Fyrnask - VII - Kenoma

Enviado por Mendoza M. el Dom, 16/05/2021 - 07:06
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1. Hrævaþefr
2. Sjóðandi Blóð
3. Niðamyrkr
4. Helreginn
5. Dauðvána
6. Blótguð

Álbum completo

Ya con tres discos en su haber, los alemanes Fyrnask coronan su compleja discografía con un trabajo que ha tardado la friolera de cinco años en ver la luz. Con el amparo de los infalibles Ván Records, nos encontraremos en este cuarto álbum de estudio titulado "VII - Kenoma" una obra de arte que viene dispuesta a penetrar hondo en el alma de los cuatro gatos que se dejen seducir por esta tan particular unión de sonidos y ambientes.

Fyrnd, el creador y compositor de todo lo que mínimamente resuene en Fyrnask, es un tipo realmente peculiar. Entre el 2011 y 2013 le escupe al mundo sus primeros dos trabajos bajo los títulos de "Bluostar" y "Eldir Nótt" respectivamente, todo bajo un halo de one man band totalitario. Al poco tiempo el proyecto se convierte en una banda hecha y derecha con la inclusión de colegas afines a la causa, publicando en el 2016 el que era para entonces su mejor trabajo a la fecha y debut con Ván: "Forn". Un lustro después, el combo germano nos presentan con este "Kenoma" un disco más denso que mear mayonesa. Luciendo un bellísimo artwork, el álbum aquí reseñado tendrá como finalidad desgranar de forma conceptual los pormenores del "Musibatname" o también llamado "Libro del sufrimiento", un escrito del persa y muy místico Fariduddin Attar.

En este álbum, Fyrnask se apoderará de varios elementos que le han caracterizado a lo largo de su discografía. Con The Ruins of Beverast y su "Rain Upon The Impure" como base, se tomarán y mezclarán influencias confesas que van desde Black Math Horseman hasta Six Organs of admittance, barriendo en el medio a Neurosis, Locrian, Menace Ruine, Fauna y hasta los muy cucarachiles Murmuüre. Todo esto nos da como resultado una especie de evangelio antiguo, una fachada de la que se desprenden momentos de muchísima expresividad y otros de tedio absoluto, a priori carentes de coherencia y gracia. Y es que por momentos el grupo pareciera deambular erráticamente, tropezándose de lleno en la oscuridad de composiciones ambient que desafían el aguante de quien preste sus oídos por primera vez.

Al final todo tiene una razón de ser... Y dado que el libro del amigo Attar consiste básicamente en esto de la teodicea (demostrar, de manera racional, la omnipotencia de Dios) me parece completamente normal que el porvenir del disco se desarrolle a un ritmo pausado y tortuoso, no podía ser de otra manera. El hecho de indagar en la naturaleza de un Dios todopoderoso y en el sufrimiento humano producto de ello, por lo que sea, no parece ser una experiencia muy placentera que digamos. Por ello considero que Fyrnask ha engranado un trabajo excepcional en lo que busca trasmitir, que no es otra cosa que colocarnos en ese camino pseudo espiritual que se han montado; poniéndonos en la piel de un protagonista lírico que se materializa con la música, excavando en el ámbito metafísico para intentar dotar de fundamento a todo aquello que no se pueda representar con ningún tipo de lenguaje.

De entrada es evidente que existe una intencionalidad de fondo y de forma, aunque un tanto excéntrica, la verdad sea dicha. Serán 59 minutazos divididos en seis largos temas. Cada uno de ellos está centrado en recrear esa suerte de "espiritismo" que el grupo lleva por bandera, moldeando así una instrumentación que a ratos le coquetea al trance. Se pretende conectar con el oyente por medio de un Black Metal versátil, con ínfulas islandesas en sus estructuras, y que irá alternando espacio con ritmos dramáticos y agónicos, rayando por momentos el Doom hasta prácticamente caerse de boca en él. A su vez, se aprecia un meticuloso detalle por ese medio tiempo apaciguado, deshojando progresiones letárgicas que se hacen desear. Las ambientaciones son totalmente ceremoniales, lo cual ayuda a erigir ese concepto obsesionado por lo primitivo, lo arcaico y lo vetusto. Y pese a enfocarse en un libro persa del siglo XIII, los temas están escritos en lo que parece ser nórdico antiguo, algo característico en el accionar de Fyrnask, cuyo nombre es precisamente un antiguo término nórdico que significa algo así como "envejecer".

Se busca abarcar la mayor cantidad de minutaje posible gracias a esa atmósfera cochambrosa y oscura que se consigue gracias al juego de distorsiones o con el simple silencio general. De lado y lado nos llueven susurros, gemidos inquietantes y shrieks del averno que, al fin y al cabo, serán sólo algunas cartas notables en una extensa baraja de recursos. La producción es casi impoluta, sobre todo si la comparamos con el crujido de sus trabajos anteriores, en especial aquellos en los que Fyrnd grabó todo él solito. Por su parte, las guitarras, aunque filosas y emotivas, juegan un papel secundario, en lo absoluto fundamental. En cambio, la batería sí adquiere un gran protagonismo y se despacha una ejecución colmada de virtuosismo y contundencia, llevando el peso del conjunto instrumental durante varios trechos con cierta suficiencia y dinámica.

He aquí un trabajo vasto, profundo e indomable en varios aspectos. Aun así considero, sin lugar a dudas, que el conjunto germano ha logrado componer su mejor trabajo a la fecha, superando con creces su placa anterior y estacionándose en un madurez compositiva que siempre viene bien. "Kenoma" desparrama y presume de un sinfín de detalles y arreglos que se distribuyen en canciones maratónicas, de escucha compleja y un tanto engorrosa. La entrega por parte del oyente debería ser absoluta, pero una vez amasada esta paciencia, el sexteto de temas nos obsequiarán ratos de apasionamiento y fervor que no todos son capaces de lograr sin caer en el ridículo. Cuatro cuernos.

Fyrnd: Voz, todos los instrumentos
Rune: Voz
Exord: Guitarra
Fhez: Bajo
Alghol: Batería

Sello
Ván Records