Grotesque - In the Embrace of Evil

Enviado por MetalPriest el Dom, 08/11/2020 - 01:11
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1. Thirteen Bells of Doom
2. Blood Runs From The Altar
3. Submit to Death
4. Fall into Decay
5. Seven Gates
6. Angels Blood
7. Nocturnal Blasphemies
8. Spawn of Azathoth
9. Incantation
10. Church of the Pentagram
11. Ripped from the Cross

Llevo días sin saber cómo comenzar a hablar de lo que estoy a punto de abordar, porque es como intentar amarrar un cachalote en plena migración con tus solas manos en mitad del océano: Es algo tan inmenso, poderoso e indomable que… sencillamente se te escurre de las manos.

Grotesque son, a nivel global y personal, una de las más grandes bandas que nacieron a finales de los ochenta en Europa. Salidos de Suecia y más concretamente de Gotemburgo (mucho antes de que los titanes del Death Melódico tomasen el control), Necrolord y Goatspell tenían planes comunes. Metalheads de pura cepa metidos ya en la escena y sabedores de todo lo que se cocía a este y al otro lado del charco, desde Estados Unidos a Brasil y de Noruega a Alemania, estaban ansiosos por tener su momento y lugar en la historia. Y no solo eso, sino a hacerlo con la más furibunda y siniestra de las vehemencias. Puede que la carrera de Grotesque fuera efímera, pero cuan copioso rastro de pólvora y nitroglicerina, a lo largo del ‘88 hasta 1990 nos han dejado un panorama de destrucción de lo más provechoso. Por supuesto, su material maquetil no tuvo la repercusión ni el nivel de categoría que sería alcanzado en aquel famoso EP titulado Incantation (Dolores Recorgings). Pero no se debe despreciar lo que salió de ahí ni tampoco las ideas que se barajaron, jugaron y pusieron sobre la mesa a finales de los ochenta. Eso vamos a tenerlo en cuenta.

Por otro lado, no puedo pasar sin dejar de hacer una mención o comentario de qué puñetas estamos hablando aquí. De lo que uno tiene que estar dispuesto a escuchar si se plantea ponerse a Grotesque, y es que sobre esto intuyo que se escribieron ríos de tinta (y con distintos afluentes). Que si hacían Death Metal… que si Black/Death… Death/Thrash… mucho se teoriza sobre el tema pero creo que ahí es donde uno tiene que anteponer sus criterios personales y no dejarse influenciar por encasillamientos categóricos de terceros. Lo que sí voy a dejar claro es un par de factores:

El primero y más importante: esto definitivamente es Death Metal. Solo hace falta ponerse los siete seminales minutos de Incantation para darse cuenta. Todo argumento blandido a partir de esa experiencia es tan redundante que hasta resulta ridículo. Lo segundo: está claro que a estos señores les molaba (y mucho) Slayer, Destruction, Sepultura, Sodom y otros tantos maestros del Thrash que en más de una ocasión exploraron el lado más oscuro, tenebroso y brutal del Metal. Por otro lado, no cabe duda de que sucedía lo propio con sus compañeros de escena y alrededores. Desde Bathory pasando por Mayhem, Darkthrone, los At The Gates de aquellos años o Nihilist o quien sea. Algunos más entendibles incluso, ya que Goatspell (Tomas Lindberg) es la voz de los At The Gates, los clásicos, claro. Y por otro lado, están los brazos del Black Metal emergente, que estaban alargándose ya por toda Europa (y el Mundo). Sea como sea, creo que lo que más sacaron del metal negro los Grotesque sería su estética y temática. Centrándose en la hechicería, convocaciones satánicas y atrocidades luciferianas. Por supuesto no podemos negar el papel clave de Necrolord (Kristian Wåhlin) en esto, quien hechizado por la oscuridad del Metal Extremo y su interminable misticismo y misterio, con el tiempo terminaría por re-definir su papel en la escena como artista gráfico para las portadas de terceros. Supongo que para mejor bien para la humanidad. Sea como sea, y volviendo al tema, yo creo que lo que se les achaca de Black a los Grotesque es sin duda su temática, imagen y su influencia en ciertas canciones a los clásicos del Thrash Metal antes citados. Pero si alguien ve ahí algo más que yo no veo, bienvenido sea.

Por otro lado, una vez hablado y puesto en su sitio a Grotesque, que viene siendo como una de las bandas más grandes e icónicas del Death Metal Old School de Suecia. Casi nada. Toca aclarar que, tras el agotamiento de la banda a comienzos ya de 1990, el legado de Grotesque no estaría garantizado del todo sin un posterior recopilatorio. Suceso que, una vez más y con la paciencia los medios requeridos que supuso, simbolizó el volver a echar sus cartas sobre la mesa. Pero insisto que en esta ocasión lo harían de la manera más propicia y con la mejor intención. Que es el preservar y mantener su legado en el mejor estado. Porque puede que Grotesque no llegasen a debutar con un LP como sí hicieron otros como Merciless, Necrophobic o Marduk, pero repertorio tenían de sobra. Incluyendo una demo que no habían llegado a sacar en su momento titulada In The Embrace Of Evil (1989). Y cómo son las cosas que al final, en 1996 bajo el auspicio de Black Sun Records, tendría lugar el milagro: Saldría al fin el recopilatorio titulado precisamente como la mentada demo inédita. Hablamos de cincuenta minutos de Grotesque, que condensa la mentada In Embrace Of Evil, su famoso EP Incantation, y un par de canciones más compuestas para acompañar a las demás. Ahí es nada.

