Groundhogs - Razor's Edge

Enviado por ChrisJiménez el Mar, 06/10/2020 - 01:11
Groundhogs

1. "Razor's Edge" - 4:37
2. "I Confess" - 3:59
3. "Born to Be with You" - 3:52
4. "One More Chance" - 7:10
5. "The Protector" - 4:14
6. "Superseded" - 3:27
7. "Moving Fast, Standing Still" - 5:25
8. "I Want You to Love Me" - 6:40

[Full album]

De nuevo me dedico a sacar a uno de esos condenados del rock de la oscuridad de las mazmorras donde el paso del tiempo se dejó olvidado, otro de aquellos que no han podido salir y compartir fama y gloria junto a sus coetáneos.
Ahora le toca el turno a los ingleses Groundhogs y a su fantástico guitarrista fundador, del que todo músico debería aprender para tocar rock: Anthony Charles McPhee.

¿Y por qué hablar de una formación prácticamente desconocida hoy en día?, porque a pesar de que Groundhogs no es un nombre demasiado familiar para el gran público, su estilo, siempre arraigado al blues británico que explotó a finales de los '60 con elementos de hard rock y fuertes brotes psicodélicos, dejó sin duda su huella a principios de la década de los '70, y ha sido un importante referente para muchos grupos futuros practicantes del stoner rock o el nuevo rock psicodélico (¿alguien conoce, por ejemplo, a The Black Angels o Spiritual Beggars?).
Pero si hay una figura clave dentro de la historia de Groundhogs, un casi siempre oficial "power trio" aunque lo hayan marcado sus incontables cambios de "line-up", es como decía McPhee, fundador, principal compositor, guitarrista y vocalista; una historia que se remonta a mediados de los '60, con la mirada puesta en el relevante (¿o habría que decir "legendario"?) "bluesman" John Lee Hooker, al que McPhee y sus muchachos por supuesto respaldaron en muchas ocasiones en sus shows antes de emprender el vuelo (es más, uno de los primeros nombres que éstos tuvieron fue John Lee's Groundhogs).

Se une entonces a John y Peter Cruickshank y consiguen una genial trilogía con "THANK CHRIST FOR THE BOMB", "SPLIT" y "WHO WILL SAVE THE WORLD?"; el segundo, donde a la psicodelia y al rock se los adornó de un blues de mayor fuerza, llamó la atención y público y críticos coincidieron de forma unánime a la hora de valorarlo, siendo la suite "Split" una excelente muestra de lo que los chicos podían hacer. McPhee siempre fue un guitarrista versátil capaz de idear "riffs" incendiarios, los cuales ganaron en intensidad y distorsión, y a su vez era un letrista muy especial (sus textos parecían realmente indescifrables); Groundhogs no podían existir sin él como Tull no podían sin Anderson.
Pero para ellos había una espina clavada, que nunca se han podido quitar: la de no triunfar en EE.UU. mientras compañeros de estilo y nacionalidad cruzaron el charco hacia ciertas aventuras soñadas por aquellos lares. Quizás la frustración propició que el genio del guitarrista se resintiera con los años; tras romper la banda y a mitad de los '70 volver a armar una nueva que no emanaba la misma magia (aun facturando discos tan decentes como "BLACK DIAMOND"...), se hizo un silencio sepucral durante ocho años. No obstante, cuando la actividad ya era considerada nula, McPhee decide reflotar una vez más la nave.

Y lo hace con nuevos colaboradores (Alan Fish al bajo y Mick Kirkton a las baquetas). Este regreso sucede a mitad de unos '80 en los que el heavy metal ha tomado las riendas de la escena "rockera"; así, Groundhogs se suben al carro del "comeback" junto a otros de su quinta en esas fechas, como Atomic Rooster, Epitaph, Blue Cheer, Lucifer's Friend, Uriah Heep, Wishbone Ash o los mismísimos Deep Purple (aunque algunos no cesaron su actividad o no se fueron del todo de la memoria colectiva...). Bajo una portada surrealista y harto horrorosa a cargo de Barry Glasson se esconde un contenido potente y acorde a la época, cuyo título es "RAZOR'S EDGE".
Reconozco que para presentar debidamente a esta formación de culto debería haberlo hecho a través de su joya por antonomasia "SPLIT", pero últimamente estoy navegando (otra vez...) por la década de los '80, y opino que el que nos atañe también puede servir para iniciarse a aquellos que no conozcan al guitarrista y su estilo y no estén demasiado familiarizados con los '70. Así, el contexto musical del momento determina que nos encontremos un trabajo de tal fuerza, tan áspero y con una producción tan netamente ochentera, a cargo del mismo McPhee, quien moderniza el sonido de su grupo.

El tema homónimo es un claro indicativo de cómo Groundhogs se adaptan a los nuevos tiempos; velocidad y crudeza y una actitud 100% "rockera" donde, pese a esa necesaria innovación, las raíces no se abandonan ni por un momento; la voz del guitarrista, gruesa y amenazante, recuerda a la de Dickie Peterson e incluso Lemmy Kilmister, y la tónica no se aparta de la impresa por Blue Cheer en "THE BEAST IS BACK" (publicado tan sólo un año antes). Lo demuestran también "I Confess" o la enérgica "Born to Be with You", sobresaliendo sus solos atractivos y vertiginosos (McPhee siempre fue un músico increíble).
La verdad es que todo el LP está cortado por los mismos patrones y la homogeneidad campa a sus anchas, siendo algo complicado destacar una canción por encima de otra, aunque también hay puñetazos de inmisericordes "riffs" y sobrada personalidad como "Superseded", "The Protector" y la extensa "One More Chance" (siete minutos de excelente ejecución "rockera"), más emparentados con el heavy de TANK o Motörhead (y donde el líder no puede sonar más a Kilmister). Por otra parte, la cortante "Moving Fast, Standing Still" y "I Want You to Love Me", versión de la del mítico Muddy Waters, nos retrotraen a la música que Groundhogs practicaban en su mejor época; de hecho los poros de ésta supuran chorros del más descarnado y electrizante blues de antaño...

La guitarra se expresa enfervorecida a través de sus muchos fraseos, la sección rítmica se compenetra a la perfección y la voz suena ruda como la de los grandes "bluesmen" y artistas soul en una lección de auténtico blues rock que satura la atmósfera con el fuerte olor del humo, la cerveza y las gotas de sudor cayendo en el escenario que se respiraba en las tabernas británicas una década antes. Un olor penetrante que, aún renovándose, siempre ha estado presente en la forma de tocar del sr. McPhee...
Como era de esperar, la calidad de su nuevo disco fue incomparable a la de los clásicos de los '70 y el éxito comercial no acompañó al fundador, siendo este "RAZOR'S EDGE" y el siguiente "BACK AGAINST THE WALL" los únicos lanzados en los '80, para volver a vivir la formación un larguísimo período de inactividad. Los constantes cambios de integrantes y el que la suerte les fuera esquiva por momentos ha provocado el entierro de Groundhogs en el más injusto de los olvidos...

Por supuesto deberíamos exhumarles, como a otros tantos de su misma época y estilo, y darles una oportunidad.
Merecerá mucho la pena.

Canción favorita: "I Want You to Love Me"

Tony McPhee: Voz/guitarras
Alan Fish: Bajo
Mick Kirkton: Batería

Sello
Landslide