Grave Digger - Fields of Blood

Enviado por Marcapasos el Mar, 02/06/2020 - 11:52
1105

1. The Clansman's Journey (01:27)
2. All for the Kingdom (04:10)
3. Lions of the Sea (03:58)
4. Freedom (04:53)
5. The Heart of Scotland (05:19)
6. Thousand Tears (04:57)
7. Union of the Crown (03:58)
8. My Final Fight (04:09)
9. Gathering of the Clans (03:57)
10. Barbarian (03:43)
11. Fields of Blood (10:10)
12. Requiem for the Fallen (03:00)

Rara es la ocasión en que Grave Digger no levantan expectación con el lanzamiento de un nuevo álbum de estudio. En las buenas y en las no tan buenas (más de lo primero que de lo segundo, afortunadamente, y en lo segundo nunca drásticamente), la legendaria banda alemana siempre ha sido, inclusive en las horas bajas del género, un ejemplo de manual de cómo ha de trabajar una banda de Heavy Metal, manteniéndose fieles a su sonido y con un espíritu imbatible al que los años ni osarían hacer mella.

Sinceramente, había ganas de ver a Boltendahl y compañía agarrando las hachas de guerra una vez más con las mayores fuerza y tenacidad posibles, puesto que, sucediendo a un excelente Return of the Reaper (2014), pasaron a entregar un Healed by Metal (2017) de un nivel bastante estándar (aunque con momentazos notables y muy dignos) y un Last of the Living Dead (2018) bastante irrisorio en su propuesta (jamás hubiese concebido que Grave Digger llegarían a parir algo como Zombie Dance).
El caso es que los alemanes tuvieron una racha bastante comodona; porque, por poder, esta gente siempre ha sido capaz de lanzar álbumes de los que marcan la temporada. No por nada en su haber prevalecen obras como Tunes of War (1996) o Knights of the Cross (1998), entre otros, que perviven como piezas monumentales del Heavy/Power Metal, por no mencionar que en directo siguen siendo a día de hoy una bestia parda sobre el escenario.

Capacidades y talento les sobran; lo único que hace falta es que la parca germana salga de su zona de confort.
Como un rayo de esperanza, Grave Digger anuncian el estreno de su decimonovena placa discográfica para el 29 de mayo de 2020: Fields of Blood.
Su título y su tremebunda portada, obra del artista ruso Alexander Tartsus (Mist of Misery, Sinister), parecen señalarlo, pero, a fe de que no quepan dudas al respecto, la banda confirma que, efectivamente, vuelven a embarcarse en un trabajo conceptual basado en la historia de Escocia, una vieja conocida que ha acompañado casi de la mano al grupo, culpable de su salto al estrellato y que tan buenos resultados les ha dado en LP’s como Tunes of War o The Clans Will Rise Again (2010).

La cosa pinta bien, ¿verdad? ¿Quieres más razones? Es con este disco que la banda celebra sus 40 años de carrera. Casi nada para unos titanes del Heavy Metal, vaya.
Pues el asunto ya empieza bien con la introducción The Clansman’s Journey, encargada de trasladarnos a las viejas tierras altas de Escocia, acompañándonos, -como no podía ser de otra forma- la danza de gaitas tradicionales, amparando el momento en que el fiero Heavy/Power Metal estalla All for the Kingdom, inicio en el que la banda no pierde el tiempo a la hora de fardar de su envidiable estado de forma, desde Marcus Kniep (quien no tarda un segundo en galopar a ritmo de doble bombo), Axel Ritt marcando riffs a mansalva y solazos muy de la escuela Hansen/Weikath y un Chris Boltendahl vocalmente encomiable.

¡Más metralla! Para la saca brindamos al son de los coros de la hímnica Lions of the Sea, fiera a la par que melódica, toda una oda guerrera que saca el lado más épico de Grave Digger. A su vera, Freedom añade más leña al fuego con un estribillo potente marca de la casa y un riffeo intenso que roza el Thrash Metal. Mientras, en pos de aportar variedad al plástico, The Heart of Scotland, con su acompañamiento de gaitas, arremete sirviéndose de un poderoso medio tiempo movido por percusiones tribales y melodías de lo más majestuosas, tomando el rol de digno sucesor (más bombástica en su desarrollo y con un instrumental bailable, eso sí) de The Bruce.

Rememorando nuevamente a Tunes of War, y al igual que hiciera en su día The Ballad of Mary (Queen of Scots), Thousand Tears es una conmovedora balada que obra como elegía a la fallecida reina de los escoceses, un dueto que cuenta con la colaboración de Noora Louhimo (Battle Beast) que la convierte en una canción enormemente conmovedora y emotiva. Los teutones siempre han sido unos ases a la hora de crear temas lentos, y este no es la excepción, en absoluto.
Recuperamos mecha con trallazos en la dupla Union of the Crown (puro acero alemán reforzado por un estribillo que llama al fragor de la batalla) y My Final Fight (un tema fácilmente coreable a la usanza vikinga), sirviendo como guinda Gathering of the Clans, dosis desenfrenadas de puro Speed Metal clásico, desempolvando Boltendahl la performance más ochentera de su repertorio.

Virtudes y más virtudes. ¿Acaso ningún pero encontramos en el CD? Como mucho, en ese sentido, podemos nombrar Barbarian, un medio tiempo de Heavy Metal onda Manowar/Accept, más conservador y menos inspirado que los tracks previos, pero incluso entonces la banda se las ingenia para sacar a relucir momentos enaltecedores en el punteo que conduce a su recta final.
Va acabando el viaje con la homónima, Fields of Blood, una pieza de diez minutos de duración, lo cual sorprende teniendo en cuenta que Grave Digger no acostumbran a hacer temas de esta índole. Aun así, lejos de ser una composición simplemente alargada, goza de una muy buena estructura con sus diversos núcleos, desde su hímnico y gaitero Power Metal inicial y hasta su intermedio integrado por sendas baladas y trazos acústicos, convergiendo en uno de los temas más logrados de la banda en mucho tiempo.
El punto final del trabajo es Requiem for the Fallen, un majestuoso epílogo de corte acústico tras un telón orquestal que se despide dejando muy buen sabor de boca.

Es definitivo: Grave Digger se alzan en armas con la edición del que es su mejor álbum en años. Inspirado y bien elaborado, aun con el mismo espíritu y el carácter de siempre, Fields of Blood desembarca su horda de explosivo Heavy y Power Metal como hacía bastante tiempo que no desenvainaban, lo cual no es poco para una banda que siempre ha tenido muy buen hacer.
Los fans de Boltendahl y cía están de enhorabuena con esta colección de himnos de acero que, a pesar de beber de los mismos tópicos del álbum al que hacen referencia, los mantendrán enganchados a este, una obra de calidad, fácil de escuchar y que vicia cosa mala. Sin duda, una de las citas obligatorias de este 2020.

Cuatro cuernos medio-altos (8’5/10) para los alemanes ejercitados, su corazón musical eterno y una estima infinita para sus cuatro décadas de entrega y continuidad.

Chris Boltendahl / Voz
Jens Becker / Bajo
Axel "Ironfinger" Ritt / Guitarra
Marcus Kniep / Batería

* Artista invitada *

Sello
Napalm Records