Reverend Bizarre - II: Crush The Insects

Enviado por Hammer el Lun, 11/06/2018 - 09:33
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1. Doom Over the World (07:37)
2. The Devil Rides Out (06:10)
3. Cromwell (05:25)
4. Slave of Satan (13:27)
5. Council of Ten (08:32)
6. By This Axe I Rule! (10:02)
7. Eternal Forest (10:52)
8. Fucking Wizard (11:15)

El doom metal tiene algo que otros géneros del metal extremo no tienen. Algo especial y único, algo honesto y decoroso. Y ese algo es que el doom metal nunca se ha convertido en una parodia de sí mismo. Por decirlo de una manera más abierta; death metal, thrash metal, black metal, las tres etiquetas más populares del metal más cañero, todas con gran afluencia de fanáticos y todas con episodios que han hecho que su nombre sea insultado por muchos partidarios.

A veces el sentido y la lógica del asunto se perdieron cuando algunos quisieron siempre estar un paso por delante y terminaron convirtiéndose en un chiste. Como una extraña competencia para ver quién era el más rápido, el más brutal, el más satánico, el más sangriento, el que cantara más ininteligible, y algunos, compitiendo para ver quién era el que llevaba más lejos la experimentación. La originalidad se perdió evidentemente, solo las bandas insignia pudieron sobrevivir a los tremendos azotes propinados por los medios especializados y los mismos fanáticos que vieron con total indiferencia bandas que mutaron su sonido para crear otros géneros, muchas veces vacíos y con muy poco encanto. Pero el doom no. Una guitarra, un bajo estridente, un cantante decente y un baterista cumplidor. Eso era necesario para tocar buen metal pesado, oscuro, HONESTO y sin mayores desvelos. Reverend Bizarre es una banda que hizo precisamente eso, ejecutar a grandes rasgos un muy buen heavy metal, y en especial, un doom metal de putísima, putísima madre. Sin velocidad, sin pantomimas ni propagandas innecesarias, solo con un puñado de malas intenciones, el resplandor del frío sol de Finlandia y la sinceridad de quien no hace las cosas por dinero sino por el hecho de rockear, de mover tu jodida cabeza al ritmo de guitarras enfermas y gordas y una batería que emularía las campanas más antiguas, siendo azotadas por el martillo del infierno.

Todo hay que decirlo, Reverend Bizarre llegó a la escena tarde, desde Lohja, Finlandia, nacieron a mediados de los noventa y después de un par de publicaciones pequeñas (dos demos, 1996 y 1999) lanzarían su primer LP en 2000; el ya considerado disco de culto In The Rectory of the Bizarre Reverend (poseedor de una portada espectacular dicho sea de paso, El Aquelarre del Maestro Francisco de Goya), un álbum completísimo en mi opinión, muy a la par de lo que traigo hoy. A la postre, lanzarían en 2003 su curiosamente denominado EP Harbinger of Metal, un disco sólido y con mucho tinte instrumental y de experimentación, rescatable sin duda. Ya en 2005, la casa se sacudiría de nuevo para la llegada del disco que me permito reseñar en esta ocasión, el jodidísimo II: Crush the Insects. Dioses del Doom, pueden llevarme cuando quieran, hemos llegado a los aposentos de una de las criaturas mejor moldeadas de la escena.

Este segundo LP de los fineses resultó ser tan simbólico como su primer álbum y para muchos incluso superior en términos musicales. Yo estoy de acuerdo, ambos son álbumes demoledores, In The Rectory… suena un poco más crudo, algo más agresivo y sin duda más provocador, es un gran álbum. Sin embargo, el segundo capítulo no es más que la continuación de lo que se inició en el año 2000, la fuerza y el peso incrementan al mismo tiempo que la oscuridad y la calidad permanecen. Sami, Kimi y Jari vuelven a la carga a través de sus indiscretos seudónimos, así; Sir Albert Witchfinder en las voces principales y el bajo, Father Peter Vicar en el hacha principal y Monsieur Earl of Void en la batería y la guitarra rítmica. Estos vicarios cazadores de brujas inician una jodida inquisición en …Insects, de las mejores demostraciones de metal pesado y en mi opinión uno de los discos más grandes del 2005.

Tomando como influencias claras a Saint Vitus, los primeros Cathedral, Pentagram, Electric Wizard, Witchfinder General, y por supuesto, el material clásico de los dioses Black Sabbath, Sir Albert ya advierte desde el inicio su manifiesto de acero, una pesada tonada dedicada a la perdición, a la condenación y la muerte, pero ojo, a la ruina y la perdición del mundo mis hermanos. Doom Over the World es un himno, un canto muy heavy que en siete minutos define con poca sobriedad lo que es el doom metal, cargando un sonido a vieja escuela y poder de antaño, esto es fidelidad y lealtad. No suena a refrito ni mucho menos, es un tema muy rico, de esos que se quedan en la cabeza por días. El coro tiene autoridad como pocos y sin duda se ha convertido en un símbolo del doom en todo el mundo, claro que sí joder. La instrumentación es heredera de lo hecho en In The Rectory…, la antigua formula sigue siendo la correcta, metal pausado, riffs certeros y ritmos paquidérmicos por parte de Earl of Void. Quién puede atreverse a contrariar los designios de alguien que te sentencia oraciones como estas…

(…) "There'll be a gigantic war. The greater part of this earth shall be perished."
(…) "One more time hammers been raised to crush the skulls of heretics.
After feary battle, silence descends. The field is covered with the blood of dying men."

