Marillion - Script for a Jester´s Tear

Enviado por El Marqués el Sáb, 26/11/2011 - 19:17
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Marillion nacieron en Londres a principios de los ochenta, practicaban Rock Progresivo, las comparaciones con los Genesis de Peter Gabriel, centradas principalmente en el tono de voz del vocalista Fish, les acompañaron desde el principio, y recogieron el testigo de los grupos de Rock Sinfónico de los 70. Mientras unos Yes modernizaban su sonido, y unos King Crimson lo retorcían todavía más, pero encapsulado en tonadas psicóticas de 3-4 minutos, el frontman escocés Fish, junto a Pete Trewavas, Mark Kelly, Mick Pointer y Steve Rothery se presentaban en sociedad con una suite de diecisiete minutos basada en un poema épico danés llamada “Grendel”.

El éxito de Marillion probó que quedaban muchos seguidores del sonido y los planteamientos musicales de todos los E, L&P, Camel, o Jethro Tull de este mundo, a la par que consiguieron interesar a toda una nueva generación de seguidores, que oían Hard Rock y Heavy Metal, con lo cual estaban acostumbrados a apreciar material con calidad cien por cien, y aceptaron con júbilo esa maravilla, ese tesoro no siempre debidamente reivindicado, que son los cuatro primeros discos de Marillion, del debut en el 83 a “Clutching at Straws” en el 87.

Pero no vamos a emplear mucho espacio contando una historia mil veces narrada. Vamos a hablar de música. A los Marillion de Fish les persiguió el fantasma de Genesis con insistencia. Los motivos no son extraños. El frontman tenía una voz casi calcada a la de Gabriel, el sonido era parejo, la banda contaba con un teclista y un guitarrista virtuosos como lo fueron Hackett y Banks, ambas bandas recreaban un mundo de fantasía.

Una banda con menor personalidad hubiera reculado, pero Marillion sabían de su talento y su fuerza, tenían hambre de gloria, y pronto consiguieron que se hablara de ellos por las virtudes de su música y lo sorprendente de su puesta en escena, enigmática, misteriosa, teatral y llena de magia.

Con escarbar un poquito entendías que las similitudes con los autores de “Foxtrot” y “Trespass” no eran tan grandes: Gabriel hablaba de soldados romanos, viejos narigudos con orejas de duende y plantas que hablan. Fish tiró de la hipocondría arraigada en su corazón de noblote escocés, acostumbrado a trabajar duro para subsistir en un clima lluvioso, siempre adverso, y creó un universo mucho más cercano y duro que el de su mentor Gabriel.

La portada del debut, “Script for a Jester´s Tear”, de las más elegantes y hermosas que existen, dibujada por el ilustrador Mark Wilkinson, muestra a un tipo más podrido por dentro que lo está el Eddie de Maiden por fuera: El poetastro mísero lleno de sentimientos que ahoga su pena en su escritura y su música, en un reducido habitáculo poblado de esencia. La funda del violín con la partitura, la chimenea, los ceniceros llenos de colillas, lo tragicómico de sus vestiduras bufonescas, que se prestan a la burla…Sólo la presencia de esa iguana cornuda sobre el respaldo de la silla nos hará creer en un lugar alejado, un paisaje de fábulas como los dibujados por los Genesis de los primeros años 70.

Este disco consta de seis temas, que Marillion habían trabajado durante años sobre los escenarios y los estudios de grabación en forma de maquetas, y es, por qué no decirlo, otro de los grandes debuts de la historia. El tema título es un prodigio de estructuras asimétricas, una canción sin precedentes, inimitable, irreproducible y definitivamente indescriptible, con protagonismo absoluto de un Fish en trance que utiliza para narrar su desencanto la metáfora del bufón, ese tipo de personajes que en las cortes reales se hacían pasar por tontos para ganar la confianza de todos, acceder a las intrigas palaciegas y vivir de susurrar al oído del monarca el nombre de los conspiradores, que acababan en la picota.

La canción tiene un clímax misterioso, una poesía sobrenatural, una belleza inexplicable, desde que empieza hasta que acaba, con ese fundido en que el bufón clama desesperado esos “Do you love Me” mientras la música se sume en tinieblas. Antes hemos disfrutado de una montaña rusa de emotividad, con el pico más alto en ese “Promised wedding now a wake” donde Fish brama con la fuerza de un guitarrazo de Ted Nugent, para comenzar a recitar las estrofas finales, el “the fool escaped from paradise…” Qué maravilla cuando canta “Recuerda al bufón que te mostró sus lágrimas…” Las lágrimas para el guión triste que es la vida. Si es que está todo inventado, da igual la capa con que lo recubramos.

“He Knows you Know” es más rítmica, con gran trabajo del teclista Mark Kelly, y un Fish supremo otra vez cantando esos “You´ve Got Venom in your stomach/ You´ve Got Poison in your Head…!”. Nadie era capaz de dar con esos tonos tan enfáticos, nadie ha manejado mejor que él el histrionismo.

Esta canción y “Garden Party”, que tiene un regusto pop casi beatleiano –bueno, y otro solo de teclados para descubrirse ante el “babyface” Kelly-, me parecen las dos más discretas del conjunto.

Son dos temas míticos para los seguidores de los Marillion de Fish, pero no me parecen tan perfectas como la primera, ya comentada, y las otras tres obras de arte: “The Web”, “Chelsea Monday” y la brutal “Forgotten Sons”.

“The Web”, como ocurría con “Grendel”, como ocurrirá con “Incubus” en el disco posterior, es heredera directa del tipo de temas que gustaba componer a los grandes genios del Prog 70´s: una obra de arte indiscutible de larga duración, nivel instrumental fuera del alcance del resto de los mortales, y un solo de guitarra superior. Steve Rothery es de los pocos que podría dar lecciones a cualquier guitar hero metalero que nos venga a la cabeza.

“Chelsea Monday” es una maravilla plena de ternura, con unas notas de bajo que crean ese mundo tan refinado y tan triste, un Fish de nuevo extraterrenal, tocándonos el alma cuando canta aquello de “Patience, my tinsel angel/ Patience my perfumed Child/ One day they´ll really love you…”, y otro punteo de Rothery para enmarcar.

“Forgotten Sons”, por su parte, alegato antibélico del quiet man Fish, es mi tema favorito de Marillion. Once minutos demoledores, una mala hostia que linda con el Hard Rock, y una ácida letra hacia los gobernantes que juegan con las vidas humanas a su antojo. El vocalista se vestía de soldado yanqui y jugaba con el pie del micro como si estuviera en combate con su fusil cuando tocaban el tema en directo. El corte del minuto 5´40 sumía los pabellones en el silencio, Fish sostenía un mechero encendido en la oscuridad hasta que la llama se extinguía, y el grupo arrancaba con la parte final, dirigida por una melodía de guitarra increíblemente ampulosa y dramática, y el momento culminante de las diatribas de Fish contra los señores de la guerra llegaba cuando cantaba aquello de “Peace on Earth and Mercy Mild/ Mama Brown has Lost her Child…”

“Script for a Jester´s Tear” es la primera piedra. A partir de aquí se iniciará una de las travesías más apasionantes en el mundo del Rock.

Derek Dick @ Fish: Voz
Steve Rothery: Guitarra
Pete Trewavas: Bajo
Mark Kelly: Teclados
Mick Pointer: Batería

Sello
EMI