The Kinks - The Kinks are the Village Green Preservation Society

Enviado por berniwhiteriot el Vie, 11/08/2017 - 21:44
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SIDE A
1.The Village Green Preservation Society
2.Do You Remember Walter?
3.Picture Book
4.Johnny Thunder
5.Last of the Steam-Powered Trains
6.Big Sky
7.Sitting by the Riverside

SIDE B
1.Animal Farm
2.Village Green
3.Starstruck
4.Phenomenal Cat
5.All of My Friends Were There
6.Wicked Annabella
7.Monica
8.People Take Pictures of Each Other

Álbum Completo

Ray Davies es un tótem del rock; eso nadie lo puede discutir. La jodida alma máter de The Kinks. Que levante la mano por favor el iluminado que no les haya escuchado tan siquiera un temita en la radio alguna vez en su puta vida. Nadie, ¿Verdad? Pues imaginaos la magnitud del personaje en cuestión. Pero claro, ¿Son la fama y la popularidad sinónimo de calidad? Por supuesto que no. Y ahora que seguramente justo os estaréis preguntando que coño me pasa que voy dando tantos rodeos os lo explicaré: Os contaré un secreto el cual poca es la gente selecta que lo conoce. Más allá de “You Really Got Me” y hits del palo se esconden auténticas joyitas desconocidas por la mayoría. Y el caso que bueno de mí creo que es el momento oportuno para traer en ésta nuestra querida página una de las mejores obras de la historia del rock que, sin saberse, al menos desde la humilde opinión de un servidor pudo suponer un antes y un después en el devenir de éste. En 1968 The Beatles y The Rolling Stones eran putamente lo más. Ambos con sus respectivos disquitos conceptuales recién salidos del horno (qué pedazo de obras, supongo que sabréis de sobra cuáles son) y claro amigos, el puto Sir Ray Davies no podía ser menos. Y el resultado de este cocktail molotov es lo que les traigo a continuación, ni más ni menos que el imperial, solemne, magistral y apabullante “The Kinks are the Village Green Preservation Society” que incluso el maldito título es de largo lo que el disquito en calidad; es decir, la ostia.

Después de un excelentísimo “Something Else”, Davies se quiso subir al carro de la conceptualidad; obras sumamente largas por el momento histórico de la música en el cual nos estamos ubicando, adornadas con cierto toque grandilocuente y de teatralidad si me permiten el concepto que les otorga ya una complejidad superior, que al menos para quien les escribe es sinónimo de mejora en calidad. Pero claro, Davies no era ni Lennon ni Jagger; tan siquiera Richards o McCartney...y claro, se llevó un palo de los grandes. Motivo principal por el que esta maravilla sónica es a día de hoy una simple obra de culto (con todos los respetos) cuando si la vida fuera justa Davies debería estar llenando estadios. En fin. Vayamos a ver qué nos depara la obra. Ya de per se no me negaréis que el título curioso es. Y lo menciono no como información complementaria, sino porque se trata de algo básico para entender la obra, su significado y pretensión. Soy muy reacio a traducir las cosas pero para que os hagáis una idea viene a decir que Kinks son el grupo para la preservación de los pueblos ergo se trata de un alegato al estilo de vida tradicional. Família, amigos, comercios y productos de proximidad, folklore autóctono, etc. Y en pleno ‘68, no sé qué coño pensarán a día de hoy con el mundo absolutamente globalizado que tenemos (pobre Davies). Pero vaya no me enrollo más con el tema que siempre os acabo dando la chapa sociológica y pensaréis que soy un pelma.