Nadie, si Sir Albert dice que habrá caos y muerte, si afirma que cualquier reducto de humanidad se desvanecerá... ¿debemos creerlo no?, un temazo por donde se vea, disfrutable para fanáticos de doom como para adeptos al heavy más tradicional, creo que no me equivoco en esta aseveración.

Earl of Void baquetea un vertiginoso redoble para empezar The Devil Rides Out, aquí la cosa se oscurece un poco, un tema más doom que el anterior aunque con elementos que a riesgo de meter la pata, podrían tener naturaleza del stoner metal. No sé, no sé, son sensaciones. Como sea se trata de un tema vigoroso y lleno de matices instrumentales, una ejecución bien lograda y un Peter Vicar que no para de disparar riffs y licks rocosos en todo el circuito. Posiblemente sea la canción que menos me llega del álbum, soy sincero, pero no porque sea floja sino porque lo mejor del álbum está más adelante. Ahh, por cierto, atención al homenaje a Black Sabbath, el tema finaliza con un pequeño guiño al interludio de Electric Funeral, honra a tus padres dicen por ahí.

El tercer corte es Cromwell; lento y pedregoso, una composición que cabalga en densos mares de guitarras y líneas de bajo que te machacan la cabeza sin clemencia. Es una canción taciturna y nostálgica que relata con sencillez las vivencias de Oliver Cromwell y su Revolución Inglesa del siglo XVII ("Once upon a time there ruled a King, now I see his proud head fallen"), algo me dice que estos tipos son algo republicanos, hell yeah. Siendo la pista más corta del álbum tiene una estructura más bien sencilla y directa, pero ahora sí, es hora de despedirse de lo más digerible del álbum, a partir de ahora viene una seguidilla de ataques propios del doom metal más ortodoxo, pesado y electrizante. Cromwell cierra una triada de temas que me gusta pensar que sirven como cortes introductorios a la verdadera hecatombe, ahora sí que caiga la condenación señores.

Trece jodidos minutos, trece. Es la duración de Slave of Satan, el corte más extenso del álbum, cómo no. Un tema muy pero muy pesado, aquí sí que sentimos la desviación de sonidos con relación a los tres primeros temas ya estudiados. Esto ya se aleja del heavy más tradicional, esto sí que es doom del bueno. Una introducción muy extensa a manos de Sir Albert en su bajo va dictando el camino. Poco a poco los demás van uniéndose a esta misa negra; Earl of Void y Peter Vicar también rompen sus instrumentos con larguísimas notas, pasajes gordos y entrecortados dominan la escena. Es como estar en una caldera ardiente, eso es lo que estos tipos buscan creando estas atmosferas tan intensas, tan oscuras. Sir Albert va clamando sus líneas de acuerdo al ritmo que le impone la mortuoria instrumentación, características propias de un clásico del género, no hay duda. Algo que rescato de este tema es el singular ritmo que llevan los riffs y la batería, definida por los silencios y las pausas que se despliegan a lo largo de la canción. Cuando vas a llegar al límite te meten un silencio y te cortan el rollo, luego vuelven a la carga y pasa lo mismo. Un ritmo interrumpido, discontinuo y escalofriante propio de los más dementes. Qué gusto escuchar cosas así, ¡¡y ojo que el disquito es del jodido 2005!!, cuando piensas que todo está hecho, cuando piensas que todo está escrito vienen estos tres tipos de Lohja y te cachetean en la cara, lo dice Sir Albert; "You say you’re in love with Evil, I say you’re out of your mind! Yes, your fucking mind", yepp, ¿crees que conoces el mal? Pues toma casi cuarto de hora de infernales destiempos y ritmos que pesan tonelada y media, sublime.

La velada no termina, Council of Ten continua con la lenta y demostración de poder. Esta vez el bajo de Sir Albert toma mayor protagonismo, comandando la línea de ataque con sus inteligentes fraseos. Me parece que esta vez la cosa va de brujas y aquelarres, descripciones de oscuros encuentros de hechiceras y magos oscuros, la atmosfera no puede ser más chiflada. Poco después de la mitad, el ritmo se acelera un poco y Sir Albert sentencia versos que quedan escritos con letras de fuego ("Everywhere I look it’s the same old story….The devil has his cunning was to lure you"), el imaginario de la cabra hermafrodita de Mendes gobierna todos los pensamientos desde aquí. Vaya forma de acabar un tema, gran transición, desde la más oscura de las parsimonias hasta una apoteosis al estilo doom.

