Peste Noire - La Sanie des siècles - Panégyrique de la dégénérescence

Enviado por MeFuMo el Vie, 13/03/2015 - 13:34
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1. Nous sommes fanés
2. Le mort joyeux
3. Laus Tibi Domine
4. Spleen
5. Phalènes et pestilence - salvatrice averse
6. Retour de flamme (Hooligan Black Metal)
7. Dueil angoisseus (Christine de Pisan, 1362-1431)
8. Des médecins malades et des saints séquestrés

Un moderado hype rodeaba a los franceses de Peste Noire mientras su cabeza pensante y dictador full-time, La Salle Famine de Valfunde, Famine cuando ejerce de músico, Ludovic en general, le daba vueltas al lanzamiento de su primer largo. Un año después de la segunda versión de Phalenes Et Pestilence en formato demo casete kvlt trve, Ludovic empieza a pensar que no va a vivir para siempre si se dedica a regrabar una y otra vez los mismos temas en condiciones más que cochambrosas.

Para empezar, revoluciona la formación de la banda. Tira a patadas al famoso Neige (por lo que se puede deducir, el chico de los elfos quiso sugerir cómo interpretar sus propias partes instrumentales) y ficha a Winterhalter a la batería (que estuvo luego en Amesoeurs y Alcest) y a Indria (que acabó también de gira con Alcest, entre otras cosas) al bajo, con lo que conforma lo que le dio por llamar el Komando Peste Noire (KPN), nombre con el que firmaron éste y posteriores trabajos.

Ludovic, que en el fondo como personaje es más parecido a un director de carnaval que a un mártir del Black Metal al uso, tiene un sentido del humor curioso. Indria Saray es efectivamente de origen asiático. En este 2006 Famine ya había gritado a todo aquel que quisiera escucharle cómo la sangre pura y medieval de la gran Francia se pudría ante la inmigración, el conformismo y el opio capitalista, lo que es basicamente el tema principal de su discografía. Famine decidió que Indria era el mejor bajista que podía encontrar, así que dio otro repaso al asunto y declaró a todo el que quiso escucharle que el elitismo estaba al mismo nivel que la pureza racial, y que como era el mejor bajista, pues eso.

Claro que con tanta novedad no todo se puede renovar, así que lo que encontramos en este La Sanie des siècles - Panégyrique de la dégénérescence (algo así como El icor de los siglos - Panegírico de la degeneración) es básicamente otra vez los mismos temas de las demos, algunos regrabados en condiciones algo menos cochambrosas, otros metidos a cuchillo sin más y algunos compuestos para la ocasión.

Los temas siguen siendo buenos, claro. Las regrabaciones de "Le mort joyeux", "Spleen" o "Salvatrice Averse" funcionan de nuevo bien, objetivamente, con los nuevos arreglos y la producción, que sin dejar de ser herrumbrosa (en los míticos estudios Rosenkrantz) le saca varios cuerpos a la de las maquetas, por razones evidentes. Por supuesto es cuestión de gustos (y de cierto purismo) si esas nuevas versiones superan o no a las originales.

Famine extiende, como es habitual en su obra, un extenso y variado tapiz de riffs melódicos, partes Oi! y lengüetazos punk, pero existe aún en este trabajo una capa de ceremonia satánica heredada directamente de cosas como Mütiilation y Vlad Tepes que decididamente Ludovic irá perdiendo en beneficio de convertirse en una suerte de Manu Chao del Black Metal en los años venideros.

Es esa capa ceremonial, de cierto regusto triste y oscuro, lo que entronca este trabajo con el Black Metal (y en concreto con la escena francesa) más auténtico. Ludovic es un outsider, un excéntrico, y evidentemente hay momentos de estupefacción a lo largo del disco, pero la cosa se pega aquí lo más posible al Black de manual. Como trío instrumental, Peste Noire demuestra una solvencia más que convincente. En los temas grabados por Neige y Famine, se nota un bajón de producción pero se mantiene el tipo.

El primer momento de estupefacción puede venir ya en el carnavalero "Nous sommes fanés", dos minutos de introducción que parece practicar el culto a lo grotesco que Ludovic predica como camino hacia el apocalipsis de la sociedad actual y vuelta a la Francia medieval. Casi nada. Curiosamente este tema no está regrabado y figura el amigo Neige como "batería de estudio".

