Medina Azahara - Caravana española

Enviado por Marcapasos el Dom, 14/10/2018 - 22:12
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La historia y el estatus de los cordobeses Medina Azahara se yerguen en un constructo de ironía de lo más singular: a pesar de haberse unido bastante tarde a un movimiento cultural destacable en España como es el Rock andaluz (del que participaron bandas como Imán Califato Independiente, Guadalquivir, Mezquita o Alameda), es también uno de los grupos más reconocidos y aclamados de su campo y, sin duda, el que mejor ha logrado aguantar su carrera hasta día de hoy, produciendo nuevos discos de forma continua y visitando escenarios en todo momento.

Y momentos duros y difíciles también pasaron, por supuesto. El éxito rotundo que supusieron Paseando por la mezquita (1979) y La esquina del viento (1980) no fue impedimento para que Manuel Martínez y compañía vivieran algunos años de horas más bajas. Andalucía (1982), pese a ser un buen álbum, fue un lanzamiento bastante menor –aunque igualmente exitoso– en comparación con los dos predecesores que tan bien consiguieron casar el Hard Rock de Uriah Heep, Deep Purple y Rainbow, así como el Rock Sinfónico, con el Rock andaluz directamente influido por los míticos Triana.

Tras la producción de la entrega de los lunares rojos sobre fondo blanco, se prolongarían los tiempos oscuros con cuatro años sin producir disco alguno, un parón que la banda tuvo que pasar en detrimento del escaso nivel de popularidad del Rock andaluz que ya estaba respirando su crepúsculo. Bandas importantes del círculo estaban ya cerrando sus puertas y muchos eran los factores que indicaban que Medina Azahara serían los siguientes. Mas, lejos estuvo de ser así, y lo que es más, el grupo aún tenía guardado lo mejor de sí mismo.
Sin embargo, todavía faltaba para llegar a la cúspide de la escena del Rock español, y a Medina Azahara no les quedó otra sino sobrevivir como buenamente pudieron y salir al paso de las circunstancias.

Así las cosas, cuatro años de silencio y el declive popular del Rock andaluz dieron lugar a que el sucesor de Andalucía fuera Caravana española, disco autofinanciado y lanzado a través de Tuboescape Records en 1987.
Andalucía supuso un éxito importante, pero Caravana española recibió una acogida más bien negativa y un nivel de ventas que dejaba que desear. Es inevitable reconocer que mucho tuvo que ver la suavización del sonido, algo menos heavy/hard rock y más acorde con el Pop Rock.

A pesar de todo, a gusto personal de quien escribe estamos hablando de un disco de Medina Azahara que no deja de ser tan entrañable como cualquier otro de su era, situándose, inclusive, unos escalones por encima de Andalucía. Cabe mencionar, también, la entrada del gran Randy López (ex–Mezquita) a la formación, quien aportaría su granito de arena como compositor.
Caravana española es un disco más suave, efectivamente. Pero no menos cierto es que la esencia y el espíritu de Medina Azahara se mantienen firmes en todo un disco que no trastabilla a la hora de reflejar su sinceridad y humildad ante su audiencia.

La tónica del álbum se hace patente en esa primera toma de contacto que es Qué dificil es soñar. Los riffs de guitarra eléctrica pasan a un segundo plano en detrimento del bajo y los teclados, pero el conjunto se desenvuelve en un tema instrumentalmente ágil y agradable de escuchar, con un Manuel Martínez que, como siempre, consigue transmitir muchísimo, metiéndonos en el frenesí y la locura desenfrenada de los tiempos contemporáneos.
A su vera, Estoy perdido nos lleva de la mano en una tónica algo más heavy y pesada, aunque sin llegar a perder el tino que traza la obra, llegando a ser algo así como el Turbo Lover personal de Medina Azahara; mientras que ¡Ya no queda nada!, avanzando a pasos paulatinos pero continuos, nos devuelven la faceta más melancólica y reflexiva de la banda que tan grande huella dejaron en Paseando por la mezquita y La esquina del viento.

La cosa va entrando que da gusto, pero no andemos con medias tintas, puesto que son el cuarto y el quinto track el verdadero corazón de Caravana española y, por supuesto, los mejores temas que ofrece y dónde más se nota la mano de Randy López como compositor. Comenzamos realmente con El soldado, canción importantísima con la que los propio Medina Azahara dieron un paso de gigante musicalmente, una composición de ambiente sinfónico-dramático que avanza en una letanía de notas tristes y doloridas bien tratadas por el canto de Manuel, gran transmisor de la dura crítica sobre las armas y la violencia que las generaciones más jóvenes heredan continuamente. Grandísima canción, desde luego, pero que en absoluto ensombrece la maravilla que es Navajas de cartón, la cual refuerza la energía y la acción de la percusión, sin por ello dejar de lado el tono melancólico y apasionado de la pieza.

Aún queda buen material que desgranar y que sigue mereciendo la pena escuchar. ¿Cuándo llegará ese día?, procediendo con el encanto flamenco marca de la casa, muestra uno de los mejores instrumentales y el mejor solo de guitarra del álbum, a la vez que Por un poco de amor logra reverberar con una potencia más pronunciada y guitarras y teclados que se unen en una consonancia fantástica.
Cierra el disco con la homónima Caravana española, que, con una lírica que deriva entre el inglés y el español, es una oda al conglomerado cultural de Andalucía, ensalzada por melodías nostálgicas y un alegre desenlace que nos despide dejándonos con muy buen sabor de boca.

Caravana española es ese disco con el que Medina Azahara rompieron el silencio de su paréntesis, luchando por salir adelante dentro de un panorama que estaba por sentenciar su fin. Con todas las dificultades del momento, la banda logró dar vida a un trabajo con mucho color, breve pero concebido con gracia y gusto, con dos temas de áurea antología y que abre las puertas a una de las mejores etapas de la banda, en la que alcanzarían las más altas cotas de su carrera con Al-Hakim… otro lugar, Sin tiempo y Donde está la luz.
Caravana española no será la obra magna de los cordobeses, pero, aparte de ser un álbum sencillo y cómodo de escuchar, ostenta atributos que serán más que suficientes para deleitar a todo seguidor de Medina Azahara y del Rock andaluz en general.

Tres cuernos altísimos, casi cuatro (7’8/10), para la cuarta y esencial placa de Medina Azahara, el humilde disco que supo encarar la misión de mantener en pie a una banda que aún tenía mucho por decir y demostrar.

Manuel Martínez / Voz
Miguel Galán Martínez / Guitarra
Antonio Fernandez / Teclado
Randy López / Bajo
José Antonio Molina Huertas / Batería

Sello
Turboescape Records