Protest the Hero - Volition

Enviado por GLaDOS el Dom, 04/08/2019 - 07:34
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Protest the Hero comenzaron como una banda de Post-Hardcore, que más allá de explotar los tópicos del género, ya demostraba tener un interés por composiciones orientadas a la complejidad instrumental desde su laureado debut Kezia, siendo Fortress y el consecuente Scurrilous, las placas en donde se adentrarían más y más en el Metal Progresivo. Pero no es sino en su cuarto disco, Volition, donde se han consagrado dentro del estilo, empapándose, como nunca, de influencias claras e identificables de grupos como Cacophony o Megadeth, con algunos tintes de Thrash en los riffs, duelos de solos deudores de las mejores bandas técnicas, Punk, algo de Dragonforce y Propagandhi e incluso Folk / Pop.

Valiéndose de los servicios de Chris Adler, y con el resto de sus miembros en pleno estado de forma, Protest the Hero se han marcado un disco que es, una de las más grandes sorpresas de los últimos años. Y es que en una era en donde se opta por afinaciones bajísimas, revival’s insípidos, secciones machaconas, guturales a tope, blast-beats y un montón de excesos más, Volition resalta con sus buenas maneras y maestría técnica –que llega a niveles de absoluto ridículo- ofreciendo una colección de composiciones endemoniadamente complejas en donde las guitarras se roban toda la atención, haciendo gala de la mayoría de las técnicas modernas para abordar dicho instrumento. Sweep Picking, tapping, palm-muting, bendings, armónicos, shredding, e incluso rasgueos limpios… aquí de hay de todo.

Dicha exhibición guitarrera -en la ya característica afinación medio tono abajo de Tim Millar y Luke Hoskin - es un deleite para todo aquel del que gusta del virtuosismo repleto de feeling, porque no es sólo una muestra de que tan rápido pueden encajar riffs, lick’s y punteos, sino que posee el suficiente gancho para evitar que el escucha se aburra o pierda el interés a través de las canciones. Siendo la prueba de que el dinamismo y la química entre el dúo está a la altura de la de otros grupos como Soilwork, Between the Buried and Me o The Dillinger Escape Plan en su propio estilo. Los ejemplos de la magia entre guitarra líder y rítmica son la principal baza en el disco, y una constante que no decae en ningún momento. Ya sea en Without Prejuice con ese riff thrasher acompañado de una escala tappeada a velocidad imposible, el inicio con la misma técnica y rapidez en Mist, el combate de lead’s a mitad de Drumhead Trial, el caos de rítmicas revienta tendones en Yellow Teeth, los bellos punteos melódicos que te trasladan a un epílogo de guitarras acústicas poperas en fade-out de Plato’s Tripartite, o el inicio y final a base de arpegios limpios de Skies, Volition se erige como una oda a la guitarra metalera moderna.

Afortunadamente, el resto de instrumentación no es solo un adorno en este festival de liras, pues tenemos a un Chris Adler que se escucha cómodo con la banda, en donde probablemente se marque su mejor interpretación en el kit, conservando la esencia de su trabajo en Lamb of God, y al mismo tiempo yendo más allá. No es que ponga al tú por tú con alguien como Dirk Verbeuren, pero a diferencia de lo que haría después en Dystopia de Megadeth -en donde lo escuchábamos en plan mercenario / piloto automático total, siendo su aporte perfectamente sustituible por cualquier otro baterista capaz de tocar un 4/4 medianamente rápido– e independientemente de su habilidad técnica, su labor tras las baquetas hace que el grupo suene dinámico y las composiciones se sientan perfectamente complementadas en el aspecto rítmico. Compensa su falta de velocidad con un trabajo de primer nivel a los bombos con los que apoya con gran precisión a los riffs, y cada fill se siente importante. Hacer que las partes de batería suenen pegajosas y memorables no es algo sencillo, pero Adler lo consigue (toda Mist, el inicio de Drumhead Trial, los crashes en la parte final de Plato's Tripartite, etc). Como seguidor del grupo te puedo decir que ni antes ni después, la batería ha sonado así en un disco de la banda, ni a nivel mezcla ni interpretativo. Además, el aporte de Arif Mirabdolbaghi en el bajo (el último con Protest the Hero) termina por consolidar la sección rítmica –y aunque se queda un poco abajo en la mezcla, sus impecables maneras logran resaltar en canciones como Mist o la parte a slap al final de la cuarta canción - conformando una dupla infalible.

