Mercyful fate - Melissa

Enviado por Onán el Jue, 01/03/2007 - 21:00
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1. Evil
2. Curse Of The Pharaohs
3. Into The Coven
4. At The Sound Of The Demon Bell
5. Black Funeral
6. Satan's Fall
7. Melissa

Fue escuchar el comienzo de Evil en la radio y prácticamente salir pitando a una conocida tienda que vendía discos de importación. Los vinilos traídos de Inglaterra costaban más del doble que los de las tiendas normales, pero aquella grabación no estaba editada aún aquí y yo quería escuchar de nuevo “eso”. Y no paré de hacerlo durante meses, tal era la riqueza del contenido y tal era mi hambre de esa música que pedía a gritos ser saboreada y, a la vez, descifrada.

Veintipico años después, todavía es uno de mis discos de cabecera; siempre vuelvo a escucharlo y siempre me vuelven a sorprender nuevos detalles, nuevos sonidos de los que no me había dado cuenta. En definitiva, me ha logrado satisfacer a la vez en etapas de menor o mayor madurez musical, y mientras yo lo voy disfrutando él va envejeciendo con la nariz bien alta, como ocurre con las cosas hechas con seriedad, esos pocos objetos artísticos que persiguen una calidad por encima de lo habitual.

Lo mejor estaba aún por venir: el sublime Don’t break the oath nos esperaba a la vuelta de la esquina. Pero Melissa ya apuntaba unas maneras interesantísimas, desmarcándose del prometedor EP que lo precedía y mostrando a un grupo de jóvenes (hay que ver la cara de niño de Hank Shermann en la foto del papel interior) que sonaban ya como unos catedráticos del metal.

La mezcla de factores era una combinación nueva, interesantísima para unos y repudiada por otros: no se podía ignorar el falsete de King Diamond, los cambios de ritmo continuos ni ese satanismo de aspecto tan real que, aunque era preciosista y barroco en sus formas, daba como mal rollito. Y es que podía ser tomado como una especie de cómic o inocua película de miedo, pero no tenía ni un ápice de ironía o de chiste... con lo cual también podía ser entendido como un mensaje real, ¿por qué no, si muchos de los que lo escuchábamos no nos afeitábamos aún? Lo que nadie puede negar es que eran ya un pedazo de grupo de rock de los que no abundan.

De las canciones no quiero decir mucho, porque cambian tan continuamente de rollo que para mí no son siete canciones, sino una sinfonía larga de la que me gusta todo, y que tiene seis paraditas para respirar un poco. Quizá lo más destacable sea un par de clímax: el final de Satan’s fall y el rabioso desenlace de Melissa, la canción que cierra el telón y que es en sí misma lo que el disco entero: un pequeño universo plagado de estados de ánimo distintos.