Ghoul - Dungeon Bastards

Enviado por el richard de … el Sáb, 07/01/2017 - 00:27
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Presentar a un grupo como Ghoul es complicado. ¿Y es que cómo le explicas a alguien que no sabe de lo que va el rollo, que existe un grupo que mezcla thrash con grindcore, death, punk, y en algunas ocasiones incluso surf rock? Y encima hay que decirle también que son uno de estos grupos con letras de coña, puros sucesores de Gwar, que se ponen sacos en la cabeza y motes para intentar ocultar su identidad (con desastroso resultado), y que dicen ser nativos de Creepsylvania.

Pero no hay que dejarse engañar por las apariencias, todo lo que tienen Ghoul de macarras y bromistas lo tienen de excelsos músicos y compositores. Y es que hay que tener una gran capacidad compositiva para formar una amalgama con tantos elementos en juego y que el resultado no suene artificial y forzado. Sin embargo, los de Creepsylvania consiguen esto con bastante soltura. Creando canciones que oscilan entre el grindcore y el death pasando también por melodías heavies, y que de todos modos suenan fluidas y naturales en cualquier momento.

Si bien la música abarca muchos estilos diferentes, hay algo que no lo hace tanto, la voz. Esta se encasilla en el death metal más primigenio, donde encontramos un amplio registro de growls, desde los más agudos y rasgados a los más graves y profundos. Y esta amplitud es alcanzable gracias a la participación de dos vocalistas distintos, Digestor (también guitarrista) y Cremator (también bajista). ¿Todo esto no os suena de algo? Exacto, el dueto es muy similar al que formaban Bill Steer y Jeff Walker en Carcass, y algo así nunca puede salir mal.

Antes he mencionado que las letras eran de coña, pero la cosa va más allá, ya que nos encontramos ante un disco conceptual. Y no solo eso, se trata de la continuación de la historia del EP Hang Ten. En él se cuenta como un tal comandante Dobrunkum se carga al líder de una banda de caníbales, los Ghoul, e implanta una serie de leyes para dominar con mano firme Creepsylvania, exterminando de paso a la lacra de la sociedad, como los indigentes y los enfermos mentales. El caso es que a los Ghoul no les hace mucha gracia todo este asunto y deciden patearle el culo a Dobrunkum, habiendo entre principio y final del conflicto cosas como un ejército de zombies o un científico loco experimentando en contra de toda moral. Muy recomendable y disfrutable leer la historia mientras escuchas el disco, seguro que os echareis unas risas.

El disco comienza con una intro típica, demasiado para mí gusto. El clásico discurso que hemos escuchado ya en 1000 trabajos de 1000 bandas diferentes. Empezamos regular, con una forma muy torpe y aburrida de introducir la historia, pero por suerte, todo esto pronto se arregla al explotar el primer riff. Y es que “Ghetto Blasters” es más que una intro para presentar la historia del disco, también se utiliza para presentar la paliza sonora que vas a recibir durante los próximos 35 minutos. Se trata de una instrumental lenta pero machacona y constante, con un riff principal muy pegadizo y un trabajo melódico en las guitarras muy interesante. Toda una declaración de intenciones.

Acto seguido, “Bringer of War” comienza trepidante, con blast beats que machacan sin cesar y ese gutural rasgado y agudo despedazando una a una las estrofas. Sin embargo, pronto se revela la naturaleza cambiante de Ghoul, ya que de pronto aparecen unos coros que perfectamente podrían estar en una canción de D.R.I. o Suicidal Tendencies, para desembocar de golpe en un estribillo netamente thrasher. Una de las mejores canciones del trabajo sin lugar a dudas.

En “Shred the Dead” encontramos todo el conjunto de voces. La voz gutural rasgada y aguda que ya había aparecido en “Bringer of War” continúa dando guerra, los coros crossover vuelven a aparecer en el estribillo, y la voz gutural más grave hace su primera aparición. “Dungeon Bastards” es más de lo mismo, pero en esta ocasión aparece otro elemento nuevo, un solo de guitarra. Llevábamos 10 minutos de disco sin un jodido solo, pero ni nos habíamos percatado debido a lo confusos que estamos. Y es que después de semejantes trallazos directos a nuestra cara es complicado mantener la compostura.

“Ghoulunatics” continua en la misma onda y se erige rápidamente como otro de los mejores temas del disco. Por otra parte, “Blood and Guts” parece sacada directamente del Necroticism de Carcass, y “Word is Law” cambia totalmente las tornas, dejando de lado el gutural y siendo interpretada con ese estilo crossover de los coros en su totalidad, quedando en esta ocasión un tema puramente “suicidal” con un estribillo muy pegadizo.

Entra en acción “Death Campaign”, que se erige como uno de los mejores y, posiblemente, como el más bestia de todos los temas del LP. Pero por desgracia, siempre tiene que haber un puñetero pero. La única gota de grasa que mancha el increíble trabajo realizado en este disco, “Guitarmaggedon”. Un conjunto de riffs pegados con superglue, los cuales sirven de pretexto para escuchar unos cuantos discursos. Estos discursos están colocados ahí para terminar de pulir los matices de la historia, pero me parece una forma de hacerlo torpe y muy artificial. No es una canción mala del todo, pero sí muy prescindible, podrían haber pensado en otra forma de explicar esa parte, porque yo personalmente estoy harto de esta clase de cosas en los discos conceptuales.

Por suerte “Abominox” sube el listón de nuevo. Se trata del tema más largo del disco, de uno de los más elaborados y también de uno de los mejores, el cual sirve para poner broche a un trabajo casi perfecto.

Solo queda mencionar la portada, bastante llamativa y molona a mí parecer, con ese estilo tan retro de colores llamativos y con los cuatro ghouls avisándote de lo que te espera. La estética recuerda bastante a la de grupos como Toxik Holocaust o Municipal Waste, aunque en esta ocasión tampoco compartan tantas cosas en el plano musical con ellos.

En resumen, Ghoul no crean nada nuevo, cogen lo que más les gusta de cada estilo y lo ensamblan de una forma magistral. El tufo a Carcass es más que notable, y también se nota la influencia de grupos como Suicidal Tendencies en menor medida, así que si te gustan cualquiera de los dos échale el diente que no te decepcionará. Las únicas pegas que se le pueden poner son la ausencia casi total de solos, si es que le das importancia a eso en este tipo de música, y lo pesados que se ponen a veces con las voces en off. A pesar de todo esto, para mí se trata de uno de los mejores discos de este pasado 2016, muy recomendable y disfrutable.

8,5/10. 4 cuernos altos.

Digestor: Guitarra y voz principal
Dissector: Guitarra
Cremator: Bajo y voz principal
Fermentor: Batería y voz

Sello
Tankcrimes Records