Nocturnal Rites – The Sacred Talisman

Enviado por Antipoeta el Mar, 20/10/2020 - 05:47
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1. Destiny calls 03:58
2. The Iron Force 04:20
3. Ride On 03:16
4. Free at last 03:50
5. Hold On to the Flame 04:08
6. Eternity Holds 04:00
7. When fire comes to ice 03:49
8. The Legend Lives On 05:47
9. The King's Command 03:25
10. Unholy Powers (Night of the Witch) 03:12
11. Glorious 03:24
12. The Journey 06:33

El fabuloso power metal que tanto nos atrae a muchos, vio nacer en los años 90 a un puñado de bandas talentosas e inspiradas. Por aquellos años y orientado a la obtención de cuanto podía, rápidamente me hice de música de HammerFall, Rhapsody, Angra, Sonata Arctica, etc. Una de las agrupaciones que más me sedujo fue Nocturnal Rites, cuyo nombre parece más propicio para una banda de black metal. Claro, inicialmente su estilo no era otro que el death metal, por cuanto algo de sentido tenía la elección de aquel nombre que mantuvieron como un sello invariable (a diferencia del estilo, que cambiaron totalmente).

La musicalidad con que fueron alimentando sus creaciones, se vinculaba claramente con el entrañable heavy metal de la vieja escuela. Dos discos antecedieron a este que motiva mi reseña, en los cuales era posible apreciar el talento de estos suecos liderados por su guitarrista Fredrik Mannberg.

Si hay algo que captó mi interés de manera casi excluyente (si bien su música era para mí un deleite, había algo más fascinante), fue directamente la voz de su vocalista Anders Zackrisson. Aquel timbre que se me hizo familiar de inmediato, haciéndome cavilar en la búsqueda de esa sensación de reconocimiento, me parecía el ingrediente perfecto para la propuesta heavy-power que ofrecían. No tardé en asociarlo con una figura colosal en el paisaje musical de aquellos mis primeros acercamientos hacia el rock. Hablo de finales de los 80 y me refiero al también sueco Joe Tempest. Y es que Anders tiene esa voz bella y dulce, a la cual puede imprimirle un sello de potencia cuando la ocasión lo requiere, disponiendo además de un registro nada despreciable.

Luego de escuchar con insistencia su segundo disco “Tales of mistery and imagination” (entrañable trabajo para este servidor) y sin que el tedio me embargara, conseguí tan pronto como pude su tercera obra, esta que nos concita y que lleva por título “The sacred talisman”.

No me defraudó; por el contrario, refrendó la gran opinión que de ellos tenía, permitiéndome ponerlos en un tridente powermetalero junto con Angra y Rhapsody. Las demás bandas quedaron en un segundo orden dentro de mi colección musical de entusiasmo juvenil.

Bien parece este disco una colección de grandes éxitos, pero no: Se trata de un álbum de temas inéditos que se van entrelazando como las redes arácnidas que atrapan tu atención sin dejarte opción para escapar. Es por eso que entrar en el entretenido ejercicio de bucear en cada una de las canciones podría resultar algo infructuoso, puesto que mi idea es que tengas la posibilidad de hacerte de tu propia opinión tal cual como me ocurrió a mí hace exactamente 21 años (mierda, ya peino canas y esta reseña me empuja sobre al vagón de la nostalgia sin siquiera haber comprado el boleto). Pero en fin, no puedo evitar esta pulsión por compartir mis apreciaciones.

Ya el comienzo sinfónico a cargo de la guitarra de Norberg nos envuelve en un corte rápido y melódico al que se suman todos como un verdadero ciclón avasallante; se trata de “Destiny Calls”. Importante es poner atención al ritmo que le imprime Owe a su batería, el tipo es una bestia.

“Iron force” es la siguiente descarga, esta vez tenemos una muestra de hard rock, elegante y certera. Le sucede “Ride on”, rápida, acelerada, destructiva. Notarás las influencias que los suecos poseen, pero tienen esa capacidad tan propia de envolver sus canciones en un halo de originalidad, aun cuando podemos coincidir en que no descubren la pólvora (la potencian).

“Free at last” nos sorprende con ese comienzo estructurado por un muy buen riff oscuro, su coro melódico y pegajoso lo hace entrar en la categoría de aquellas canciones a las que llamo himnos. El teclado antecede al solo de Norberg que establece un puente para acompañarse del bajo y la batería. Pronto vuelven a la línea melódica natural del tema.

“Hold on to the flame” llega rápida, melódica, aunque luego reduce su velocidad a medio tiempo. Recuerdos keeperianos se nos vienen a la cabeza y de pronto pareciera que tenemos al escarmenado Joe Tempest ante el micrófono. Vibrato y timbres similares, dulzura y agresividad. La aceleración en el solo y en los coros le aporta variedad a esta notable composición.

“Eternity holds” y su base de heavy metal ochentero aporta energía y un nuevo aire al trabajo. Gran tema. Buen cometido de Anders. Excelente solo, inspiración maideniana.

“When fire comes to ice” te arrolla sin piedad, se nos viene un coloso encima derribando rivales y no deja a nadie a su paso. Coro de estadio. Riff de metralleta. Solo con marcado ritmo de Owe en la batería, hasta que el relincho de la guitarra asume el liderazgo.

En la balada “The legends lives on” Mattias y Anders, teclado y voz nos muestran su faceta más emotiva. Anders se luce exponiendo su registro, desde sus primeras notas graves nos sumimos en un estadio de serenidad. Luego aparece la banda en pleno para robustecer la entrega. Bella canción, un descanso necesario y reponedor.

Y bien, ya nos acercamos al final y repuestas las fuerzas, toca retomar la cabalgata. “The king´s command” se encarga de recordarnos que esto es power metal, energía y potencia, pasión incombustible.

“Unholy powers (night of the witch)” nos viene a decir que estos muchachos no se guardaron nada. Otro tema que engancha, otra bella expresión metalera. Otro lucimiento de inspiración mancomunada.

“Glorious” me recuerda a Europe. Si esta canción hubiese venido después de “Rock the night” no me habría sorprendido para nada. Aquí parece que Tempest y Norum acudieron al estudio para colaborar con sus amigos.

El disco concluye con “The journey”. El corte más extenso. Medio tiempo cuya melodía es justamente eso, un viaje sereno con el que los guerreros regresan a casa. Excelente elección para el cierre.

Cuatro cuernos medios para este álbum, el último de Nocturnal Rites con Anders Zackrisson en las voces. La banda se haría de los servicios de Jonny Lindkvist, cuyo estilo es totalmente distinto al de su antecesor. Junto con la partida de Anders, me alejé también del camino de estos suecos. Quizá retome su discografía, pero lo intenté en su momento con “Afterlife” y sentí que ya no era lo mismo. Muchos dicen que la banda tomó un mejor rumbo y subió de nivel. Que bien, me alegra que así sea, pero mi fidelidad por su etapa inicial me pone dificultades para abrirme a su nueva era.

Nils Ericsson: Bajo
Owe Wullf Lingvall: Batería
Fredrik Mannberg: Guitarra rítmica
Mattias Bernhardsson: Teclado
Nils Norberg: Guitarra solista
Anders Zackrisson: Vocalista

Sello
Century Media