Gloosh - Timewheel

Enviado por Mendoza M. el Vie, 31/07/2020 - 20:28
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1. Vjkhr
2. Timewheel
3. Samsara
4. Clouds
5. Groza
6. Mokh

Álbum completo

Siberia y Black Metal, ¿qué puede salir mal? Gloosh nos demuestra que nada. Su creador, George Gabrielyan, multinstrumentista con buenos dotes para el estilo y pinta de buena persona, nos ha otorgado un álbum que a mí en lo personal me fascinó desde el momento en que dí con él. Y es que los hilos que se trabajan en su debut, el aquí reseñado "Timewheel", son de una calidad que no se podían pasar por alto.

Grabado, mezclado y producido en su casa, el bueno de George da con un "Timewheel" que nos presenta un Black Metal realmente atractivo, de raíces evidentemente atmosféricas. Como su nombre invita a pensar, el álbum es una oda a la naturaleza y su esencia indomable, poniendo de vez en cuándo la lupa sobre el rol que juega el hombre en ella. Cuarenta y algo minutos, repartidos en seis temas hipnóticos, tallados a mano y que encierran un lindo abanico de matices y elementos típicos de los proyectos de esta región del planeta.

El ruso construye una obra que se percibe genuina, en el sentido de que es evidente que existe un mensaje y un contenido que el autor siente como suyo, lo cual siempre va a sumar puntos importantes. Todo fluye en perfecta unión de instrumentos, empezando por la voz del señor Gabrielyan, la cual es adecuada para lo que se pretende, muy natural y cumplidora. Las guitarras efectúan un sentido contraste entre los riffs rápidos y los lentos, con arrancones melódicos primorosamente ejecutados que juegan un papel protagonico en la mezcla. Por su parte, la batería se distribuye complaciente, siempre seria y efectiva, ya sea en momentos de calma o de vértigo.

La apertura a toda mecha con "Vjkhr" nos presenta un tema cíclico, con algunos cambios de ritmo muy pronunciados que saben cuando y cómo poner una marcha atrás y hacer las veces de trampolín para lanzar una contraofensiva devastadora que se prolongará el tiempo que le de la gana. Sin embargo, mucho mejor es la homónima "Timewheel", donde me da la sensación que la furia eslava se desata como tal, sobre todo gracias a ese ritmo arremetedor que cabalga a lomos de un doble bombo emocionante. Al minuto ya estaremos en las fauces de un tema beligerante como mínimo, desgarrado a punta de shierk y distorsiones controladas, pero igualmente hirientes. La batería gana puntos importantes en un final apasionado, con un descarado juego de platillos de los que me encantan, impactando por aquí y por allá hasta morir a los pies de un final acústico que huele a hierba mojada.

"Samsara" carga con la responsabilidad de ser esa pieza a medio tiempo que bajo ningún concepto debería faltar. Si bien es cierto que durante muchos minutos se descontrola y se precipita sobre nosotros con furia, ya pasado el ecuador del tema las guitarras nos dibujaran una sección preciosa, de lo más hermoso del trabajo y que busca personificar este ciclo eterno de nacimiento-vida-muerte-encarnación al que su titulo hace alusión. Las melodías se engruesan y se desploman en una base instrumental realmente sensacional, con un arpegio divino haciendo de las suyas bien atrás, en la sala de maquinas donde toda la magia de Gloosh se produce.

"Clouds" es quizás el tema más arquetipico del álbum, ya que apela un poco a lo que ya hemos escuchado hasta ahora pero barnizado con más dramatismo vocal en sus largas excursiones instrumentales. Con "Groza" pasa un poco lo mismo, pero el resultado se descubre más emotivo y redondo. Finalmente, "Mokh" aprieta más la tuerca con un medio tiempo todavía más apaciguado, que recupera al mejor Drudkh y esculpe una canción que aporta mucha riqueza, más cuando se suelta el moño en sus aleteos finales y suelta un riff serpenteante que se escurre cuesta abajo.

En resumidas cuentas, "Timewheel" es un gran trabajo, muy eficiente y con un señor portadón de Taya Rostovtseva, quién dibujó un folleto enorme para el álbum, siendo esta caratula que vemos sólo una pequeñita parte. Este es un trabajo que emociona, al menos para quien se deje. Su trasfondo conceptual es muy agradable y las virtudes del metal eslavo vuelven a quedar manifiestas en una serie de canciones que no necesitan de mayores trucos para impactar al oyente atento. Cuatro cuernos.

George Gabrielyan: Todo

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Independiente