Norma Jean - Bless the Martyr and Kiss the child

Enviado por GLaDOS el Jue, 27/06/2019 - 23:54
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1. The Entire World Is Counting On Me, and They Don't Even Know It
2. Face:Face
3. Memphis Will Be Laid to Waste (feat. Aaron Weiss)
4. Creating Something Out of Nothing, Only to Destroy It
5. Pretty Soon, I Don't Know What, But Something Is Going to Happen
6. The Shotgun Message
7. Sometimes It's Our Mistakes That Make for the Greatest Ideas
8. I Used to Hate Cell Phones, But Now I Hate Car Accidents
9. It Was As If the Dead Man Stood Upon the Air
10. The Human Face, Divine
11. Organized Beyond Recognition

Ah… la nostalgia por tiempos mejores. Cuando uno piensa en un género tan injustamente infame como el Metalcore, es difícil no relacionarlo con bandas como Bullet for My Valentine o Bring Me the Horizon, aunque sería lo mismo que pensar en Sabaton o en Ghost cuando se menciona el término Heavy Metal. Y no se trata de intentar demeritar a dichas bandas, es que simplemente existiendo referentes como Black Sabbath o Judas Priest, lo demás se antoja risible. Ocurre lo mismo con agrupaciones como Converge, The Dillinger Escape Plan, Nora o los Norma Jean que nos ocupan el día de hoy. Ellos son, o fueron, el estandarte, el sonido, la influencia; aquellos a imitar que sentaron las bases de lo que vendría después.

Y es que antes de los coqueteos con sintetizadores y un montón de influencias infecciosas –y para muchos hasta insultantes- que terminarían por plagar el género hasta terminar por ser algo cotidiano e indispensable para cualquier banda perteneciente al core –en cualquiera de sus vertientes- existieron discos de puro y duro Metalcore, paridos, en su mayoría, por una bola de inadaptados que se juntaban a tocar en el garaje de alguno de sus miembros. Tal es el caso de Bless the Martyr & Kiss the Child, una pieza atemporal de portada tan burlona como siniestra, llena de piezas manufacturadas a base de puro y duro concreto, tan memorables como difíciles de escuchar. ¡Lo más pegadizo que vas a escuchar aquí sea probablemente ese break down primitivo de Memphis Will be Laid to Waste, que nos remite a un mosh pit errático de 20 cabrones ebrios encerrados en un local pequeño, mal oliente y malogrado!

Porque esta no es música para llenar estadios –ya la abordaremos en su debido momento- ni es metal para corear a todo pulmón –como los mismos Norma Jean harían en entregas posteriores- sino composiciones abrasivas, tóxicas y obsesivas. Ni a una primera, ni segunda, ni tercera escucha vas a disfrutarlas, debes permitir que se marinen en los jugos de cerebro y retomarlas en el momento preciso, porque una vez que les agarras la onda, no hay vuelta atrás. Estarás moviendo la cabeza y sonriendo mientras escuchas algo tan gris, oxidado y sucio como lo es The Shotgun Message o I Used to Hate Cell Phones But Now I Hate Car Accidents. Por supuesto que entre tanta agresión instrumental hay pequeños espacios para construir atmósferas. Un buen ejemplo de esto es esa larga introducción de un todavía más prolongado tema titulado Pretty Soon, I Don't Know What, But Something is Going to Happen, que va gestándose lentamente, pasando por un riff palpitante que se transforma en un caos sonoro para nuevamente tranquilizarse más adelante y terminar e un clímax apoteósico. Nada mal para una canción de casi 16 minutos.

Podría continuar mencionando los momentos álgidos del disco -como la segunda mitad de Sometimes It's Our Mistakes that Make for the Greatest Ideas, en donde la banda se nos pasa a una especie de rock alternativo sureño y disonante que te va a volver loco- pero quizás lo mejor sea que te sorprendas por los muchos e interminables matices que vas a descubrir en cada nueva escucha de esta locura parida en Massachussets hace ya 17 años. Así que sólo por hoy permítete ser nostálgico mientras mueves el pie al ritmo de The Human Face, Divine -de las más toscas en su repertorio- o con ese monolítico himno que es el quinto tema. Porque, de cualquier forma, puedo garantizarte que este álbum es indispensable para ti si lo que te gusta es escuchar guitarras lúgubres y disonantes, así como voces desgarradas acompañadas por una sección rítmica ruidosa revestida en feedback y de tempos infernales como en Creating Something Out of Nothing, Only to Destroy It. Incluso sus letras –a cargo de un cristiano confeso- como lo es Josh Scogin – quien después formaría parte de otra bandota como lo es The Chariot- tienen su punto, dándole ese toque mesiánico al disco.

Un imprescindible del nuevo milenio.

96/100

Josh Scogin – Voces.
Christopher Day – Guitara.
Scottie Henry – Guitarra, coros.
Joshua Doolittle – Bajo.
Daniel Davison – Batería.

Sello
Solid State