Rush - All the World's a Stage

Enviado por TenzaZangetsu el Vie, 19/09/2014 - 22:31
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1. Bastille Day - 4:59
2. Anthem- 4:57
3. Fly By Night/In The Mood - 5:05
4. Something For Nothing - 4:03
5. Lakeside Park – 5:05
6. 2112 - 15:52
7. By Tor & the Snow Dog - 12:01
8. In The End - 7:14
9. Working Man/Finding My Way - 14:20

El terreno de los conciertos en vivo. Donde los gladiadores más bravos se baten a duelo para el placer y la algarabía del público que es testigo de sus proezas. La cancha donde los más talentosos hacen uso de su genio y de su magia para deslumbrar a los meros mortales que nunca atisbaremos ese nivel de maestría. El lugar donde se deja bien en claro quién es el jefe y quién es el seguidor. Si eres una banda y no tienes un Live de nivel, no sirves, colega. Simple y llanamente.

Yo siempre he pensado que los conciertos en vivo son la máxima conexión músico-aficionado que hay en el mundo de la música; en el Rock/Metal no es diferente. Es más, me atrevería a decir que los rockeros y metaleros somos más efusivos en este ámbito y nos dejamos llevar más por la excitación y algarabía que conlleva un concierto. Y hay bandas que son sinónimo de calidad y son unos maestros en el escenario. ¿Hablamos de maestría? Hablamos de Rush.

¿Quién alguna vez no ha escuchado un tema de Rush? ¿Quién no se ha sentido maravillado por las acrobacias musicales de Geddy, Neil y Alex? Son, en pleno 2014, una institución del género y, para un servidor, una banda ejemplar en todos sentidos. Uno cuando los miras en el escenario siente que está contemplando a unos profesionales en la materia –porque lo son- y se llevan a sí mismos con la elegancia y clase de una agrupación que ya está en su estertor pero aún tiene para rato. Pero, ¿cómo eran los canadienses en su era primigenia? ¿Cuándo eran jóvenes, poco experimentados y dando los primeros pasos? ¿Eran igual de buenos? Pues All The World’s Stage (título basado en la novela de William Shakespeare, Como gustéis) nació como producto de la masiva gira de aquella joya sin parangón en el espectro Progresivo llamada 2112. En esa gira, Rush hizo 126 conciertos y tuvieron como teloneros a lo mejorcito del Hard Rock setentero; estoy hablando de gente como Styx, Blue Oyster Cult, Kansas, Cheap Trick, Angel, Hydra, Outlaws e incluso Ted Nugent. Así es, todos ellos abrieron para el legendario triunvirato de lugares desconocidos (Canadá).

Ojalá hubiera podido estar ahí: los canadienses en plenitud de sus virtudes, enaltecidos por la siempre ardiente vena de la juventud y con ganas de no comerse al mundo, sino de devorarlo. Hay mucha gente que dice que el Rock Progresivo carece de la agresividad y crudeza de otras vertientes de nuestra música. Concedido: agresividad y crudeza no es el primer aspecto por el cual uno se guía a la hora de buscar álbumes de este estilo. Pero les invito a escuchar este directo donde los Rush suenan más potentes que nunca y decirme si la técnica y la garra no pueden cohesionar a las mil maravillas. Piensen en algunos de los directos más icónicos de nuestra música; entiéndase esto por eminencias del directo como Live After Death, Made In Japan, Tokyo Tapes, Live Evil, Tokyo Tapes, Live Bootleg, Live & Dangerous y la lista continua. All the World’s A Stage puede mirar a cualquiera de ellos de tú a tú. Y es que la calidad que siempre han emanado estos señores no tiene discusión; todo con una humildad y seriedad poco usual en este mundo donde hay cada imbécil aprovechándose de su fama para robarle su dinero a sus queridísimos fans con trabajos que, para ser educados, dejan mucho que desear.

Dejémonos de previas y análisis que lo que ustedes quieren es que comience a hablar de la bendita música. Viajemos a 1976, y escuchemos a Rush en su etapa de mayor grandeza. Sólo miren la portada: ya nos avisan que lo suyo es el escenario y más nada. Geddy, Neil y Alex se desviven por sus fans y se dejan el alma en cada concierto. 40 años de una estela de profesionalismo, calidad e integridad. El mundo es su escenario, ciertamente.

Cualquier vacilación o duda que podamos tener acerca del talante rockero de este concierto es tirado por la ventana cuando la banda va por la yugular a las primeras de cambio con la inigualable Bastille Day. El riffeo iracundo de Lifeson se complementa con ese ritmo avasallador de maese Peart en las baquetas para que Geddy puede prorrumpir en la escena con su voz tan a lo Robert Plant. El estribillo es gloria y majestuosidad. La canción es bastante rápida y directa, pero eso no evita que haya un pasaje instrumental donde nuestros protagonistas puedan lucirse –es Progresivo, después de todo. Un gran opener por donde los haya.

Viajamos a los tiempos de aquel infravalorado Fly By Night y nos congregan con Anthem. El ritmo de la batería de Peart es brillante y los riffs de Alex mantienen esa consonancia caótica-melódica que tan bien le funciona; la mezcla, desafortunadamente, no le da ese beneficio sonoro al bajo de Geddy pero lo compensa sonando brillante en el micrófono. Sus vocales toman tiempo para gustar, pero cuando lo hacen… prepárate para gozar. Escuchen cuando fuerza los alaridos y luego sostiene la nota con los efectos del micrófono; a mí, en lo personal, me encanta. Un tema que sigue patrones rítmicos muy marcados y eso permite que sus secciones instrumentales se te queden en la cabeza a la primera escucha. Un señor temazo. Como nos gustó el corte del Fly By Night, ahora van a lanzarnos el tema título, y es que una canción arquetípica de Rush en su estructura, pero con un Geddy mucho más iracundo y beligerante en su propuesta vocal. La entrelazan magistralmente con una pieza de su debut homónimo, In The Mood. Cuando nos damos cuenta, ya estamos coreando el estribillo de la segunda canción y Geddy arenga a la gente para que cante con él. Genios.

