Pax - May God And Your Will Land You And Your Soul Miles Away From Evil

Enviado por Stoned el Sáb, 02/04/2016 - 18:18
3807

Hace ya muchos años fui invitado a la casa de un compañero del instituto, de nacionalidad peruana, con el que mantenía una relativa amistad en aquella época. Allí conocí a su familia: las mujeres estaban preparando en la cocina un plato de lo más exótico, al menos para mis estándares, consistente en una mezcla de carne y arroz, todo ello envuelto en hojas de una especie vegetal que no pude reconocer; he de admitir que me quedé con ganas de probarlo, ya que además desprendía un aroma cautivador como nunca antes había captado, ni volvería a experimentar hasta la fecha.

El padre, una persona culta y elegante que ejercía una profesión liberal que no recuerdo, estaba en el salón trasteando con sus cosas; cuando se enteró de que me gustaba el rock, comenzó a enseñarme su colección, casi toda ella editada en riguroso vinilo. Aunque contenía gran material de títulos clásicos del rock anglosajón, tuvo a bien hacer un extenso paréntesis, deteniéndose, recreándose, en una buena selección del rock de su país de origen, Perú; puso un álbum de colorida y lisérgica portada hippie que me impresionó por su sonido psicodélico y sumamente eléctrico, aunque no le presté atención más allá de eso: en aquella época estaba virgen en muchos sentidos, y mis intereses musicales iban por derroteros. Curiosamente, el álbum y la banda, Pax, volverían a cruzarse conmigo en el futuro.

Fue muchos años después. Mis amigos y yo acudíamos a menudo a un bar peruano, frecuentado de manera exclusiva por personas de ese país. La cerveza era buena y barata, y de cuando en cuando nos ponían de tapa el famoso ceviche, plato del país que en la última década se ha convertido en un manjar de renombre internacional. Un buen día vi a un parroquiano algo mayor que yo, pelo largo, con unas cuantas cervezas encima, que le estaba dando la brasa al camarero, hablando de música y pidiéndole que pusiera rock; en esto coloqué la oreja y le escuché hablar de la canción “Radar Love”, que no recordaba de qué grupo era. Así pues me uní a la conversación y le dije: son Golden Earring, holandeses. Cuando por fin cayó, me contó algo impactante: “Radar Love” no fue escrita por Golden Earring, si no por una banda de su país llamada Pax; “Qué me estás contando, colegui”, supongo que le diría. Ni de coña. Como en aquel momento no tenía internet en el móvil (algo sin duda útil, pero que termina con las castizas y apasionadas discusiones de bar en apenas segundos) quedamos en que lo comprobaría en casa, con una oportuna búsqueda en internet. “Hazme caso, te lo aseguro”, insistía el hombre. Apostamos unos chupitos de pisco, que es un licor al que estoy seguro que le dedicaron los Chunguitos aquella canción que decía “dame veneno que me quiero morir”. Pero ya no volví a verle y los chupitos quedaron en el aire. Chupitos que me hubiese ganado yo… así que casi mejor.

Y es que Pax editaron “Radar Love” como sencillo, cierto, pero un año después de ser lanzada, efectivamente, en el álbum de Golden Earring “Moontan”. Lo bueno es que esa conversación me hizo descubrir a la banda (y recordar mi primer encuentro con ella, a raíz de ese difuso recuerdo de los tiempos del instituto) y a su primer y único álbum, titulado con el larguísimo denominativo de “May God And Your Will Land You And Your Soul Miles Away From Evil”, editado en 1972. Un disco totalmente sorprendente por el país y la época en la que fue grabado, pero también por su excelsa calidad, sus inmersivas atmósferas y su riqueza sonora e instrumental.

Pax se formó en la capital del Perú en 1969 bajo el liderazgo de Pico Ego Aguirre, un guitarrista sobresaliente cuyo trabajo a las seis cuerdas será uno de los elementos más disfrutables de la banda y, por extensión, de este único álbum “May God And…”, además de la polivalente voz de Jaime Orué y la base rítmica constituida por Miguel Flores (batería) y Mark Aguilar (bajo), una base rítmica precisa como un reloj suizo y destructiva como un bulldozer; juntos proveerán al disco de una mezcolanza de sonidos psicodélicos, retazos de furioso hard rock heredado de las bandas punteras del momento en el Reino Unido (Led Zeppelin, Deep Purple) y cierta influencia progresiva, con tendencia a los desarrollos instrumentales.

“May God And…” se inicia con el pesado riff de “A Storyless Junkie”; al riff se le une un fraseo en falsete del vocalista Jaime Orué, que canta en la estrofa con inusitada fiereza. Tras un largo interludio instrumental a cargo de la guitarra de Pico Ego Aguirre, ésta termina por desbocarse en un solo ácido, afilado, memorable.

“Rock An’ Ball” comienza con otro riff de guitarra inspirado en el hard rock inglés para tornarse repentinamente en un rock and roll a la antigua usanza nutrido por unos incendiarios licks de guitarra. El tercer corte, “Green Paper (Toylet)” da un giro en el tono del álbum y da comienzo con una misteriosa y repetitiva progresión de acordes que se adentra en territorios más ácidos; la base de la canción está conformada esta vez por un muro de guitarras acústicas, aunque de cuando en cuando irrumpen fraseos de eléctrica; al final del tema, la canción se transforma en ¡country!, con un solo luminoso de una Telecaster, como en lo mejor del género.

Durante los primeros segundos de “Sittin’ On My Head” nos parece estar escuchando al mismísimo Jimi Hendrix, para continuar la composición por un sendero de psicodelia y pedales wah-wah que hubiese firmado el citado guitarrista norteamericano; “Deep Death” no abandona el tono lisérgico, sembrada con fabulosas guitarras y un inquietante hammond.

En “For Cecilia”, Pax miran hacia The Beatles con unas guitarras acústicas y melosos arreglos sinfónicos que tornan sin previo aviso a una dramática coda con, de nuevo, la maravillosa guitarra de Pico Ego Aguirre, que ejecuta posiblemente el más sobresaliente solo del álbum.

Queda poco para el final, y suena “Pig Pen Boogie”, si acaso la mejor del disco: un tema definitivamente hard rockero, aproximándose incluso a aquello que catalogaríamos como “proto metal”; una demoledora canción de rock duro proveniente de una banda peruana en 1972. Casi nada…

“May God And…” concluía con la circense “Shake Your Ass” –literalmente, “menea el culo”-. Inspirada en el folk tradicional norteamericano, apenas dura un minuto y se funde con una aterradora carcajada final, casi como una broma macabra para cerrar un álbum sobresaliente, sorprendente, único.

Pax sufrió diferentes parones y reencarnaciones a lo largo de su historia, e inmediatamente después de editar “May God And…” solo publicaron algún que otro sencillo, sobre todo versiones; esos singles, maravillosas composiciones como las del álbum, junto con el que grabaron previamente al álbum (en 1969) fueron reunidos como bonus tracks en la reedición del disco en CD, conformando un todo como legado único de una banda a descubrir. Una de esas oscuras bandas de culto que recompensa sobradamente al oyente al acercarse a ella.

La última reunión de Pax se produjo en el año 2008. Y lo hicieron por una muy buena razón: telonear a Deep Purple, uno de sus ídolos, en Lima, su ciudad. Un periodista del país dijo:

“Pax no telonean a Deep Purple. Pax TOCAN con Deep Purple, carajo”.

Pico Ego Aguirre: Guitarras, teclados, coros
Jaime Orué Moreno: Voz
Mark Aguilar: Bajo, teclados
Miguel Flores: Batería

Sello
Sono Radio