Otros diez minutos de angustia llegan con By This Axe I Rule!, nuevamente Sir Albert dispara frías notas en su bajo. Y nos queda claro, que con su hacha gobernará con ira y decisión. Un corte más para la colección de piezas infaltables del doom metal finés. Pesado, afinaciones graves y aquellas agobiantes pausas que causan que el cerebro haga cortocircuito. Transcurridos los cuatro minutos, finas líneas de bajo dirigen una discreta pero notable alza en el tempo. Sir Albert se caga en todos los dioses con sus versos, el tipo va en serio. A partir de ahí se libera una sección un poco más armónica, muchos licks marca de la casa, doomer a más no poder y Earl of Void flagelando con sensatez sus tambores. El caos se frena hacia el final, nuevamente pasajes lentos y quejumbrosos dominan la partitura, un aplauso más para el Reverendo.

La séptima pista llega con Eternal Forest, una de las mejores ejecuciones de doom metal que he tenido la oportunidad de escuchar. Aquí hay de todo, tenemos las notas gordas, largas e infernales, las voces agonizantes de Sir Albert, una batería maciza y segura, y el aura mística, deprimente y fantasmal que caracteriza la escena. La música es para caerse de cabeza, cada instrumento en su lugar para crear una unión macabra que solo los más hábiles pueden lograr. En esta ocasión el guitarra líder es Sir Albert, durante toda la composición sus cuerdas lloran espeluznantes notas de tribulación y pasión. Precisamente, entrados los siete minutos, Sir Albert deja escapar un solo lento, famélico y lúgubre. Es difícil realmente describir con palabras los sonidos sombríos que liberan aquellas cuerdas; armonías malditas, eternas y agrestes. Un tema muy muy pesado, asfixiante, sofocante y con una puta calidad espectacular. Para no dejar escapar.

El último tema, Fucking Wizard, hace su entrada mediante los versos fantasmales de Sir Albert acompañados de una guitarra enfermiza y desequilibrada. Los once últimos minutos de II: Crush the Insects no iban a ser más que una fiel firma con letras de fuego y hielo; aquí se toca heavy metal engendrado en las catatumbas del infierno, moldeado en calderas hirvientes donde los hechiceros escarlatas reían a más no poder mientras escuchaban los llantos de miles de almas caídas en desgracia. Un tema cumplidor y espeluznante que coge vuelo en sus minutos finales, se aprecia más agresividad y sonidos más osados. Armonías atrevidas y cantos temerarios. Todo en orden para finalizar un disco completísimo. Me levanto y vitoreo a estos hijos del norte, nada más que hacer.

Como se puede suponer, califico sin duda con la cornamenta completa a II: Crush the Insects. Cinco de cinco para esta demostración (una vez más) de que es posible sonar brutal, sonar duro, sonar lo que se dice hijo de puta, sin necesidad de irse al límite de la velocidad en los blast beat, sin necesidad de berrear como un cerdo o hablar de tripas esparcidas por todo el anfiteatro. Hombre, que eso está bien, pero que también hay vidilla más allá del black, death o thrash. El Doom es un género que si bien no tiene mucha popularidad ni apoyo comercial, sí tiene un apoyo especial que va más allá de cualquier contrato millonario, el puro y duro apego de sus fans. Que pueden ponerse un tema de diez minutos donde una guitarra te rompa la cabeza con cuatro o cinco acordes largos y te den un tiquete al mejor de los trances, para eso está la música, para llevarnos a otros planos y eso hacen discos como este. No será el mejor disco de metal extremo del universo pero sin duda es uno de los trabajos más completos de doom metal que puedes encontrar (se me ha pasado comentar un poco la portada, una genialidad también, muy de acuerdo a la temática del álbum). Junto a In The Rectory… conforman una pareja espectacular, para pincharlo uno detrás de otro y atravesar las paredes de la realidad, recomendación clarísima para los fanáticos de Cathedral, Saint Vitus, Lord Vicar, Pentagram, Candlemass, Count Raven o similares. Y ojo que algún día se tiene que hablar en estos fríos pasillos sobre discos igualmente valiosos como Harbinger of Metal o So Long Suckers, ya habrá tiempo, sea el buen Hammer o cualquier otro portalian que valore esta movida.

Sir Albert Witchfinder (Sami Albert Hynninen): Voces, Bajo, Guitarra líder (Eternal Forest).
Father Peter Vicar (Kimi Kärki): Guitarras.
Monsieur Earl of Void (Jari Lars Johan Pohjonen): Batería, Guitarras rítmicas.

[Daniel Nyman: Voces (coros en Doom Over the World]
[Anton “Satan’s Claw” Q-Pias: Guitarra (wah wah en By This Axe I Rule! y líder en Fucking Wizard]

Sello
Spikefarm Records.