Ironsword - Return of the Warrior

Enviado por Hawkmoon el Mar, 03/07/2012 - 23:12
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1. Ironsword
2. Beginning of the End
3. First Masters
4. Return of the Warrior
5. Brothers of the Blade
6. Nemedian Chronicles
7. Way of the Barbarian
8. Dragons of the Sea
9. The Wench
10. War Hymn
11. Death or Glory
12. Let the Titans Collide

Hoy toca Metal portugués, coleguita. Y bárbaro.

Acero, sangre, hielo. Todas esas jodiendas que tan dura nos la pone al seguidor de la onda épica, vamos.

Así que, nene, colócate el casco de cuernos, enchúfate a lomos de un caballo (pasa de Pegaso, joder...esto no es Avantasia) y elige la espada que más te enrolle. Yo, que me mola ir sobre seguro, tiraré de uzzi. No me va el cuerpo a cuerpo. Cobardote que he salido.

Ironsword, amantes del Heavy Metal más clásico, del buen Speed y del buen Power, y de la movida de la espada y brujería (sobretodo de las historias de Conan), nos escupen su segundo disco.

El primer discote, "Ironsword", pasó sin pena ni gloria. Y eso que buen material tenía. Hay que hacerse notar. Al coste que sea. No se puede fallar con la segunda intentona. O no habrán más.

Ahora, ayudados por la espada del cimmerio más molón de todos los tiempos, el bárbaro que todo lo puede, los compatriotas de Cristiano Ronaldo, que no saben jugar a fútbol pero arrasarían el jodido Camp Nou (sobretodo con las cabezas de los pobres jugadores), enseñan su acero, lo hacen brillar ante nosotros, le rezan a sus dios. Y no es una deidad lovecraftiana, ni el puto Odín o Crom...sinó Robert E. Howard, el tejano, el papá de Conan, que les sirve de guía espiritual (como a mí, vamos), de gurú, de influencia letrística y musical. Su razón de ser. El tito Robert fue la polla. Crudo, rudo y de Texas. Tócate los cojones.

Manowar, Bathory, los penosillos de Hammerfall, y, claro, una legión de bandas bárbaro-metálicas, desde que el Heavy Metal se hace llamar Heavy Metal, han rendido, en algún momento de sus carreras, un homenaje sónico a las aventuras (erótico-místico-sangrientas) del vacilón guerrero norteño. Normal. El Heavy Metal es pura emoción, pura guerra, desenfreno, locura, placer, espiritualidad, caña parda, derramamiento de sangre, conquista, derrota, pasión. Todo eso...y mucho más. Por eso queda tan bien, tan de puta madre, el concepto de fusionar el riffeo cabalgador, el tono épico de la música más salvaje que nunca se creó, con las movidas cafres que se pega el tito Conan.

El Gordo y el Flaco, Batman y Robin, marihuana y Playstation, putas y gonorrea...Heavy Metal y Conan. Lo más. Thor también me pega para el rollete, claro. Es un clásico. Pero nunca ha tenido los cojones del cimmerio. Además, va teñido de rubio pollo, lleva un casco lamentable y no entiendo como aguanta a su hermanastro de los cojones. Loki le habría durado a Conan un suspiro. A la primera gilipollez, a la primera tocada de cojones, pedrada en la cabeza (quien dice una, joder, dice quince. La ira cimmeria no entiende de límites). Está claro que si en la edad en la que Conan existió (12.000 años antes del mendas de la cruz) hubiese existido el Heavy Metal, el cimmerio sería metalero. El más metálico de todos los tiempos.

Venga, que la espada del bárbaro ya tiene hambre. Es hora de teñir la nieve de rojo. Es hora de llenar el infierno de almas. En el nombre de Crom, en el nombre del Robert E. Howard, los que vamos a morir te saludamos.

"Ironsword", que se abre con una intro recitada, bien manowarista, pronto ataca con todo el arsenal. Ataque corero, cegador, bien Speed, con tufillo a Venom (tanto en el aire brutote como en la manera de enfocarse en los soletes) y con un vocalista que pasa de dárselas de Eric Adams, que prefiere lo de eructar sobre sus víctimas antes que estallarle los cabezones a base de agudos imposibles. Caspa, ecos. Neblina que oculte que la garganta no está destinada a una corona. Ironsword vienen a matar. No a impresionar. Onda ochentosa. Encantandora.

"Beginning of the End", "First Masters", la hímnica "Return of the Warrior" y "Brothers of the Blade" (martirio headbanger), todas con filo cortante, deudoras del aura crudota del Power primerizo, pero dotada de espíritu de combate True, nos divierten, nos zarandean, nos recuerdan aquello de "los tiempos pasados siempre fueron mejores". Batalla campal en la que se encuentra uno con momentos a lo Omen, a lo Running Wild, a lo Manowar o a lo Manilla Road. Un compendio bien pétreo, joder. Y mega-auténtico. Una pena que la movida llegue con, como poco, veinte años de retraso.

"Nemedian Chronicles" (espadazo corta-cuellos), "Way of the Barbarian" (Accept en plan borrachuzos), "Dragons of the Sea", "The Wench" (puro Speed galopante, y con toque a lo "Pleasure Slave"), "War Hymn" (material made in "Into Glory Ride") y "Death or Glory", la más thrasherilla, se apartan para que nos arrase, y ya del todo, el último temita del huracán de mierda, barro y acero al que estamos sobreviviendo.

"Let the Titans Collide", que con ciertos aires doomies empieza a levantarse, pronto entrega más cañita, más ondeja Power irredenta y cabreadota, más leñita Accept-Running Wild. ¿De alta calidad? No. Pero sí de calidad.

3 cuernos (altos) para el segundo viaje a Cimmeria de Ironsword.

El personaje de Robert E. Howard, eterno y vacilón, sigue viviendo, además de en los cómics (que aún se publican, y con calité), en nuestro amado Metal. Mola, coñes.

Otra banda a sumar para cuando vaya en metro dándole cerita a "Conan de las Islas" o "Conan el Conquistador".

Ni tan molones como los cómics setenteros de la Marvel ni tan brutales como el primer film con Arnie. Pero con un par.

Heavys y howardianos, a decapitar se ha dicho.

J.M.: Voz y guitarra
Rick Thor: Bajo
Norberto "Arrno Maalm" Arrais: Batería

Sello
The Miskatonic Foundation