre, a aquellos del mítico ‘Swallowed in Black’, nada más lejos de la realidad…

El siguiente en aparecer es ‘Crutch’, un tema mucho más en la onda de la esencia de este disco.
Comienza totalmente atmosférico con una melodía de teclado de tintes futuristas acompañado de un leve rasgueo de guitarra y algunos acordes de bajo, hasta que el señor Travis empieza a cantar casi susurrante de forma que en gran parte del tema su obscena voz queda relegada a un segundo plano, prácticamente eclipsada por el resto de los instrumentos.

De nuevo surge la rabia en ‘Words Of War’. En esta pista el grupo demuestra que para componer algo lleno de fuerza y rabia no hace falta recurrir al thrash más burro.
Aunque en su inicio el tema tiene ramalazos a thrash más clásico (sobre todo con esos cortes batería despiadados de Jon Allen), la iracunda ‘Words Of War’ contiene su fuerza y la va dosificando a lo largo de toda la canción acompañada por gritos desesperados de Darren Travis y el bajo vertiginoso e incesante del gran Digiorgio… desde luego lo de este hombre no tiene nombre, es un verdadero monstruo.

El péndulo se inclina de nuevo hacia la tranquilidad y hacia ritmos más sosegados brindándonos una canción totalmente progresiva: ‘Safety In Numbers’.
‘Safety In Numbers’ intercala a la perfección estallidos de furia (con una aceleración en el ritmo) con partes mucho más ambientales donde los teclados y el bajo cobran en máximo protagonismo.
La canción en sí comienza misteriosa y atmosférica, con la batería de Jon Allen como protagonista con un ritmo que se me antoja prácticamente como una marcha militar.
El resto de la canción se vuelve mucho más directa y desgarradora tras esta especie de introducción, para volver al final de nuevo con un sonido mucho más pausado en donde la voz de Darren Travis desaparece entre esos teclados que parecen haber sido sacados de un universo virtual.

Llegamos al ecuador del disco con ‘Mask’. Una composición verdaderamente oscura que bien podría servir como BSO de una película de miedo. Comienza con una ambientación totalmente aterradora que produce una sensación inquietante que se va haciendo mucho más acusada conforme pasan los segundos, es como si algo te estuviese persiguiendo hasta que…finalmente te consigue atrapar.
Lo que te atrapa no es nada más y nada menos que este trío thráshico que capitaneados por Digiorgio (el cual hace un solo de bajo acojonante alrededor del minuto 5), acompañados con la funesta voz de Travis y junto a esos teclados que parecen lamentarse lastimosamente, hacen que te cagues en los mismos pantalones.

Seguimos con ‘Fuel’, canción de corte clásico en Sadus que me parece sin duda la peor canción del álbum. Ni yo mismo sé muy bien por qué… pero entre que no me transmite gran cosa y su corta duración… hace que pase inadvertida alrededor del resto de tracks que compone el disco en sí.

Llegamos a la directa y seca ‘Power Of One’, que es sin duda la canción menos adornada de todo el disco. Pese a esto, no deja de ser una de las canciones centrales del álbum ya que es facilona (en el buen sentido de la palabra) y se te clava en la cabeza muy fácilmente.
Aquí Sadus dejan un poco de lado su lado más barroco y aunque simples, suenan realmente compactos ya que ningún instrumento suena por encima de otro…algo que se agradece tras tanta muestra de tecnicismo y sobrecargado instrumental presentes en algunas partes del disco.

Tras esto, viene ‘Stronger Than Life’. Tema persistente donde los haya, en donde el bajo del señor Digiorgio resuena mucho más sangrante que en el resto del álbum (algo que es digno de reconocimiento, sin duda).
Otro aspecto a destacar es la asombrosa batería de Jon Allen que en algunos momentos del tema llega a cobrar velocidades vertiginosas demostrando así que aunque la dupla Travis-Digiorgio sea el núcleo de Sadus, la batería puede sobresalir por encima de estos en momentos puntuales.
Otro aspecto que me llama poderosamente la atención de ‘Stronger Than Life’ es su final, de ritmos y acordes muy groovies que dicho sea de paso (y llámenme loco si quieren) a un servidor le recuerdan en cierto modo a Pantera.

Pasamos al que sin duda es el tema con más inventiva del ‘Elements Of Anger’: ‘Unreality’.
Comienza con esos teclados que parecen sacados de un universo cibernético hasta que el Steve nos ataca (otra vez) con un riff de bajo que cuanto menos, resulta poderoso.
Y así se desarrolla ‘Unreality’, entre teclados cósmicos, bajos asesinos y guitarreos rocosos y densos, todo esto con ritmos extremadamente pesados para lo que nos tenían acostumbrados los californianos, hasta que finalmente la música se va desvaneciendo lentamente en el silencio.

El último track y no por ello el menos importante, se titula ‘In The End’.
Dicha canción comienza de forma tranquila y sosegada mientras una voz de fondo nos susurra al oído… pero todos sabemos que estos Sadus son imprevisibles por lo que la voz susurrante se corta de repente para dejar paso al registro hiriente del señor Travis.
El tema progresa intercalando partes fuertes con otras donde predominan las voces bajas convertidas casi en murmullos, incluyendo incluso durante unos segundos una parte de silencio donde parece que el tema ha finalizado.
Sin duda, esta se trata de la composición más depresiva de todo el disco en donde todos los instrumentos se tornan melancólicos mientras que la voz abatida de Travis crea una ambientación realmente tormentosa.

Una vez escrita toda esta parrafada, podemos sacar conclusiones.
En general es un disco que está a muchas menos revoluciones que el resto de la discografía de Sadus, que intercala elementos innovadores como la presencia de teclados y que sobre todo deja más que clara (por si alguien tenía alguna duda) la majestuosidad de Steve Digiorgio en el bajo, ya que en este álbum se resalta (incluso por encima de sus anteriores trabajos) el grado de calidad del californiano en las 4 cuerdas.

Por todo esto hay que decir que el disco es totalmente recomendable a aquellos que les guste el thrash más experimental e imaginativo.
Si por el contrario, eres fanático del thrash metal más clásico y ochentero… dale una oportunidad, aunque siendo francos…no creo que sea de tu gusto.

Darren Travis:Guitarra,vocales
Steve Digiorgio:Bajo,teclados
Jon Allen:Batería

Sello
Taraneh Records