La obra se abre de forma sutil con el tema título que sirve ni más ni menos como carta de presentación de la “village green preservation society” como si de un manifiesto o programa político se tratase. El tema va ganando progresivamente en intensidad a medida que la letra va enfatizando todo aquello que van a defender a ultranza a lo largo del trabajo. Memorable ese inicio que solo me bastó una escucha para afiliarme definitivamente a la causa. No pueden ser más ingleses mis Kinks. Continuamos con la nostálgica en la que es desde mi modo de ver la mejor pieza de la obra. “Do you Remember Walter?” es puro sentimiento, magistralmente ejecutada nos remite a ese amigo que todos hemos tenido. El que vive a dos putos números de tu casa o al piso de arriba, con el que compartes los mejores momentos de la infancia y crecéis juntos. No me vienen a la cabeza palabras que le hagan justicia a la canción, simplemente os invito a dejaros perder por su belleza y penséis en vuestro Walter particular. Sublime amigos.

“Picture Book” estalla en medio de tanta melancolía con una base rock de toda la vida. Tema repetitivo, adictivo y con vocación pop. Aún así cabe matizar que la ostia que se llevó Davies inicialmente con el álbum fue tal que se decidió no publicar single alguno. Decisión no descabellada por otro lado pues la obra se podría percibir como un todo; una unidad indivisible. Turno para “Johnny Thunder”, medios tiempos y contundencia a la percusión con un Davies pletórico de voz, desgarrándola y sacando sus registros más gamberros. “The Last of the Steam Powered Trains” mama y mucho de la psicodelia logrando una de las grandes composiciones del álbum que ya es decir. Perfecta continuación es la bucólica “Big Sky” que nos trae de vuelta la nostalgia y la melancolía electrizada con unos versos recitados por el propio Davies que quedan de película, caballeros (o sirs, porque hoy estamos sumamente británicos). Más preciosista y minimalista es “Sitting by the Riverside” que nos presenta un escenario ideal para compartir con aquel primer noviazgo que en la “village green” es esa vecina de dos casitas más allá.

Llegamos al ecuador o cara B con “Animal Farm”, de aires más blueseros y desenfadados para entrar de pleno en “Village Green”, una especie de revisión de la obertura homónima de aires más oscuros y pesimistas con arreglos sinfónicos deliciosos que recuerden a los Beatles de ese gran “Revolver” (básicamente a “Eleonor Rigby”). Vuelve el rock con “Starstruck” para seguir con la paranoia folkie experimental de “Phenomenal Cat”, bien curioso el invento. Mención especial para “All My Friends Were There”, un auténtico temazo que mantiene el listón al máximo. Así como “Monica”, romántica hasta la médula con una doble voz de los hermanos Davies espectacular. Y como traca final “People Take Pictures of Each Other” que sirve como punto final a este viaje en el tiempo a la “Village Green”. El mundo moderno ha llegado y, con él, todo lo que relatan The Kinks en la obra se ha desvanecido. Es por eso que llegados a este punto no podemos dejar de recordarlo. Por Walter, por Johnny, por la vecina, por los tenderos, por los restaurantes donde ya nos sirven solo vernos, por la Village Green, amigos; por esa realidad que se ha esfumado. Obra cumbre de la banda y para un servidor también del rock en general; qué putamente geniales estuvieron aquí los Davies a base de añoranza, tristeza y melancolía. ¿Pero quién dijo que el rock fuera a ser lo contrario?

Hoy las notas las pone el profe colega, el del instituto del pueblo o del barrio que te encuentras cuando sales a tomar unas cañas y os hacéis bromas con toda la confianza del mundo. La máxima para los Kinks y su campaña para preservar las costumbres de antaño, mejores o peores, pero las suyas al fin y al cabo; y esto nadie les podrá rechistar. 5 cuernos, un 10 para “Village Green Preservation Society” y para Walter, que en mi caso tengo muy claro quién es y todo este humilde texto se lo dedico a él.

GOD SAVE THE KINKS

Ray Davies: Voces, guitarras, teclados, harmónica, saxofón, trompeta, trombón, acordeón, oboe, flauta
Dave Davies: Guitarras, segundas voces
Pete Quaife: Bajo
Mick Avory: Batería

Sello
Pye Records