Fearing - Shadow

Enviado por Mendoza M. el Sáb, 10/10/2020 - 05:53
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1. Intro
2. Catacombs
3. Pictured Perfect
4. Still Working Hard
5. Sherbert
6. The Push
7. Good Talks
8. Trail of Grief
9. Glow
10. Nothing New

Álbum completo

Me permito salirme un poco de mi línea editorial en cuanto a estilo, mas no en cuanto a los intensos niveles de oscuridad que aquí se suelen trabajar. He de ubicarnos en la costa oeste de los Estados Unidos, una tierra musicalmente próspera donde muchas bandas supieron crear cierta escuela tras haberse tirado de panza en las fuentes de oscuridad y pesimismo existencial más puro que bien caracterizó a muchísimas bandas en los últimos coletazos de los 70's, eso que ahora se llama post-punk y que luego derivó en muchas otras corrientes experimentales de corte más o menos gótico cuyos nombres suelen terminar en "-wave".

En este contexto ha nacido un espécimen maravilloso, con una propuesta realmente balanceada y rica en matices gracias a un sonido contundente y a una producción que hace favores. He aquí el debut de los chicos de Fearing, cuarteto oriundo de Oakland y seguidores confesos de pilares evidentes como bien pueden ser Asylum Party o Sisters of Mercy, pero que también manifiestan picotear sin mayores reparos en la elegancia de un ineludible Nick Cave.

Con pasado en bandas decididamente hardcoretas, el combo se junta y en el 2017 encuentra su sonido actual con dos EP's fantásticos como "A Life of None" y "Black Sand", material que abraza todas las bondades que puede ofrecer esta mezcla de rock taciturno de largos punteos con el espíritu de la música electrónica, de esa que sabe coquetear con el house más oscuro que se pueda concebir sin caerse de lleno en él. Esa música tenebrosa, de percusión insistente en plan Siouxsie and the Banshees y capas y capas de profunda distorsión con pedales a toda mecha, elementos que encuentran su cénit compositivo y creativo aquí, en este gran "Shadow".

Un disco frío, triste, de casi cuarenta minutos repartidos en diez temas que penetran profundo en la piel. El grupo presume de una sobriedad instrumental que se ve capitalizada por una batería muy deudora de la coldwave francesa. Firme, casi mecánica. Una base que entreteje momentos realmente tensos con el bajo, el cual es constantemente fustigado por el fervor que despiden las guitarras y la corpulenta voz de un James Rogers que siempre marca el sendero a seguir. Canciones de melancolía y pérdida, con historias que narran el devenir de personajes sumergidos en una soledad delirante (Catacombs, Good Talks, Sherbert), otros que se mortifican por lo efímero y fugaces que son los recuerdos (Pictured Perfect), y otros que ahondan en temas un poco más amorosos, pero siempre desde un prisma de vacío y abandono (Still Working Hard, The Push).

Todo esto se logra gracias a un cruce constante de guitarras, un empalme divino de punteos, melodías y arpegios que se difuminan entre sí, concediendo así mucho espacio de maniobra en el cual se introducen las líneas vocales en clave gótica, exhibiendo el estado anímico del disco. El resultado es un sonido etéreo, plagado de sutilidades ambientales que desnudan a un grupo cohesionado, que siempre empuja hacia adelante, pese a que la estructura en la que está confeccionado el tracklist alterne momentos de apremio y languidez entre canción y canción.

Desde que la faena empieza con esa intro protocolar, el álbum saca pecho y da muestras de carácter con "Catacombs", un opening dinámico con apuntada esencia tradicional y un desarrollo realmente accesible que permite un ameno primer contacto. Será a partir de "Pictured Perfect" y ese vendaval de aflicción en forma de guitarras en donde se deja entrever un poco la verdadera cara del grupo. Con todos los instrumentos afilados a la perfección y voces que se entrecruzan como si fuesen fantasmas en la noche, se consigue levantar un tema maravilloso en el que es evidente la capacidad que tiene el cuarteto para recrear las emociones de sus personajes. Ejemplo claro de esto es ese final apoteósico que sube y baja de intensidad constantemente, escudado por un sintetizador que le agrega un importante toque de sal a la herida.

Se asoma mucho medio tiempo en piezas como "Still Working Hard" o "The Push", posiblemente la mejor etapa del trabajo. Sin embargo, el acentuado contraste que se produce por el roce con canciones un poco más movidas, de tramos casi bailables, como "Sherbert" o "Good Talks" me fascina como pocas cosas. Es encantador ese martilleo constante, colmado de melodías pintorescas y un bajo inquieto que, cuando le toca marcar la pauta, lo hace con bastante suficiencia. Por su parte, "Trail of Grief", quizás mi tema favorito del disco, aporta muchísimo a la causa. Con un grupo que se atañe a lo que mejor sabe hacer, la canción redondea momentos altísimos, sumado a una letra abrasiva que nos pone en perspectiva y hace del duelo un viaje sónico con una naturalidad impresionante. El resultado es una canción genial que viene a cerrar esta crucial etapa del trabajo para así dejarle el cierre a la mancuerna que conforman "Glow" y "Nothing New", un dúo de canciones que frecuentan los tópicos ya escuchados y trabajan estructuras del post-punk más propio de los tiempos que corren, tirando un poco del Interpol más melancólico para ponerle punto final al asunto.

Tenemos en "Shadow" un disco sombrío, gélido y muy pesimista, pero que esconde en sus entrañas a un grupo que confiesa pasársela realmente bien. Y la verdad es que se nota. Recomendado queda esta joven agrupación que me sorprendió para bien y a la expectativa estaré por ver si son capaces de consolidar su propuesta y superar así a este grato debut. Cuatro cuernos.

James Rogers: Voz, bajo
Brian Vega; Guitarra, voz
Joey Camello: Guitarra
Mike Fenton: Batería

Sello
Funeral Party