El álbum que estaban promoviendo era, obviamente, 2112, y le hacen promoción con uno de esos cortes atmosféricos que tan bien quedaban en los 70s. Mezclan las partes más sosegadas con los ritmos más pesados y rifferos de su propuesta Hardrockera. Un tema espectacular y que a mí me fascina. No puedo evitar comprar el invento de Rush una y otra vez. Habrá quien extrañe ciertas canciones para este directo, pero yo pienso que la selección es equitativa y la ejecución, superlativa. Luego de que Geddy agradece a la gente por su compromiso, nos regalan una joya de otros de los trabajos infravalorados de los canadienses, Caress Of Steel, en la forma de Lakeside Park. Aquí me entretiene el cambio de ritmo y los punteos de Alex en ciertos pasajes de la canción –aquellos en los que Geddy entona en un ritmo más reminiscente a su futuro ser en los 80s, 90s y futuras décadas, si me entienden.

Aquí lanzan su Magnum Opus; la pieza que los hizo eternos y por la cual millones y millones de bandas se han guiado para formar sus senderos musicales. Estoy hablando, por supuesto, de 2112. La épica de veinte minutos –aunque aquí recortan un par de secciones- arranca con todas las de ganar hasta llegar a esa galopada (¿la habrá escuchado un tal Steve Harris?) que te sube los niveles de adrenalina al sonar de los alaridos chillones de nuestro estimado Geddy. Una obra maestra de técnica, melodía, virtuosismo, gancho y simple y llana, intensidad. ¿La mejor canción de Rush? No lo sé. Pero, ciertamente, la más icónica. Sin más que añadir, sólo puedo decir esto: recuéstense, colóquense los audífonos, apaguen las luces y dejen que Geddy, Neil y Alex hagan magia. Me lo agradecerán.

By Tor & the Snow Dog -con improvisaciones incluidas-, continua la estela de temas más largos y ambiciosos en el concierto y ya nosotros estamos sudando con estos chicos canadienses que se las traen. Hard Rock potente y ruidoso mezclado con la inteligencia y buen hacer del Progresivo para un producto final irresistible hasta para el más duro de los oyentes. Y es que si escuchas los solos de Alex aquí, o las brillantes partes de batería de Peart, no puedes evitar caer de rodillas y venerar la inconmensurable labor de estos caballeros. Como me dijeron una vez: la banda de culto más grande del mundo. Mucho Fly By Night por esos años, y así lo dejan entrever con In The End. Empieza como una balada enternecedora por las vocales de Geddy y cómo Alex sigue con sus mágicos punteos como el genio que es. Aquí, al subir las tonalidades, el tema suena algo opresor y denso en los riffs; me atrevería a decir que Alex tomó algunas notas de lo que Sabbath hacía por esa época, pero todos sabemos que la principal influencia de la banda fue Led Zeppelin. Incluso llegaron a catalogarlos como unos clones de Zeppelin de mal gusto. Es divertido cuando todo se ve en retrospectiva, ¿eh?

Termina todo en el comienzo con el último tema del debut, Working Man. Una demostración final de que lo que la banda hacía por esos años era de escándalo y que lo suyo era hacer MÚSICA, por encima de todas las cosas. Creo que el título de esa canción les queda como anillo al dedo puesto que eso es lo que son. Aquí destaco las buenas vocales de Geddy y cómo vuelven a entrelazar una canción con otra; en este caso con la que dio inicio a sus carreras, Finding My Way. Oído a ése espectacular solo de batería de Neil Peart donde hace escuela y te deja bien en claro que si vas a hacer un Top 5 de baterista del Rock de todo los tiempos, debes acordarte de él. No lo culpo; es un solo de batería fenomenal.

Concierto completo.

Así termina toda la velada: con la ovación estridente de los aficionados que se rinde atónitos ante la soberbia y ardua labor de este triunvirato que ya ha pasado a la historia como las leyendas que son. Sí, más temas hubieran hecho de esto algo mucho más apoteósico de lo que ya es pero, ¿vamos a quejarnos de eso? La actuación es cruda, poderosa y magistral. Una banda en plenitud de sus habilidades y coronándose como uno de los reyes absolutos del panorama Progresivo y, ¿por qué no? Del Rock en general. Con este directo comenzaría el ascenso de Rush al éxito comercial, pero siempre manteniendo el concepto de hacer buena música y nunca desviándose del sendero que habían pavimentado desde finales de los 60s con sangre, sudor y lágrimas. Dioses con la dedicación de unos obreros. Únicos. Y ahí siguen de gira, publicando álbumes de gran nivel y estirando su legado con una madurez y clase envidiables.

Cinco cuernos (merecidos) para All The World’s a Stage. Todo el mundo es un escenario… y todo el mundo aplaude a Geddy, Neil y Alex.

• Geddy Lee – Vocales, bajo
• Alex Lifeson – Guitarra
• Neil Peart – Batería, percusión

Sello
Mercury Records