Iron Butterfly - In-A-Gadda-Da-Vida

Enviado por MetalPriest el Dom, 20/07/2014 - 14:02
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Llega un momento en la vida de todo rockero en que hay que viajar al pasado y contemplar las reliquias de aquellos tiempos que le resultan cronológicamente lejanos. Ir a los setenta es una delicia inconfesable para un servidor pero... si queremos llegar más profundo en estos mundos, llegar al corazón de las catacumbas... hay que moverse hasta el mismísimo decenio de los sesenta.

El movimiento hippie estaba comenzando a morir allá por el 68, pero no obstante la música psicodélica seguía pegando fuerte como el primer día, e Iron Butterfly son uno de los más gloriosos testimonios sobre esos asuntos. Porque... se diga lo que se diga, uno de los mayores exponentes que dio el acid rock es y será por siempre la agrupación de Florida, los jodidos Iron Butterfly (con permiso del señor Hendrix, los Doors, Cream y los tempranos Pink Floyd, por supuesto). Si nos centramos en este In-A-Gadda-Da-Vida, podemos tener claras unas cuantas premisas sobre Iron Butterfly: una de ellas es la indiscutible popularidad ganada en base a este álbum, el cual ganó el estatus de disco de platino (según parece a día de hoy solo hay tres discos de platino más declarados por la misma asociación que dio tan glorioso galardón a los Butterfly). Esto nos ofrece una buena visión de como se las gastaban estos tíos en aquellos tiempos. Del mismo modo podemos hablar de infinidad de listas en las que estos Iron Butterfly arrasaron a causa del trabajo que hoy nos atañe. De todos modos, alejándonos un poco más de lo que viene a ser la popularidad, también podemos intuír ciertas influencias de los Beatles, Led Zeppelin, Cream y los Doors en la música de los Butterfly, rasgos y guiños que cualquier amante del rock sabrá apreciar.

Desde su debut Heavy, el cual ya fue lanzado el mismo año que este In-A-Gadda-Da-Vida, se nota un rumbo bastante estable e interesante musicalmente, el cual juega con la oscuridad, los elementos psicodélicos de por aquel entonces, amén de una forma de hacer música algo más agresiva de lo que se solía por aquellos años. Vale que los cinco primeros tracks de este trabajo son poco famosos y por supuesto algo menos pesados que el majestuoso homónimo pero... no se confundan. Esto, para los entendidos que vivieron esos años fueron de los primeros pasos que dio el rock en dirección al heavy metal. Por supuesto no se me ocurriría añadir una etiqueta como "metal" a semejante reliquia de los años sesenta pero es eso: nunca está de más saber cuales son las influencias que unos músicos llegan a dar a lo largo de la historia de la música. Iron Butterfly crearon escuela, y es un necio el que lo niegue.

Entrando al fin a esta obra de arte, nos enfrentamos a Most Anything You Want, emanando buen rollo, con todo el grupo tratando de sonar armónicos e incluso alegres. Doug maneja de estupenda forma el teclado, el cual siempre me hace pensar en Manzarek de los Doors. Eric Brann se luce punteando, haciéndolo de un modo tosco pero bastante en el estilo que exige la canción. Flowers and Beads suena a típica pieza pastelosa de la época, con deje Beatle de rigor en los compases, redobles de batería y sobre todo en el trabajo vocal. El desenlace me impresiona mucho, es un final muy Iron Butterfly. Así como acaba Flowers and Beads, del mismo palo se inicia My Mirage, la cual ya va dejando a Ron Bushy demostrar más su técnica en los parches. Muchos suelen pensar que de este álbum solo interesa escuchar In-A-Gadda-Da-Vida pero a mí en lo personal... me parece que es bastante grave dejar de lado los cinco previos temas. Todos ellos muy ricos musicalmente y repletos de matices interesantes.

En Termination Erik Brann se convierte en la voz principal del grupo, y no lo hace nada mal, siempre apoyado por Doug en los coros y sus órganos fabulosos (siempre me parecieron el centro de la música de Iron Butterfly). Are You Happy? retoma esos coros tipo Beatles y en contrapartida sacude con unas guitarrazas bastante pesadas y virtuosas. A decir verdad el grupo entero suena potente en esta pieza, parece que todos desean tener su momento atronador en esta Are You Happy? aunque si tengo que dejar constancia de un ganador en esta contienda siempre será Ron Bushy, pues soltó una pedazo descarga percusiva que determinaría el como tendría que sonar la batería en el heavy.

In-A-Gadda-Da-Vida es la canción que todos ustedes estaban deseando catar, esa mastodóntica composición de 17 minutos de metraje en la cual todos los Butterflies se lucen en lo suyo. Todos tienen su minuto de gloria, y lo más interesante es que no queda nada forzado el desarrollo, en absoluto, fluye con una magia embaucadora. Incluso cuando tras el lead de Brann y la leve intrusión de Dorman con el bajo, Bushy toma el control con las baquetas. El batera nos ofrece un crudo solo sin acompañamiento alguno, y es genial y sorprendente ver como no aburre ni cae en lo ridículo en momento alguno. Y el modo en que cede el testigo a Doug y su órgano... impagable, momento estelar del álbum. No sin razón en los Simpsons hicieron el guiño de esta canción en una iglesia, y es que el modo de tocar de Doug Ingle está íntimamente influenciado por las piezas de órgano que se solían tocar en las ámbitos religiosos del cristianismo (iglesias y catedrales). Dejando de lado los detalles más interesantes del track, también he de decir que la melodía base de la guitarra está muy inspirada por Sunshine of your Love de Cream (del 67), lo que le quita un poco de mérito al invento pero... no obstante no deja de ser un detalle eclipsado por la poderosa demostración de talento compositivo y virtuosismo de estos cuatro grandes músicos.

Ahora, en pleno 2014 volvemos la mirada hacia atrás y contemplamos este trabajo, con ya cerca de cincuenta años sobre él y no podemos evitar sorprendernos todavía por las virguerías de sus artífices o... la fenomenal atmósfera y magia que lo rodea. El jodido In-A-Gadda-Da-Vida siempre será el In-A-Gadda-Da-Vida, y cualquier rockero o incluso heavy que se precie siempre va a contemplar con respeto y admiración su inconfundible portada.

Clásico de los clásicos, para cualquier aficionado a la música. Álbum inmortal que nunca viene de más escucharlo. Un diez de diez y cinco cuernos totalmente merecidos para los de Florida: Iron Butterfly.

Descansen en paz Erik Brann y Lee Dorman, vuestros nombres siempre serán recordados gracias a vuestra opus magna. La Mariposa de Hierro nunca caerá en el olvido.

Doug Ingle: órgano, voz.
Erik Brann: guitarra, coros, voz principal en track 4.
Lee Dorman: bajo, coros.
Ron Bushy: batería.

Sello
Atco