¿Hay alguna pega respecto al recopilatorio? Relativamente. En un comienzo me fastidió ver mezcladas las canciones de los distintos lanzamientos, y SOBRE TODO que el documento no iniciase con Incantation y las cuatro hermanas que le debieran seguir. En In The Embrace Of Evil no se da el caso, arranca con una terrorífica intro titulada Thirteen Bells of Doom, detalle que no puede ser más de la escuela sueca, y luego da paso a Blood Runs from the Altar y Submit to Death. Piezas que como sabrá todo seguidor de la banda son dos pepinos enormes, así que no les dedicaré más tiempo.

Lo que sí hay que comentar, es el material inédito del 89, que incluye la ya mentada intro y las siguientes canciones (4ta, 5ta y 6ta). No puedo dejar de impresionarme por el cojonudo trabajo de masterización de Lex van Coeverden, que puso las demos grabadas en Pagan Studio al mismo puto nivel que las grabadas en los Sunlight. No en vano, la remasterización del producto final tuvo lugar en los mentados y famosos Sunlight en el ’96. Tanto Fall into Decay como el interludio Seven Gates y la aniquiladora Angels Blood son canelita en rama. Material que no se deja avasallar por el material del Incantation de 1990. Ese material que tuvieron a bien terminar de cincelar y dar forma en su momento nada menos que Tomas Skogsberg y Kasper Hård.

Si bien ya dije que en su momento la re-repartición de las canciones me jodió a mil, ya digo ahora que es un hecho al que estoy acostumbrado. Es más: estoy encantado y satisfecho con el resultado. Creo que les ha salido un recopilatorio de lo más interesante y digno de ser tratado como un álbum póstumo o algo así. Aunque insisto que aquí tenemos dos canciones nuevas para la ocasión. Canciones que de hecho salen a la palestra presentadas (o precedidas) por la mitiquísima Incantation. Hablo de Church of the Pentagram y Ripped from the Cross. Piezas que, a pesar de haberse grabado a alturas de 1996, suenan tan auténticas como las del 89-90. La única diferencia sustancial estaría en la voz de Tomas Lindberg, ya que no suena tan crudo o salvaje como antaño. Detalle que a lo largo de Church of the Pentagram termina haciéndose evidente y al cual con suerte ya te acostumbras en Ripped from the Cross.

No puedo irme sin comentar lo importante que son Grotesque para mí. Son de las primeras bandas de Death Metal clásicas que escuché, junto a Immolation, Disgrace, Carnage o Deicide ¿Y sabes una cosa? Con ninguno de estos lo tuve tan fácil como con los putos Grotesque. Su repertorio en general, y su EP en particular, son material imprescindible dentro del Death Metal, y no cabe duda de que Necrolord, Goatspell, Nuctemeron, Offensor y The Haunting pueden estar orgullosos de haber dejado huella y haber servido de referente para tantos a lo largo de los años. Y más si tenemos en cuenta que Todavía siguen en boca de todos. No en vano este In The Embrace Of Evil ha sido re-editado numerosas veces no solo por Black Sun, sino también por Hammerheart Records, Century Media, Candlelight y otros…

Será un recopilatorio y todo eso, pero se trata del único formato posible de conseguir la obra de tan afamada banda en formato físico, y eso hay que tenerlo en cuenta. Vale la pena para tus estanterías, sobre todo si te precias de ser un conocedor y coleccionista del Death Metal más Old School.

Sobre la calificación, me debato entre los cuatro y los cinco cuernos. Por supuesto aquí no es oro todo lo que reluce (que casi), y los órdenes de las canciones pueden mosquear a más de uno, pero definitivamente In The Embrace Of Evil sigue siendo lo que es: el único e indiscutible testimonio de Grotesque hasta la fecha. El legado sonoro de Kristian Wåhlin y uno de los capítulos que marcaron a fuego la reputación de Lindberg como una de las grandes voces del Death sueco. Por todo lo que contiene y significa históricamente este material… que no quede. Cinco cuernos. Un 9,25.

Necrolord: guitarras (tracks 2-4, 6-9 & 10-11), artwork y logo.
Goatspell: voz (tracks 2-4, 6-9 & 10-11).
Nuctemeron: bajo (tracks 2-3 & 8-9).
The Haunting: guitarras (tracks 7-9).
Offensor: batería (tracks 2-3 & 7-11).

Sello
Black Sun Records