Nehëmah - Requiem Tenebrae

Enviado por Witchfyre el Lun, 01/02/2021 - 17:55
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1. Creeping Chaos (01:30)
2. The Great Old Ones (06:59)
3. Dead but Dreaming in the Eternal Icy Waste (02:51)
4. The Elder Gods Awakening (07:30)
5. In the Mists of Orion's Sword (07:39)
6. Taken Away by the Torn Black Shroud (11:39)
7. Conscience in Evil (09:34)
8. Through the Dark Nebula (07:24)

Álbum completo: YouTube/Bandcamp

Decía un lumbrera en alguna reseña por ahí que si esto hubiera salido en 1995 sería un clásico. No te jode. Y tanto, este disco está de puta madre, pero es que no salió en 1995, si no en 2004 y eso, perdonen ustedes, marca una diferencia de cojones. Lo mejor de todo es que Nehëmah ya estaban en circulación en 1995 y llegaron a publicar una demo, Light of a Dead Star, que pudo haberlos puesto en el mapa mucho antes, pero misteriosamente desaparecieron y no fue hasta 2002 cuando publicaron su debut oficial con ese mismo título.

Light of a Dead Star fue uno de esos CD's que me encontré por casualidad cuando nos dedicábamos a intercambiar material con Oaken Shield, filial de Adipocere Records, a principios de los 2000. En medio de un paquete junto a otras bandas más discretas, la mayoría francesas y alguna española (Berserk, Witches’ Sabbath) apareció el debut de estos alpinos cuya tradicionalista portada pronto llamó mi atención. Robusto mozo con sus mejores galas en medio de paisaje nevado en plena noche, lo mejor vino al pinchar el CD... aunque, en esta ocasión, no me quiero entretener con su debut ya que prefiero pararme con este otro, su tercer trabajo y, para mí, el mejor que editaron en su carrera.

No es Nehëmah una banda que vaya a depararnos muchas sorpresas. Lo suyo es black metal, de ese que ya se hacía en 1993 y que muy pronto alcanzó la perfección, pero lo de estos tíos es una de esas raras ocasiones en las que, calzándote una botas bien viejas, pareces el más duro y más molón de la fiesta. No hay nada nuevo aquí, es el mismo black metal con olor a ataúd usado, apolillado y podrido tras pasar años bajo tierra, pero el nivel de destreza con el que se combinan y condimentan los ingredientes es tal, que hasta el soldado más curtido en estos terrenos no puede más que hincar rodilla y claudicar ante el buen hacer de combo francés. Asumo que ahí la veteranía de esta gente no deja de ser un grado.

Creeping Chaos, The Great Old Ones, Dead but Dreaming in the Eternal Icy Waste y The Elder Gods Awakening arrancan con casi 20 minutos de riguroso black metal en el que vamos a encontrar todo lo que podemos esperar del estilo y en su máxima expresión. Fuerza, intensidad, oscuridad, dramatismo... todo suena en su lugar, nada desentona, la producción no es ni muy cruda, ni demasiado pulida, las guitarras, ni en el cacharrerismo de unos Darkthrone, ni con el pulimento de unos Dissection... Joder, si es que suena de puta madre. Sólo esa batería no me termina de encajar al 100% con un sonido, levemente sintético, que chirría un poquitín. Ya sabéis, manías que tiene uno, nada grave. En el otro extremo, la voz de un Corven que, sin ser algo extraordinario, exhibe un vigoroso rugido a lo Nocturno Culto y arrastra cada verso en un estridente alarido que me encanta y le da cierto sello personal, para lo que es una voz en el black metal, claro.

Con la broma y en un suspiro nos hemos ventilado una primera mitad del disco en la que ha aparecido buena parte del repertorio que manejan estos Nehëmah: una críptica intro, frío black metal de raíz nórdica a velocidades sostenidas (cómo me sobran los blast conforme me voy haciendo viejo), un interludio semiacústico y un medio tiempo más atmosférico y profuso en teclados. Sin comprometer en ningún momento su pureza, van saltando de registros en un académico ejercio de auténtico black metal clásico. Sí, como ese que se hacía en 1994, pero 10 años después y con cierta experiencia añadida. Es posible que se haya perdido parte de aquella pérfida inocencia inicial y ganado en profesionalidad, pero esto sigue sonando tan afilado y maligno cono el primer día.

A por el segundo asalto con In the Mists of Orion's Sword. Darkthrone se hacen totalmente evidentes, aunque a través de un lavado de cara de lo más oportuno, en una versión más pulcra de uno de nuestros dúos noruegos favoritos... ¡Que bonito es el amor fraterno entre rudos guerreros vikingos! Por momentos, parece que estamos ante cualquiera de esas groserías que se sacaron de la manga Gylve y Ted 10 años antes y es que esos riffs con patente Tom G. Warrior siguen siendo tan nocivos como hace casi cuatro décadas. El viejo black metal de siempre, hecho así de bien, sigue sonando igual de abominable.

Taken Away by the Torn Black Shroud ha sido una debilidad personal desde un primer momento. Más melódica y a medio tiempo durante sus 11 minutos, muestra a Corven y los suyos arriesgando con pasajes recitados, melancólicos arpegios, guitarras acústicas, teclados cuasi sinfónicos, fantasmagóricos graznidos... y, sorprendentemente, se despachan el que podría ser el mejor tema de todo el álbum. Tampoco se duermen en los laureles y Conscience in Evil, mucho más variada, y una Through the Dark Nebula, cuyo título esconde poco de su influencia, elevan el nivel de agresividad tras el sentido paréntesis. Si habéis pensado en Immortal al leer el nombre del tema de clausura, vais más que bien encaminados, pues esos últimos 7 minutos parecen toda una oda a los “masters of nebula frost". Tres minutos iniciales de verdadera tormenta con los tempos más acelerados de todo el trabajo y Corven haciendo una más que convincente imitación de Abbath, rotos con un grandilocuente interludio iluminado por un Mathrien D. (Ludovic Tournier) entonando como en sus mejores tiempos en Himinbjorg (hecho del que no puedo estar seguro ya que no aparece en ese difícilmente legible libreto, aunque me jugaría lo que fuese). Seguramente inesperado, pero no por ello menos bienvenido, no puedo decir que ese leve toque de épica quede mal, además de sacar al tema de esa deriva “immortaliana" en la que se habían sumido .

Requiem Tenebrae es prácticamente perfecto en lo suyo y quizás lo único que lo aleja de un quinto cuerno que me apetece darle, sea su ligera falta de originalidad. Probablemente, por eso mismo, será una pieza irresistible para los verdaderos amantes de la tradición, aquellos que consideran que nada más puro y mejor se ha hecho en el black metal desde un cuarto de siglo atrás. Aunque yo me he ido moviendo y he ido creciendo, una parte de mí se ha quedado ahí varada para siempre y, precisamente por ese motivo, considero que Requiem Tenebrae es un discazo que me da justamente lo que busco en un álbum de black metal. Un 8,75, casi un 9, para estos cuervos negros de Normandía en su tercera y última obra.

- Corven: bajo, voces
- Sorghal: guitarras
- Dargon: batería

Músicos invitados:
- Hljodr: batería
- Vanes: sintetizador

Sello
Oaken Shield