Lantlôs - .neon

Enviado por Witchfyre el Mar, 16/02/2021 - 01:51
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1. Minusmensch (07:49)
2. These Nights Were Ours (04:41)
3. Pulse/Surreal (08:21)
4. Neige de Mars (05:01)
5. Coma (06:07)
6. Neon (07:42)

Álbum completo: YouTube/Bandcamp

Si esto me hubiera llegado 10 años antes, habría ido directamente al cajón del olvido, bueno, de hecho ni me habría llegado a parar con ello. En una época en la que estaba obsesionado por el De Misteriis Dom Sathanas de quien vosotros sabéis, nada que no expresase la más sulfúrea ira malsana revestía un mínimo de interés para mí. Así, estas elegías de desgarro existencial del jovencito Markus Siegenhort (de aquella aún bajo el sombrío apelativo de Herbst), no habrían hecho más que remover mis instintos más fundamentalistas y habría arremetido contra su obra con total virulencia. Pero, ay, esto me llegó con 30, en lugar de con 20, seguramente igual de inmaduro a nivel vital, pero con un oído mucho más curtido y en busca de nuevos sonidos, en parte, gracias a que lo había flipado bastante con su debut un par de años antes.

Un Lantlôs, editado en 2008 por De Tenebrarum Principio, que yo en un principio no relacioné con estas historias del post-black o blackgaze que en aquel momento casi ni existían. Sí, me llamó un poquito su particular estética, con ese logo como escrito a mano y su abstracta portada, pero no me resultó complicado enmarcarlo en ese vanguardista black metal de marcado acento germano en el destacaban en aquel preciso momento bandas como Secrets of the Moon, Lunar Aurora, Farsot, Geïst, Todtgelichter o Imperium Dekadenz. Y también había mucho de eso, pero no fue hasta poco después, al reparar en la colaboración de Fursy Teyssier (Amesoeurs, Les Discrets) en el mencionado diseño, que empecé a encajar las piezas y vislumbrar la aparición de un nuevo movimiento. Corriente que buscaba aunar extremos tan aparentemente lejanos como el black depresivo y avantgarde con texturas post-rock y shoegaze que, al contrario de lo que podría uno imaginar, funcionaban a la perfección.

Y si a esas alturas ya tenía constancia de la eclosión de una nueva tendencia en la que Alcest venían siendo la cabeza visible, la entrada del mismo Neige en Lantlôs un año después convirtió a los alemanes en el nuevo ojito derecho de la escena. A priori dicho movimiento me hizo temer lo peor. Miedo tenía a que el amigo Stéphane Paut mancillase la música de Herbst con sus insufribles lamentos de elfo plañidero pero, afortunadamente, se los reservó por completo para Alcest y es el propio Markus el que despacha las únicas voces limpias que encontraremos a lo largo de este .neon. Extremo que no puedo más que agradecer dado el agradable tono intimista que despliega en el inicio de la conmovedora Pulse/Surreal. Así, Neige se queda bien a gusto arrastrando su emocional registro rasgado que, me permitirán, encaja como un zapatito de cristal en el pie de Cenicienta con las melancólicas pesadillas suburbanas de Herbst.

El inicio con Minusmensch debería ser ya suficiente para ahuyentar a los más reaccionarios. Un acorde suelto al aire y una batería “jazzera" jugando mucho con el charles y la caja (¡qué bien toca este chaval!), dejan clarísimo que algo ha cambiado desde el debut y que Lantlôs están buscando algo nuevo y, hasta cierto punto, inexplorado todavía en el black metal (no negaré que Alcest y Amesoeurs ya habían transitado parajes próximos con anterioridad). La producción del propio Markus junto a Martin Koller, fundador y mandamás en Prophecy, es espléndida. Potente, cristalina, cálida y al mismo tiempo llena de atmósfera, un lujazo para poder apreciar cada detalle en su justa medida... ¡Cómo ayudan estas cosas al disfrute de la experiencia final! El tema es, en general pausado, aunque sus arranques de velocidad tiene, los suficientes para retener la etiqueta black metal en el encabezamiento. Mucho más rápida resulta These Nights Were Ours, pero no es violencia precisamente lo que evocan Lantlôs (“sin tierra”), si no una profunda y dolorosa melancolía. Una sensación de evocadora y contemplativa nostalgia provocada por la soledad de la vida actual sin, afortunadamente, caer en el excesivo amaneramiento de las aventuras principales de Neige. Si alguien me preguntase dónde está mi línea roja en términos de tolerancia musical, respondería que se encuentra justamente aquí, al lado de este fantástico .neon que tan acertadamente me puso a prueba como oyente hace ahora once años.

