Eternity's End - The Fire Within

Enviado por Marcapasos el Mar, 29/03/2016 - 20:24
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1. The Fire Within (05:29)
2. Demonblade (04:55)
3. The Hourglass (05:58)
4. Eagle Divine (04:41)
5. White Lies (05:05)
6. Twilight Warrior (04:47)
7. Chains of the Earth (05:18)
8. The Dark Tower (08:06)
9. Moonstruck (03:49)
10. The Fall of the House of Usher (07:44)

El 2016 ya ha avanzado lo suyo, y ha dejado caer una de las bandas novel que más me ha impresionado en mucho tiempo. Os presento a Eternity’s End.

Nacidos en Alemania, en la bella región de Bad Neustadt an der Saale, Eternity’s End es una fuerte propuesta de Power Metal Progresivo que pretende atacar fuerte desde el principio, y la verdad es que ha conseguido llamar la atención de gran parte del mundillo europeo, e, inclusive, de más allá del viejo continente.
¿A qué se debe todo esto? Más que nada porque los miembros de esta formación no son, para nada, unos simples desconocidos que se han aventurado a subirse al raíl de la melodía metálica. Toda esta historia comienza con el cabecilla fundador de la banda, Christian Münzner. Si te gusta Obscura (una de las bandas de Death Metal Técnico más destacables de la escena actual germana, muy, pero que muy recomendable, además), tal vez te suene el nombre de este músico, quien, en efecto, fue el guitarrista líder de dicha banda. Si has escuchado alguno de sus discos, sabrás de antemano el talento casi sobrenatural que Münzner siempre ha reflejado en cada una de sus producciones, no solo a lo largo de su carrera en Obscura, sino también en su propio proyecto solista.

Y mira que Christian le pegaba bien al crudo Death Metal. Sin embargo, en el año 2014 partiría camino por su cuenta para fundar una nueva banda orientada al Power Metal Progresivo con tintes neoclásicos, junto a dos de sus compañeros en Obscura, el batería Hannes Grossmann y el bajista Linus Klausentizer. Poco después Münzner acoplaría a sus filas al estadounidense Jimmy Pitts (ex-Scholomance) como teclista y, finalmente, a Ian Parry, el más que conocido vocalista de la banda holandesa Elegy (casi nada, eh). Y así se completó el plantel de Eternity’s End.

Atractiva formación la que tenemos aquí. ¿Quieres más? Su álbum debut recién lanzado al mercado, que lleva por título The Fire Within y que, habiéndole dado cuantiosas y merecidas (sobre todo merecidas) escuchas, apenas aguardaba la hora de compartir mis impresiones hacia un trabajo que, básicamente, me ha encantado y que merece mucho la pena detenerse un poco y zambullirse en la proposición de unos músicos que tienen toda la pinta de que darán mucho que hablar en el futuro cercano.

Todo un pelotazo nuestro espécimen, de principio a fin, comenzando con el tema homónimo, The Fire Within, altos niveles de técnica instrumental y una cadencia impresionante en el que plasmar la música a máxima potencia, con las botas bien puestas, sí señor, la llama ha incendiado tu interior y ni cuenta te has dado. ¿Y Ian Parry? Todo un portento vocal que sorprende enseguida con tonos mortíferos y ardorosos.
En ciertos aspectos me recuerdan mucho al sentido del Heavy/Speed Metal clásico. Uno de los temas que más enfocan dicho aspecto es Demonblade, colección eléctrica de riffs pesados y duros, igualmente reflejo del neoclasicismo más puro y limpio y el excelso coral sinfónico que lo redondea (pedazos de monstruos, Münzner y Grossmann, atentos).

