Pyogenesis - Ignis Creatio

Enviado por stalker213 el Lun, 29/09/2008 - 18:27
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1. Still Burn In Fire
2. Like Tears (In the Dust)
3. On Soulwings
4. Underneath Orion's Sword
5. Ignis Creatio

Nos situamos en el primer tercio de los '90.

El Heavy Metal malvive como puede, arrastrándose con dos profundos y severos hachazos sobre el pecho. Por un lado, Judas no enderezan el rumbo, meses después de la desaparición de su capitán, y mientras, Maiden se ven inmersos en una inquietante incertidumbre tras la partida del aventurero Dickinson. La nubes parecen cubrir hasta el último centímetro cúbico en el cielo, pero afortunadamente, Tony Iommi y sus Black Sabbath siguen ondeando con dignidad la bandera del género, capeando el temporal como de costumbre.

Mientras tanto, el Thrash refleja ya los signos de una criatura cansada y desgastada. La han triturado y exprimido tanto que la gallina ha desistido en poner un solo huevo más. La crisis amenaza también al último vástago de la estirpe, y la escena Death toca su techo entre finales del '93 y los albores del '94. El tren para; Fin del trayecto. Los ciclos son implacables y nadie puede escapar a ellos. Nadie.

Ante tamaño estancamiento, la escena Black Metal emerge con fuerza, sobretodo en el norte de Europa, y amenaza con marcar la tendencia de los años venideros. Por suerte, otra pequeña criatura asoma también la cabecita. El Death/Doom . Causando menos ruido, y paralelamente, empieza también a salir del cascarón este subgénero que dejará igualmente su imprenta en este primer lustro de la década, durante la cual verá la luz este trabajo del que estoy a punto de hablaros. El 'Ignis Creatio' de los desconcertantes Pyogesis.

Forjados durante el año 1990 en la pequeña localidad de Neckarbischofsheim (Baden-Württemberg, Alemania), Pyogenesis tradicionalmente se caracterizaron por seguir las modas establecidas a su debido tiempo, cosechando hasta el '94, resultados, creo yo, moderadamente decentes. De ahí en adelante, la historia de esta banda giró el timón 180º, poniendo rumbo a las antípodas del Metal. Adiós y buena suerte, Pyogenesis.

Cuando empezaba aquella década de los noventa, el paso lógico era alistarse a filas en el ejército Death Metal. Los alemanes no dudaron, y después de componer sus primeros temas, se sacaban de la chistera su primera demo 'Ode to the Churning Seas of Nar-Mataru' ya en el año 91. En medio de la colosal tempestad de bandas jóvenes que se abrían paso entonces, aquella cinta no hizo mucho ruido que se diga, pero el resultado no puede tacharse en ningún caso como fallido. El sonido de la banda, se presentaba ultra-gutural y rancio como marcan los cánones, pero las letras evocaban inevitablemente el recuerdo de los ya consagrados Morbid Angel. No empezaba mal la cosa, pero repetir lo mismo que hacen bien los demás, tampoco es un signo de ir por el camino correcto.

El salto a 1992 trajo consigo mayores expectativas para los jóvenes germanos, que vieron como después de plantar su pequeña semilla en la escena underground, recogían sus frutos, aquel mismo año en forma de dos singles. ¡Algo nada despreciable para la época!

El primero fue 'Rise of the Unholy' (Mephitic Productions, 1992). Sencillo que incluía el corte de idéntico título, y que ya había destacado como el mejor entre los temas de su demo. Y justo después, 'Sacrificious Profanity' (Symphonies of Death Records, 1992), que seguía la línea de su predecesor, pero con un sonido y un 'packaging' algo más profesional. Si las cosas no se torcían, Pyogenesis estaban en disposición de disputar el cetro del Death Metal germano a los míticos Morgoth y a los sofisticados Atrocity (otros que después de dos Lp's sagrados, se fueron lejos, muy leeeeejos de vacaciones), pero ellos mismos serían los encargados de abortar esta posibilidad.

De nuevo tocaba mimetizarse, ceder y seguir la estela de otros, pero esta vez entre un colectivo algo distinto. Así pues, dejando de lado sus raíces en la Old School del Death Metal, Pyogenesis daban el salto al crecientemente popular vagón del Death/Doom, gobernado con mano firme por sus dioses Paradise Lost y los irremplazables Cathedral, con Lee Dorrian (ex-frontman de Napalm Death) al frente.

Como acostumbra a suceder, casi siempre, unos cardan la lana y otros la recogen, y en cierto modo la historia de este sombrío y depresivo género, no es precisamente la excepción. A principios de los '90, Paradise Lost, Cathedral, My Dying Bride, Anathema, Decomposed, Enchantment o los injustamente olvidados Chorus of Ruin, bandas todas ellas criadas en el seno de la Gran Bretaña, lideran la escena junto a muchas otras ampliamente diseminadas a lo ancho del viejo continente, como Celestial Season, The Gathering, Castle, Beyond Belief, Catacomb (posteriormente Novembre), God Forsaken, Renaissance, Unholy, Tiamat (entonces curioso híbrido entre el Death Metal de raíz Old School y el Doom), Thergothon, Skepticism, los decanos Sempiternal Deathreign y muchísimas otras que, injustamente, no voy a nombrar por cuestiones obvias de tiempo, espacio y coherencia. Esto es una reseña y no un listín telefónico.

