Lynyrd Skynyrd - Gimme Back My Bullets

Enviado por Stoned el Vie, 02/10/2015 - 19:23
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El término “white trash” –basura blanca- es utilizado en Estados Unidos de manera peyorativa para definir a personas con poco bagaje cultural, baja renta económica y hasta cierto carácter excéntrico. Pues bien, eso es exactamente lo que eran Lynyrd Skynyrd: basura blanca de la peor clase. Pero ojo, ellos son una de las pocas bandas a las que defendería ciegamente, colocado de peyote y armado únicamente con uno de esos machetes de tribu africana diseñados exclusivamente para mutilar. A la manera extremista de esos locos que luchan en nombre de su Dios, por el pan de sus hijos o por el último palmo de sus tierras ancestrales.

Si bien cualquier aficionado al mundillo del rock conoce a esta banda sureña por autonomasia y aprecia sus dos primeros trabajos, o como mínimo ha hecho contorsionismos con una guitarra invisible al son de “Freebird” o berreado el estribillo de “Sweet Home Alabama”, no suelen pasar de ahí. Y es que la carrera de los Lynyrd Skynyrd en su etapa clásica durante la década de los setenta va más allá de hits inmortales o de discos de platino y descubrirla será siempre uno de los momentos más memorables en la vida musical de cualquier rockero que se precie de autodenominarse así.

Después de sus dos primeros y exitosos álbums con sus hits correspondientes graban “Nuthin’ Fancy” (1975), seguramente su trabajo más flojo pero con temas muy destacables como “Saturday Night Special”, “On The Hunt” o “Whiskey Rock A Roller”. Con su siguiente disco, “Gimme Back My Bullets” (1976) volverían a facturar un trabajo prácticamente a la altura de sus dos legendarios primeros álbums.

En este momento se dio un punto de transición en el seno de la banda: Ed King deja el grupo y a raíz de ello se dará el hecho de que “Gimme Back My Bullets” será el único disco de Lynyrd Skynyrd que contará con “sólo” dos guitarristas (en el siguiente entró Steve Gaines poniendo de nuevo las cosas en su sitio), Gary Rossington y Allen Collins. El otro punto de fractura fue el cambio de productor: Al Kooper abandona y ocupa su puesto otro nombre legendario como es el de Tom Dowd, que ya había trabajado con bandas como Cream, Derek & The Dominos o The Allman Brothers Band.

Más cambios: a partir de este “Gimme Back My Bullets” la banda contaría con la presencia de The Honkettes, un trío femenino de coristas; una de ellas, Cassie Gaines era la hermana del citado Steve Gaines que sería miembro de Lynyrd Skynyrd poco despues, durante la gira de este disco y que dejaría para la posteridad el live "One More From The Road (1976)".

Quizá por la ausencia de un tercer guitarrista, “Gimme Back My Bullets” es seguramente el trabajo de Lynyrd Skynyrd de sonido más endurecido, lejos del ramalazo sureño de sus tres primeros discos que recuperaron en el último “Street Survivors” (1977) además con un groove más boogie cortesía de Gaines; el l tema homónimo que lo abre tiene algunas de las guitarras más hirientes grabadas jamás por los de Florida: la distorsión, los harmónicos de guitarra, la línea de bajo, la repetitiva batería basada en los platos… una de las mejores canciones del conjunto sureño.

En “Every Mother’s Son” facturan una especie de balada con acordes de guitarras acústicas acompañadas por punteos eléctricos; toda una lección de cómo crear algo realmente bello sin caer en la cursilería. Los dos solos de guitarra de la canción entran en mi categoría de “Mejores Solos De La Historia Menos Conocidos” y son una mezcla entre lo melódico y lo rock y uno de los mejores ejemplos de cómo debe sonar una Stratocaster, con ese sonido entre hueco y brillante que tantas alegrías me ha dado en la vida como aficionado al rock. Uno de los temas más “ocultos” en su discografía y que merece el calificativo de joya.

Otro tema igualmente inspirado es “Trust”, una lección de groove: esos punteos inesperados que se van colando sin previo aviso durante el riff son pura energía vital. “(I Got The) Same Old Blues” es cien por cien sureño: mucha slide guitar, armónica y un Ronnie que demuestra varios registros y sobre todo su gran clase.

Más riffs pegadizos nos ofrece “Double Trouble”, con las Honkettes por primera vez en casi un primer plano. El tema fue compuesto a raíz de que varios integrantes del grupo contasen las veces que habían sido detenidos por la policía, hecho que les hizo sentirse orgullosos. Ya se sabe, outlaws hasta la muerte y todo eso.

“Roll Gypsy Roll” es seguramente el corte más flojo, pero aún así nos deja un buen solo de guitarra. En “Searchin’” demuestran de nuevo su electricidad característica y su facilidad para sacar de la nada riffs de lo más inspirados como también en la siguiente “Cry For The Bad Men”: una guitarra cortante como cuchillas de afeitar. El álbum cierra con “All I Can Do Is Write About It”, una balada con guitarras acústicas y un violín muy sureño, muy folk, muy de “saloon”. Una gran demostración de que estos tipos tan cafres y cazurros poseían un feeling y una sensibilidad inusitada.

Como dije antes, este trabajo podría situarse cerca, muy cerca de sus dos primeros discos que suelen ser considerados sus mejores grabaciones. Lo único que le haría falta a “Gimme Back My Bullets” para poder situarlo entre ellos, de igual a igual, sería poseer un hit a la altura de “Freebird” o “Sweet Home Alabama”, algo prácticamente impensable, ya que son dos de las canciones definitivas de la historia del rock. Bastante magia se dio ya cuándo aparecieron publicadas consecutivamente. Algo que quizá sólo podían hacer ellos, que durante toda su carrera en los setenta estuvieron tocados por una varita mágica. Lo que ya no sabemos es si quién la sostenía era Dios o el Diablo…

Ronnie Van Zant: Voz
Gary Rossington: Guitarra
Allen Collins: Guitarra
Leon Wilkesson: Bajo, coros
Billy Powel: Teclado
Artimus Pyle: Batería, percusión

The Honkettes:
Cassie Gaines: Coros
JoJo Billingsley: Coros
Leslie Hawkins: Coros

Sello
MCA