Pink Floyd - A Saucerful of Secrets

Enviado por MeFuMo el Vie, 14/08/2009 - 12:57
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1. Let There Be More Light
2. Remember a Day
3. Set the Controls for the Heart of the Sun
4. Corporal Clegg
5. A Saucerful of Secrets
6. See Saw
7. Jugband Blues

Disco complejo y difícil donde los haya, A Saucerful of Secrets, segundo largo oficial de los británicos Pink Floyd, está marcado por los acontecimientos que rodearon su grabación y por algunas situaciones que se convertirían en históricas. A saber:

La situación mental de Syd Barrett se fue de madre durante las primeras sesiones de estudio, por lo que aparece en tres de los temas, mientras que el grupo finalmente lo da por perdido y trae a David Gilmour para apoyarse en los cuatro restantes, con lo que Barrett acaba abandonando la formación a mitad grabación, para dedicarse a grabar dos discos a los que algún día me gustaría referirme.

Así queda conformada la formación clásica de los Floyd, que aguantará (con altos y bajos como el asunto con Rick Wright en la época de "The Wall") alrededor de quince años, hasta la espantada de un enloquecido Waters tras el irregular y aún así estupendo "The Final Cut".

Mientras casi todo el primer álbum está compuesto y dirigido por el esquizofrénico Barrett, aquí aparece el turno de Waters/Wright tirando de oficio para componer seis de los temas, dejando el escalofriante "Jugband Blues", a cargo del pequeño genio de Cambridge, para cerrar el álbum y eliminando otro tema de Syd, "Vegetable Man", ante la locura destilada de la composición. El grupo se aleja en cierto modo de la psicodelia inocente y pura y los cuentos de hadas malvadas y, aunque los temas de la niñez del primer largo aún se dejan ver, amasa un concepto un punto más oscuro, disonante, lleno de pasajes oníricos y atmósfera agobiante. En resumen, Pink Floyd establece los primeros puentes entre el Rock Espacial (aunque menos rock que Hawkwind, claro) y uno de los estilos predominantes en los 70: el Rock Progresivo.

También un hecho que me parece importante es la entrada de Hipgnosis como diseñadores de cabecera de la banda. Un matrimonio que daría gloriosas e impactantes imágenes en lo sucesivo. La portada tira de comics del Doctor Extraño y de la Marvel para componer un collage bastante demente.

Con una producción aún por refinar, que no deja de sonar sesentera, el grupo descerraja tema tras tema como flotando en un océano de sonido, con un tratamiento aterciopelado de voces e instrumentos, efectos de teclado y profundos momentos de cuasi trance.

La progresión inicial de bajo y teclados de "Let There Be More Light" abre el disco en canal regalando los primeros momentos espaciales. Ya se observa el tratamiento susurrante de la línea vocal y la ahogada intensidad de las partes más movidas, incluso contiene una línea-homenaje a los Beatles refiriendose a "Lucy in the Sky" en una letra con cierto contenido mitológico y parte final con reminiscencias del primer trabajo del grupo, pudiéndose escuchar el primer y tímido solo de David Gimour con Pink Floyd. "Remember a Day" saca un lado más pop, aunque claustrofóbico pese las notas de piano, un tema grabado para el disco anterior pero que se incluyó en éste, con un en cierto modo desquiciante slide por parte de Barrett que acompaña una línea de voz dulce e infantil y una brillante interpretación de Nick Mason que queda atrapada en la mezcla.

La más espacial y pulsante "Set the Controls for the Heart of the Sun" trae de nuevo los teclados que juegan con una siseante línea de voz y una melodía de inspiración oriental. Cautivadora como pocas composiciones de los Floyd, se teje un tapiz de sonido bajo los timbales de Mason que va cayendo en momentos puramente psicodélicos como si quitáramos el tapón de una bañera llena de agua. Curiosamente Gilmour y Barrett interpretan las guitarras del tema (usadas para efectos) al alimón, aunque son los teclados los que dominan el sonido.

Guitarra, la del sr. Gilmour, que sí aparece en la contenida distorsión de la más, qué diría yo, "punk" (con perspectiva actual, claro) "Corporal Clegg". Una ácida canción que marca la primera aparición en los temas de la banda de la guerra, guerra que más tarde se convertiría en pura obsesión para Waters. Con una ironía y temática social extraña para los Floyd de la época, el tema contiene una inspiradora parte de "trompetillas" y pachanga instrumental que contrasta enormemente con el resto del trabajo.

La enorme balsa de psicodelia espacial que es "A Saucerful of Secrets" comienza agarrando tu cerebro y apretándolo poco a poco entre sus imperceptibles garras. Pese a que ya se había visitado este concepto en la inmortal "Interstellar Overdrive", instrumental participado por toda la banda, aquí los instrumentos se licúan, alejándose de la inmediatez y frescura de su predecesora. Un palazo en el tálamo dividido en cuatro secciones y que según Waters se puede interpretar como el inicio, nudo, desenlace y momento posterior a una batalla. Dos secciones (00:00-3:57 y 3:57-7:04) domadas a base de golpes de piano, platos golpeados con furia, interminables subidas de mástil con slide, aullidos y una escalofriante sucesión de percusiones que llega a una cierta calma distorsionada en su tercera parte, con un teclado construyendo la que será última y más famosa sección del disco gracias a las aún para mí apabullantes e impresionantes versiones en directo de "Ummagumma" y "Live at Pompei", que aquí se nos muestra un punto más rápida y coral, sin la intensidad del clímax al que lleva el tema Gilmour sobre el escenario. Un final dulce y en cierto modo inquietante después de escuchar todo el tema.

Se calman los ánimos en la amarga y nuevamente pop canción de Wright "See Saw", que retoma los temas infantiles y cierta emoción contenida, con algunos giros bastante oscuros y extraños. Considerado un tema menor de los Floyd, pese a su interesante construcción, a mí me parece un gran aperitivo para el canto de cisne de Syd Barrett con el grupo. La demencial, infantil, melódica y extraña "Jugband Blues". Acompañado de la orquesta del Ejército de Salvación, Barrett canta a su inestabilidad mental con una soltura que pone los pelos de punta, dejando claro que ya está más allí que aquí, en un tema que contrasta enormemente con las canciones más espaciales del disco y que tras cierta confusión orquestal cierra con el fundador de Pink Floyd cantando amargamente sus últimas estrofas con el grupo, en un estilo que luego impulsará en sus dos discos en solitario:

"Y el mar no es verde
Y amo a la reina
¿Y qué es exactamente un sueño?
¿Y qué es exactamente una broma?"

Ah, el LSD...

Un disco enorme, denso, psicodélico, duro, extraño, poderoso, quizá infravalorado, que abre caminos a la percepción de la música, piedra de toque para unos Pink Floyd que irían abandonando progresivamente lo espacial. Uno de mis discos de cabecera. Cinco cuernos.

Roger Waters - Bajo, voz.
Syd Barrett - Guitarra en "Remember A Day", "Set The Controls For the Heart Of The Sun" y "Jugband Blues", voz.
David Gilmour - Guitarra y voz excepto en "Remember A Day" y "Jugband Blues".
Richard Wright - Teclados y voz.
Nick Mason - Batería, percusión, arpa.

Sello
EMI