Se estabiliza la cosa con "Le mort joyeux", tomada y regrabada de la demo Macabre Trascendance... y con un poema de Baudelaire (de Las Flores del Mal) arañado a shrieks bajo una lluvia de Black Metal añejo. El tema gana en profundidad con la nueva formación, cosa bastante sencilla ya que el sonido de la original puede cortarte las venas, pero en general sale beneficiado con la reinterpretación. Una sección central de corte marcial pone ya los primeros solos, muy técnicos y en ocasiones un tanto empalagosos, y se empiezan a destapar las cartas ocultas en el mástil de Famine.

"Laus Tibi Domine" se va de paseo de la mano con lo que ya por aquel entonces hacía Deathspell Omega, pero la evidente crudeza de la interpretación consigue acunar al oyente en la desesperación absoluta. Peste Noire juega con las atmósferas durante gran parte del tema para lanzarse luego a una sección melódica que entreteje nuevos solos y es posiblemente una de las partes más brillantes del disco. Recuperando el humor satánico, la letra narra una oración de loa al Maligno.

Arrastrándose tras unos poco agradables cantos gregorianos de Kyrie Eleison llega "Spleen", de nuevo con un poema de Las Flores del Mal de Baudelaire como tema. Otra regrabación de Macabre Trascendance... la canción serpentea con gran protagonismo de la guitarra solista y posee una parte final cíclica brillante, pero en mi opinión queda un tanto desestructurado comparado con el original de la citada demo y rebaja su intensidad general, convirtiendo parte de su extensión en un punto en el que el disco se resiente.

La tercera regrabación de "Phalènes et pestilence - salvatrice averse" abre con una resultona sección acústica y explota en un crisol de estilos y fuerza en una interpretación sólida que consigue que las diferentes secciones fluyan con naturalidad. Los nuevos arreglos despojan al corte original de gran parte de su épica (y su extensión) pero consigue dotarla de un aire más orgánico y aterrador en ocasiones.

En "Retour de flamme (Hooligan Black Metal)" Famine se desmelena (figuradamente) en una breve sección de inicio de riff saltarin, solo y alaridos a lo Audrey Sylvain que pronto rompe en uno de los temas más ortodoxos del trabajo, con el grupo echando humo en una alegre oda semisatánica e intercalando medios tiempos de un trabajo vocal angustiante con Neige apareciendo brevemente.

Sin estar claro quién se llevó los acordes de quién, Ludovic cuenta de nuevo con Neige a las voces en la excelente y muy Alcest "Dueil angoisseus (Christine de Pisan, 1362-1431)", un tema donde se aleja de las estridencias para presentar un estilo más cercano a la cosa esa que se ha dado en llamar Black-Shoegaze, de riffs largos y cíclicos surcados por arpegios acústicos, pero perforados por una línea vocal que desgrana unos angustiantes versos de la poetisa Christine de Pisan (que por cierto era italiana). El mosaico se completa con una homilía en favor de los impedidos y un jingle de canto litúrgico del "Aleluya" y compone un tema que como poco descoloca.

Vuelve un tema no regrabado (y por lo tanto Neige a las baquetas) con "Des médecins malades et des saints séquestrés", con un tapping ciertamente alocado en su inicio pero que pronto se sumerge en las densas aguas del Black esquizoide y equilibra momentos más ambientales y melódicos. Teclados y growls susurrados y explosiones de trémolo se combinan hasta desembocar en una de las secciones más bellas del trabajo, apenas un interludio de guitarra acústica que expande el tema hacia una especie de jam final de corte medieval cutre.

Más de una vez he leído que este disco pudo ser y no fue. Y estoy de acuerdo en cierto modo. Los mimbres que se manejan en este trabajo son de calidad suprema. Los tres músicos son excelentes, la profundidad de los riffs es apreciable y las composiciones están trabajadas, pero flota un punto de irregularidad en el disco que le impide ser la obra maestra que todos esperaban que fuera. Punto de irregularidad, al fin y al cabo, que se puede aplicar a la misma carrera de Peste Noire. La sensación de que falta cohesión en algunos temas es inevitable, pero al mismo tiempo la pátina de oscuridad, la brillantez absoluta de algunos momentos y el original (en la época) concepto de Ludovic para amasar una serie de composiciones con momentos de evidente histrionismo conceden en mi opinión a este primer largo de Peste Noire unos estupendos cuatro cuernos.

Famine: Voz, guitarras, bajo (5)
Winterhalter: Batería
Indria: Bajo

Neige: Batería y órgano (1 y 8), voz (6 y 7), bajo (8)

Sello
De Profundis Éditions