Pulse/Surreal es, a pesar de su arriesgado comienzo (al menos a mis oídos) y quizás precisamente por eso, el tema más destacado del álbum. Como decía, con esa candidez que contagia la voz de Herbst, su dinámico percutir y un bajo muy solvente que me recuerda a los mejores Shining de V-Halmstad (y todo lo toca un Markus que, en aquel momento, no pasaba de ser un chaval que aún asistía a la escuela), hará saltar por los aires las alarmas de los más tradicionales. Todo comienza con un aire muy jazzero e indie, supongo que en el momento más “contemplazapatos” del álbum, para tornar en un medio tiempo emotivo y desgarrador, que va ganando en tensión hasta su explosión en un clímax catártico al cabo de cuatro minutos, para después volver a soltar lastre y calmarse. Intensidad emocional sería el término que mejor lo definiría. No es algo que le fuese a recomendar al más cerrado de los metaleros, pero sí a cualquiera que se tenga como alguien de mentalidad relativamente abierta. Yo no es que lo sea en gran medida y este disco me conquistó desde su alumbramiento.

Neige de Mars recupera el pulso black plagado de texturas post-rock con un, valga la redundancia, Neige dejándose todo ante el micro y Coma vuelve a elevar el dramatismo hasta cotas casi dolorosas. Son habituales las alternancias entre paisajes diversos, desde momentos de relativa tranquilidad, con esos riffs de guitarra tan hipnóticos y envolventes, a otros de ira contenida donde los ritmos se aceleran y el trasfondo puramente metálico de Herbst toma protagonismo. Es este, no obstante, otro tema donde se busca la conmoción de los sentimientos, muy por encima de momentos puntuales de rabia frustrada. Sentimientos que también afloran con una casi instrumental Neon totalmente entregada a la causa “post-lo que sea” que, augura caminos futuros, pero aún tiene la facultad de no abandonar su personalidad puramente eléctrica y poner un broche idóneo a este viaje que no llega a los 40 minutos. Otro acierto este, sin duda.

No creo que .neon vaya a dejar a nadie indiferente. Supongo que dará a los detractores del estilo el combustible necesario para encender la pira funeraria, pero a mí no se me ocurre mejor ejemplo para mostrar a qué lugar es capaz de llegar esto conocido como post-black metal. Es más, desde el momento de su lanzamiento, se convirtió en la vara según la cual mediría a todo afín que decidiese lanzarse al ruedo desde aquel momento. Y, ¿sabéis que? Nadie la ha superado todavía. En pleno cuelgue, le habría dado cinco cuernos sin pensármelo (cosa que no descarto hacer algún día), pero algo más de una década de maduración me ha hecho, como es habitual, ver las cosas con más perspectiva. Al final del día uno es como es y supongo que echo en falta un poquito más de mala baba entre tanto sentimentalismo, aunque sus frecuentes arranques de velocidad me ayudan. Al menos, no llega a la saturación que me induce la banda madre de nuestro Stéphane. Así las cosas, sigo considerando .neon como un soberbio trabajo de “black metal” contemporáneo (entrecomillando el término con mucho cuidadito), una maravilla destinada a aquellos que alcanzan a ver su música sin demasiadas limitaciones. Para todos los demás, siempre podéis probar con su debut, Lantlôs, que es igualmente bueno y socialmente mucho más aceptable.

- Herbst: todos los instrumentos, voces
- Neige: voces

Sello
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