Genesis - A Trick of the Tail

Enviado por MeFuMo el Mié, 27/01/2016 - 00:07
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1. Dance on a Volcano
2. Entangled
3. Squonk
4. Mad Man Moon
5. Robbery, Assault and Battery
6. Ripples...
7. A Trick of the Tail
8. Los Endos

Estaba mal la cosa para Genesis en 1975 cuando el frontman Peter Gabriel decidía abandonar el grupo tras dejarse la mitad de su salud mental en máscaras de látex y la otra mitad en la grabación de The Lamb Lies Down on Broadway. Durante el tour de presentación de este último álbum, a Gabriel le dio un aparente fundido mental y decidió mandar la banda a tomar viento.

Esta decisión cogió al resto de miembros con el paso cambiado y las nubes del fin se cernieron seriamente sobre la banda. Los intentos de retener a Gabriel no surtieron ningún efecto y a la larga los miembros del grupo eran pesimistas respecto a la continuidad del proyecto sin el que era su frontman y maestro de ceremonias, pese a que la composición de los temas se acometía solidariamente. El peso escénico del excéntrico cantante y flautista parecía una pérdida difícil de remediar. La falta de fe empujó a Steve Hackett a grabar su primer disco en solitario, donde no olvidemos que Collins y Rutherford tuvieron una parte bastante importante.

Asumiendo ya lo inevitable, la banda decidió que quería seguir. Para ello publicaron un anuncio buscando un vocalista sin demasiados detalles, ya que se intentó llevar el abandono de Gabriel con la máxima discreción posible. Pese a ello, más temprano que tarde la noticia saltó a los medios.

A la vez que llevaban a cabo un sinfín de audiciones (unas cuatrocientas según dice la wikipedia, yo he llegado a leer en otras fuentes que bastantes más) incluyendo todo tipo de imitadores de Gabriel, la banda hacía realidad sus deseos de seguir haciendo música y se metía en un local de ensayo del barrio londinense de Acton para grabar una serie de pasajes y secciones con la idea de enchufar al cantante más tarde.

Phil Collins ya había hecho algunas labores vocales, la mayoría coros y aquel pequeño tema del Selling England... llamado "More Fool Me". Tras desechar a todos los candidatos, aunque algunos quedaron más cerca que otros, la banda propone al bueno de Phil compaginar la batería y la voz.

Collins no lo tenía nada claro, por no decir que le aterraba la idea de dejar las baquetas (parece que llegó a plantear seriamente convertir a Genesis en un grupo completamente instrumental) y sustituir a una bestia de la caracterización como Peter Gabriel así sin anestesia ni nada. Además estaba el tema de los directos. Gabriel llenaba él sólo el escenario y los demás miembros del grupo adoptaban una cómoda postura estática. Banks, Hackett y Rutherford no las tenían todas consigo en el asunto de que Collins pudiera cargar con la pesada losa de sustituir al duende de Surrey en el mastodóntico repertorio en vivo del grupo, pero apechugaron con el tema y decidieron huir hacia delante.

El resultado fue este A Trick of the Tail, y pese a que algunos periodistas (que no sé dónde se habrán escondido a estas alturas) ya habían extendido el certificado de defunción de Genesis, lo cierto es que fue un éxito tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos (y en otras partes que parece que no cuentan). Afrontando pragmáticamente la ruptura, la banda simplifica las composiciones sin renunciar a la parte progresiva y convierte en virtud una fórmula que en el citado The Lamb... ya se veía asomar claramente, ya que la cosa clásica de cuentos de hadas y mamá ganso empezaba a dar síntomas de estrangulamiento.

Es esta reinvención que cuaja desde The Lamb... la que reviste de un carácter bastante más accesible todos los temas de A Trick of the Tail y sin duda alguna lo que contribuyó al éxito comercial del disco. Con un sonido más apegado a los estilos setenteros comunes en la época, pero sin perder cierta personalidad, los temas de este trabajo se mueven cómodamente en el pop rock y la balada y acoplan de manera efectiva secciones instrumentales que no dejan de demostrar que estamos ante los mismos virtuosos de siempre.

La simplificación de los temas asoma ya en "Dance on a Volcano", un tema ensamblado por toda la banda y que contiene uno de los inicios más clásicos del grupo inglés. Ese arpegio recibido con las punzantes notas de Hackett y los teclados omnipresentes de Banks, que mecen al oyente entre las secciones cantadas de forma aún tímida por un primerizo Collins. Todo el tema se construye como un efectivo ataque de rock setentero muy pasado de teclados, al que hay que sumar un último minuto y medio de sublime sección progresiva y que se ha convertido en un tema señero de la banda.

