Rage - 21

Enviado por Hawkmoon el Dom, 26/02/2012 - 22:07
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1. House Wins
2. Twenty One
3. Forever Dead
4. Feel My Pain
5. Serial Killer
6. Psycho Terror
7. Destiny
8. Death Romantic
9. Black And White
10. Concrete Wall
11. Eternally

Los Rage de Peter "Peavy" Wagner ya están de vuelta, hermano. Y por lo que parece, atendiendo al portadón de turno, con la criaturita de la banda, el entrañable alien-cyborg, en llamas y bien cabreadote, la cosa promete.

Llega la hora de hincarle el diente a una de las ofrendas más esperadas, almenos por mí, del año 2012. Toca comerse "21", vigésimo-primera aventura en estudio del grupazo. Toda una vida, o dos, alegrándole la vida a la parroquia, maltratando sus cervicales, regalando pura calidad, melancolia y destructivo rifferio.

Un carrerón como el de Rage no necesita presentación. Los que conocemos la obra de la banda, joder, sabemos del poder (elegantón, cortante, oscuro y épico) que se gasta el combo en cuanto se mete en un estudio de grabación. No habrán sorpresas negativas. No las hay desde que debutaron. Y los que no conozcáis a Rage, pobres cachorros, los que teneis toda la obra de Edguy, Hammerfall y demás, pero ignoráis a sacros perros de la guerra como Grave Digger o Running Wild (además de a Rage, claro), ya no tenéis excusa. Llega la hora de plantarse ante Rage de una santa vez. Hay que mimar la figura de Wagner, respetarla, idolatrarla. Olvida a Kai Hansen. El tio ya no da más de sí. Se le acabó el fuelle. Conoce a Peter Wagner, déjate caer por el reino Rage.

Furioso riffeo, caña, emoción, tinieblas, ambientación de primera, sonidazo, poesia...de todo. Un gurú con todas las de la ley. A Peter hay que agradecerle, y de forma eterna, lo apasionado de su premisa, la grandilocuencia del impacto de su obra, lo mucho que nos ha dado (y nos dará). No todos los dias nace alguien capaz de entregarle a la parroquia metalera joyazas del calibre de "The Missing Link", "Black In Mind", "Trapped", "End Of All Days", "XIII" o "Soundchaser". Discos con tanta alma, diseñados con tanta pasión, que hasta parece mentira. La perfección hecha Heavy-Power, chato. Ni más ni menos.

"21", el sucesor al respetadísimo y querido "Strings to a Web", va a cerrar etapa. Y va a abrir otra. Vuelve la tralla al reino de Rage, vuelve el Power feroz, vibrante, asesino y cabalgador. Rage, sobretodo desde que con "Lingua Mortis" descubrieron una forma diferente de expresión, algo con tintes más operísticos, progresivos y limpios, se fueron olvidando, aún sin perder garra, de la parroquia más brutal, la que no se contenta con un par de tracks veloces, los que siempre quieren más. Y hay que echar la vista atrás de vez en cuando, recordar quién fuiste. Nadie puede olvidar sus orígenes. Los recuerdos dan forma a tu persona actual. Rage son quienes son gracias a su pasado. Es hora de acordarse.

Rage ya han demostrado lo bien que se saben desenvolver en cualquier reino, ante cualquier situación. Han sido amos en el Speed, titanes del Power, aguerridos gladiadores Heavy-progs clásicos...han hecho de todo, y siempre todo de puta madre. "21" viene a certificar lo que muchos ya nos olemos. Rage siguen al 100%, ardientes, ávidos de lanzarse a la carretera, a todo gas. Han estado unos añetes, aún cañeros, algo endiosadetes, recargadetes, elegantones. "Peavy" y Victor, junto a André, desenpolvan sus viejas chaquetas de cuero (con parches de Judas), sus cinturones de balas y la actitud Heavy Metal: se pone cara de pocos amigos, no se hacen prisioneros y se escupe lo mejor que uno guarde dentro. Así lleva haciéndolo Rage toda la vida, y nadie se ha quejado aún. Lo mejor de uno mismo, como siempre. ¿Otro disco supremo? ¿Otra movida que nos tendrá años extasiados? Lee y averigua, coñes. No te daré la respuesta a la primera de cambio. Soy así de cabroncete.

A abrirse paso entre las llamas, chaval. No tienes otra. Enga, con un par...

"House Wins", intro oscuro-elegantona, y que abre la movida, no cambia las cosas en exceso. Desde hace años, cada disco de la banda se abre con teatralidad, con atmósfera, para que vayas rindiéndote, para que te vaya entrando el sueño, y, zas, sin darte cuenta, ya andes viviendo dentro de la obra de marras. Buena intro, no nos quejamos. "Twenty One", el primer trallazo, la que todos los fans de la banda esperamos, nace poco a poco, misteriosota, calentando motores. Wagner, con su voz cada vez más dotada, todo un sello para el combo, va despertando a la criatura. De pronto, sin aviso, la batería de André y el mástil de Victor toman la delantera. A toda mecha, quemando púa y haciendo puré el kit de batería. Estribillo con garra, sonidazo, aura a "End of All Days" (Power técnico, potencia y gancho). Track de apertura mega-acertado. Toda una declaración de intenciones, joder. Rage vuelven a ser un dragón de nueve cabezas, cuatro pollas y garras de Wolverine. Y le siguen gustando a mi madre. Siempre acertados. Hagan lo que hagan. Menudos astros. Técnica suprema, buen feeling a toneladas y unos músicos que creen, y a muerte, en su premisa.

"Forever Dead" (con un trabajo sensacional de Victor), "Feel My Pain" (en onda Accept-Priest), "Serial Killer" (invento groovie-power-thrasher, y carnívoro, mega-talentoso), "Psycho Terror" (Skid Row en "Subhuman Race" + Rage) y "Destiny" (material idóneo para "Trapped") nos muestran a unos Rage en forma, hercúleos, con músculo, con fuelle para pasarse veinte años más al pie del cañón. Se trata de una vuelta al sonido de la era 92-99, desde "Trapped" a "XIII", pero con el plus de elegancia, de buen hacer, de Victor Smolski. Gustará a los fans de los los noventa y a los de la última hornada. Rage contentan a todos.

"Death Romantic", que va de modernota, a lo White Zombie, y acaba detonando y sonando a puro Rage (con cierto poso Blind Guardian), la compacta "Black and White" y "Concrete Wall" (Thrash-Speed del bueno) nos llevan ante "Eternally", track final. Y cerrando con nota. Más cuerdas para el recuerdo, un "Peavy" genial con su labor vocal (en todo el disco se muestra vivo, adiestrado para arrancarte la piel a tiras a alaridos).

Bravo, joder. Lo han vuelto a conseguir. Y sin rebanarse los sesos. Entregando lo esperado. Puro fuego, pura épica Rage. Maestrazos sin igual. No es el disco del año, no es la onda que cambiará el reino. Pero es perfecta para Rage. Y para sus fans.

4 cuernos (medios) para "21". Un buen patadón Power.

Un regreso a la velocidad, un adios a la era "Lingua Mortis".

La era cañera de Rage vuelve, colega. Aprieta los dientes. Somos testigos de un nuevo renacer.

"Peavy" Wagner: Voz y bajo
Victor Smolski: Guitarra
André Hilgers: Batería

Sello
Nuclear Blast