Y si a nivel instrumental está claro que el grupo juega en la liga de los mayores estándares musicales, la labor del vocalista Rody Walker no se desmerece en algo al lado de sus colegas. Tiene la suerte de poseer un timbre que suena adecuado para el estilo del grupo, y un registro vocal de los más amplios en el género (5 octavas con dos tonos) que logra explotar al máximo con sus habilidades para matizar, ejecutar falsetes, vibratos y cambios de tono que te toman por sorpresa, acompañadas por una gran potencia cuando hace falta. Pon atención a cómo aprieta la garganta en las primeras estrofas de Clarity para después echar a volar las palabras en el coro, las modulaciones en el dueto con Kayla en la última sección de la canción 2, o la manera en la que arrastra sus líneas a partir del puente en Underbite. ¡Sabe lo que hace! Y es justo este dominio de su voz lo que le permite enriquecer su inventiva a la hora de encajar versos, consiguiendo hacerte cantar con él durante todo el álbum.

Desafortunadamente, su habilidad como letrista palidece en comparación a su destreza con las cuerdas de su garganta, pues tiene algunas líricas que me desconciertan por lo ridículas que llegan a ser en ocasiones. Estas tratan, sobre todo, de crítica social, y van a hacer que por lo menos, levantes la ceja, no por su temática (que creo que es válido hablar de cualquier cosa) sino por la literalidad y poca imaginación de las mismas. Walker te suelta perlas como al final del séptimo track (que es a favor de los pitbull’s) en donde dice textualmente: “And if a pitbull is a weapon, you’ll have to pry them, from… my… cold… dead hands” o en el tema -¿pro gay?- Tilting Against Windmills, en el que justo al comienzo nos canta otra joyita: “Oh what a brave soul. He’s proud to be straight, but like a host that feeds, bigotry inebriates. And no one is ever been compromised for being a white, straight male with two blue eyes.” Pura poesía… Aunque no me mal entiendas, sigue siendo increíble como el feeling que Rody le imprime a lo suyo te lleve a ignorar las tonterías que canta.

Si aun así le encuentras insoportable, existe una versión instrumental del álbum -en donde todas voces y coros son amputados, incluidos los guturales de sus bandmates y las incontables colaboraciones de gente como Jadea Kelly y Kayla Howran- que ayuda a complementar la escucha, permitiendo apreciar a mayor detalle la cuidada labor de mezcla y masterización. Seguro que descubres muchísimas cosas que se pasan por alto en la versión standard.

Escucha recomendada para el fan de lo ultra-técnico, ultra-rápido y ultra-moderno. Todos los demás, ¡aléjense!

Protest the Hero:

Rody Walker — Voces.
Tim Millar — Guitarras, piano, coros.
Luke Hoskin — Guitarras, coros.
Arif Mirabdolbaghi - Bajo.
Chris Adler - Batería.

Featurings:

Jadea Kelly — Voces en pistas 1, 4, 5, 6.
Kayla Howran — Voces en pistas 2.
Mark Iannelli — Voces en pistas 7.
AJ Kolar — Voces en pista 7.
Todd Kowalski — Voces en pista 9.
Kevin Lewis — Voces en pista 11.
Josh Hainge — Voces en pista 11.
Marc Palin — Voces en pista 11.
Ron Jarzombek — Guitarra en pista 2.
Wyatt Schutt — Guitarra en pista 5.
Raha Javanfar — Violín, fiddle (violín tradicional) en pistas 1, 2, 5, 8.

Sello
Independiente.