Pese a que he comentado la simplificación de los temas, ese "Dance on a Volcano" es el único que baja por poco de los seis minutos, así que no es que se pusieran a hacer radiofórmula precisamente. Collins se siente bastante más cómodo en la muy blandita "Entangled", que parece mucho más acoplada a sus limitadas habilidades vocales. Firmada por Hackett y Banks, los arpegios del primero contribuyen a la creación de una atmósfera casi mágica que se ilumina en un estribillo simple y efectivo, de delicadeza gabrieliana, todo para esconder una desagradable experiencia en un hospital psiquiátrico. El enchufe del mellotron de Banks, en una sección final que se acerca sin reparos al sonido y profundidad de las sesiones de The Lamb... es el broche perfecto para el tema y una de las partes más efectivas del álbum.

El primer tema que grabó Phil con la banda como vocalista oficial se convirtió también en uno de sus clásicos en directo. "Squonk" recupera la temática mitológica (una criatura norteamericana bastante fea que por lo que sea se descompone en un charco de lágrimas cuando se ve amenazada) pero lejos de las intrincadas fábulas que se nos ofrecía en la época de Gabriel el tema es comandado sorprendentemente por un bajo protagonista que marca en todo momento el ritmo. Los teclados de Banks ofrecen multitud de arreglos melódicos y dominan de forma efectiva un estribillo extrañamente pegadizo para lo que era costumbre en el Genesis de la época.

De nuevo Collins se encuentra cómodo en una nueva balada de cierta delicadeza arropada por Banks. "Mad Man Moon" se desdobla en una progresión muy acertada donde el teclista da una lección de ambientes a base de piano y sintetizador que se sobra y basta para remontar un tema con reminiscencias melódicas que se desarrollarían por completo en Wind & Wuthering. Un control de las melodías que también aparece en "Robbery, Assault and Battery", quizá el tema que más se acerca a etapas anteriores del grupo, con un Collins caracterizando personajes a la voz en un digno homenaje al papel que hasta entonces había protagonizado Gabriel. La sección progresiva central es sencillamente arrebatadora, con una creciente complejidad ambiental en la que Banks parece multiplicarse con la ayuda ocasional del singularísimo sonido de Hackett, esa especie de llanto guitarrero que pese a aparecer durante unos breves instantes es capaz de sobrecoger.

Una insospechada historia de ciencia ficción protagoniza la muy estupenda "Ripples", un baladón que derrocha clase a base de piano y guitarra de doce cuerdas y que se lo juega todo a la carta de un estribillo de factura pop intachable y algo menos de cuatro minutos finales instrumentales que se te caen los huevos al suelo con la combinación, una vez más, de Hackett y Banks hilando a medida, apenas susurrando con sus instrumentos, melodías que se enroscan unas sobre otras con maestría palpable.

El tema que da título al álbum estira sin complejos el componente pop de la banda, pese a que Banks declaró que las ideas melódicas venían de las sesiones del ya lejano Foxtrot. Un nuevo tema fantástico, de nuevo sin la delicadeza que el grupo imprimía en discos anteriores, que se redondea a base de un estilo más saltarín y contrasta enormemente con el esfuerzo instrumental que la banda al completo imprime a la inmensa "Los Endos", llena de flecos instrumentales arropados por un trabajo completísimo de percusión y bajo que contiene "reprises" de "Dance on a Volcano" y "Squonk", estirando el carácter ambiental de las estructuras melódicas de ambos temas y ofreciendo momentos de alto nivel progresivo.

Genesis conseguía con este disco sobreponerse al nada baladí abandono de su frontman, demostrando pese a los temores propios y ajenos que aún les quedaba mucha cuerda musical que ofrecer en una etapa de su carrera que apenas comenzaba y les llevo a tocar el cielo comercial y redondear así, aunque fuera de aquella manera, un legado propio innegable en la historia de la música moderna. Sin duda un disco que merece más de una escucha y que contiene pasajes bellísimos y a la vez temas más accesibles pero no por ello exentos de calidad. Cuatro cuernos para Phil y compañía.

Mike Rutherford: Guitarras, bajo
Tony Banks: Teclados, coros
Phil Collins: Voz, batería
Steve Hackett: Guitarras

Sello
Charisma