Por su parte, The Hourglass es toda una prueba del Power Metal Progresivo más cristalino que, por esta vez, decide decantarse por una orientación más dulce y calmada en el estribillo. No obstante, siempre estarán ahí Münzner y Pitts para redondear de virtuosismo el ambiente.
Y hablando de Pitts, si has llegado hasta aquí habrás comprobado que se trata de unos de los pilares fundamentales del LP, cosa que corroboraremos en Eagle Divine, track que, al instante, huele a himno de Power Metal, semblanza y muestrario de varios de los mejores esfuerzos melódicos que escucharemos, así como la lírica libertaria y hanseniana, tan característica de este estilo, y un poderoso estribillo final.

Una de las mayores virtudes del álbum es su diversidad. En su más variopinta vertiente tenemos White Lies, modesto y agradable ejemplar de Power Metal en su vertiente más sinfónica, muy al estilo de Nightwish. También me recordó a Stratovarius, sobre todo en las místicas guitarras que tanto caracterizó a las composiciones de Timo Tolkki en su día.
Con la guitarra y el bajo al máximo nivel de condensación, Twilight Warrior, Münzner se sitúa perfectamente al rol de jinete de la medianoche para ofrecer una descarga de veloz Power Metal, destructor e infalible.

Chains of the Earth continúa el legado del tema previo, señalando éste, en todo momento, un perfecto equilibrio entre guitarra y teclado. Münzner y Pitts, así, terminan de alzarse como uno de esos dúos perfectos en cuanto a instrumentales se refiere.
Pero no todo iban a ser ramas power-melódicas. La octava pista, The Dark Tower, propone una tónica diferente. Se trata de una canción de ocho minutos de duración que mantiene bastante participación de las guitarras acústicas y otros pasajes más pesados (siempre a ritmo de medio tiempo), siempre situándose desde una posición oscura y enigmática. Ya ni hablemos del papel de Ian Parry, quien realiza una labor enorme para la ocasión, desarrollando un rango vocal elevadísimo. Mira que, en casos como pueden serlo discos como este, las elecciones no son sencillas. Pero, dada la opción de tener que hacerlo, diría que este es el punto más alto y majestuoso de la obra.

A posteriori, Moonstruck retorna al Power Metal más crudo, cuya raíz (maravillosa raíz) neoclásica ataca a la velocidad de la luz. Instrumentalmente es una pasada, tal cual, y su estribillo no hace más que aderezar su coronación. A la cual le sigue el final del disco, The Fall of the House of Usher, conceptualmente basado en la grandísima obra homónima de E.A. Poe. ¿Happy Metal? Los tipos como los de Eternity’s End no saben, ni necesitan saber, lo que es eso, e, incluso en sus últimos respiros, su Metal viene cargado de furia y torbellinos de riffs progresivos. Con fuego empezamos, y en las brasas acabamos. Eso sí, con la banda y su disquete en lo más alto del podio.

Y esto, damas y caballeros, es encontrarse con un gran disco debut con todas las de la ley, si bien los clásicos límites que pasan por una banda novel son sorteados por Eternity’s End de una manera suntuosa y elegante.
Con una intensa variedad de composiciones y un trabajado equilibrio musical salvaguardado en todas ellas, The Fire Within supone un disco digno de admiración, de esos que sorprenden aún a altas horas del partido.

Aparte, cada uno de sus integrantes ofrece su propia porción y contribución al espíritu de la obra de un modo justiciero y ecuánime. Grandísimo equipo que Christian Münzner tendrá que seguir conservando (esperemos que así sea), aunque ya, de por sí, este hombre no deja de sorprender. Escuchadle de veras, la de su guitarra es un lenguaje que habla por sí solo.

En resumidas cuentas, habrá que prestarle ojos y oídos a esta banda, cuyo disco, por mi parte, ya puede contar con cuatro cuernos bien altos (8.8/10), perfectos para ir sobrellevando la espera que conlleve un segundo lanzamiento.

¿El fin de la eternidad? Más bien el comienzo de algo nuevo y, especialmente, prometedor.

Linus Klausenitzer / Bajo
Hannes Grossmann / Batería
Christian Münzner / Guitarras
Jimmy Pitts / Teclado
Ian Parry / Voz

Sello
Power Prog Records