Pero como decía, sería injusto no reconocer como todo este fenómeno, esta considerable bola de nieve, tuvo su origen unos años antes, allá por los días de 1984/85, y lógicamente bajo el influjo divino de los Dioses fundacionales Black Sabbath. Hablamos de gente como Saint Vitus, de los míticos Pentagram o de los inmensos Trouble, pero por encima de todos ellos, hablamos de los alumnos aventajados de la clase y una de las bandas más criminalmente infravaloradas de toda la historia. Los suecos Candlemass, cuya importancia y trascendencia, será mejor cubrir y detallar en futuras entregas.

Así pues, habiendo perfilado sucintamente el background sobre el cual se enmarca el objeto de esta reseña, vayamos definitivamente con la banda y el trabajo que nos ocupaba. Los alemanes Pyogenesis y su primer trabajo 'Ignis Creatio' (también conocido como 'Pyogenesis' Ep, a secas) editado por el entonces puntero sello francés Osmose Records, que en los años venideros albergaría en su escudería a bandas del calibre de Samael, Rotting Christ, Marduk, Immortal y un largo etcétera.

Desde el primer instante 'Still Burn In Fire', tema que abre el disco, rezuma efluvios de amateurismo e improvisación, algo torpe, propias de un grupo que empieza en el bussiness. Esto no implica forzosamente que el disco no ofrezca momentos interesantes, pero precisamente aquí, no vamos a encontrar ni la exasperación infinita de las composiciones de Lee Dorrian y sus huestes, ni tampoco el punzante hedor a tumba mohosa, las armonías agónicas o el austero romanticismo del combo formado por Holmes & Mackintosh. Eso sí, sería injusto no reconocer que el disco abre con unas melodías más que prometedoras, pero que... lamentablemente no llegan a despegar.

Antes que todo esto, la oferta de Pyogenesis ofrece por descontado guiños inconfundibles para los acérrimos al género (voces guturales, secciones lentas y pesadas (excelente sección en 01:30), voces corales femeninas, etc), pero también elementos ajenos al estilo que no enganchan ni con Spuer-Glue del 15,000. Un ejemplo que ilustra esto es el riff en (02:52) que apesta a melodía refrita y que chirría estruendosamente al ser encajado en un contexto de estas características. Desde luego, no existe ningún manual práctico que dicte cómo escribir esta música, pero lo que está claro es que ningún grupo que se precie de ejecutar un buen Doom/Death Metal, puede permitirse la licencia de sonar así de 'happy'. En (02:05) encontramos un break con una acústica que no suena mal para nada, pero como decía antes, chirría excesivamente respecto al conjunto. Evidentemente, y no sólo en este corte, se observan una pericia y una habilidad notorias para componer buenos temas, pero que en mi opinión, no triunfan a la hora de crear un balance equilibrado entre contundencia y melodía, decantándose la balanza claramente del lado de la segunda. En estas cuestiones, únicamente existe un dios y su nombre es Gregor Mackintosh.

'Like Tears (In the Dust)' no muestra nada particularmente nuevo respecto al corte anterior. El tema discurre por los mismos cauces, y de nuevo asistimos a un corte excesivamente largo (siete minutos) dadas las pretensiones de la banda. Buenas guitarras de Schwarz y Eiermann, pero demasiado saturadas en azúcar glass para mi gusto.

'On Soulwings' colma el paradigma de lo qué estaba exponiendo y se dispara ya hasta los ocho minutos y medio. Eso sí, aquí hay que resaltar el contraste del solo edulcorado que empieza en (01:48) y termina en (03:15), para engancharse, tras un interludio de bajo y acústica, a un verdadero 'slab' de Death Metal puro y duro en (04:35), donde la banda rememora épocas pretéritas, aunque recientes. Es curioso, como a pesar de la buena voluntad y las ganas de Tim Eiermann, su voz no me convence ni me transmite la menor sensación de garra o agresividad, y ciertamente no será porque el hombre no se deje las cuerdas en ello.

El cuarto tema es 'Underneath Orion's Sword', y bajo el pomposo título de este corte, nuevamente encontramos más de lo mismo; Un simposio de cortar de aquí para pegar allá, alternar secciones de contraste dispar y coger retazos de un sitio dejando agujeros, para tapar otros.

Cierra el trabajo la instrumental 'Ignis Creatio'. Un corte compuesto básicamente con sintetizadores que podría hacer cualquiera en su casa con el casiotone de marras; Bien, quizás el símil es exagerado, pero viene a reflejar claramente el hecho de que la producción de este disco fue de andar por casa, luego vayan olvidándose de orquestaciones (sencillas pero serias) a lo Paradise Lost 'Desolate' o My Dying Bride 'Silent Dance'. En fin. Un corte bastante insípido y poco inspirado, pero que va muy en la línea del resto del material y que cierra coherentemente el trabajo.

En síntesis, nos hallamos ante un trabajo que si bien no será recordado por su trascendencia o contenido, sí lo será por su fecha de lanzamiento. Ciertamente, no me parece una obra brillante, pero dadas las circunstancias, está bastante bien para haber sido parido en el '92. Evidentemente, el listón que dejó 'Gothic' en el '91, era inalcanzable incluso para los propios Paradise Lost, pero fracamente, estos Pyogenesis jamás alcanzaron a ver ese listón, ni siquiera con la ayuda de unos prismáticos.

De todos modos; Ojo! Que esta es sólo mi opinión, y del mismo modo en que me expreso en estos términos, tampoco me frotaría los ojos observando a un fanático del género, disfrutando de este trabajo.

Recomendable.

Tim Eiermann: Voz & Guitarra rítmica
Flo Schwarz: Guitarra solista & Teclados
Joe Proell: Bajo
Pit Muley: Percusiones

Sello
Osmose