Epica - Requiem For The Indifferent

Enviado por BurnRain el Lun, 18/05/2015 - 16:35
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1. Karma
2. Monopoly On Truth
3. Storm The Sorrow
4. Delirium
5. Internal Warfare
6. Requiem For The Indifferent
7. Anima
8. Guilty Demeanor
9. Deep Water Horizon
10. Stay The Course
11. Deter The Tyrant
12. Avalanche
13. Serenade Of Self-Destruction

Ventiladores, pruebas de maquillaje y un extraño virus. Esta visto que tales elementos ajenos al mundo del metal hasta hace bien poco son de algún modo protagonistas en los últimos años de Epica. La banda lleva ventiladores en los escenarios de sus conciertos para la cobriza melena de Simone Simons. Además su frontwoman es muy activa a través de la redes sociales, en su cuenta de instagram (smoonstyle) habla de maquillaje, viajes, curiosidades y por supuesto de su gato. Las mayores críticas de la banda vienen por la estética que algunos ligan a un giro más comercial. Ni el rimel ni el ventilador se escuchan en sus discos y en "Requiem for the Indifferent" tampoco. Si el vuelco comercial que algunos atribuyen a los de los Paises Bajos fueran ciertos Mark Jansen dejaría de cantar o por lo menos dejaría de cantar cómo lo hace. Sus "Screams & Grunts" retumban si cabe en sus últimos discos con más potencia.

Mención a parte es la infección de MRSA (Methicillin-Resistant Staphylococcus Aureus) que sufrió Simone en 2008 y les obligó a cancelar parte de su gira, que afectó a su voz, para lo que estuvo que tratarse y rehabilitar las cuerdas vocales. En su momento fue preocupante pero para cuando llegó este Réquiem todo había vuelto a su cauce.

En Epica están tranquilos por las críticas y del MRSA no hay ni rastro en este 2012. Porque algunos no se han percatado que Epica se ha refinado en su propuesta. Con el paso de los discos y, por supuesto, el tiempo han ido limando ciertas imperfecciones. Su propuesta sigue siendo la que en un primer momento el cerebrito Jansen se propuso allá en el 2002 cuando empezó a crear este tinglado bajo el nombre de Sahara Dust. El concepto, si alguno no se ha dado cuenta hasta ahora, es tan viejo como El Fantantasma de la Ópera, Quasimodo, Drácula o la Bella y la Bestia (El de Disney también vale pero esa historia esta basada en un cuento muy antiguo). Es la lucha de antagonismos que se entrelazan y sin quererlo se aman. Eso podríamos definir que es Epica. Digamos que los teclados, los arreglos orquestales y los coros suelen estar del lado de la bella, que en esta historia, se llama Simone. Y el bajo, guitarras y batería suelen estar del lado de la bestia, en Epica le llamaremos Mark. Porque todo este intrincado ensamblaje de estilos, que van desde las bandas sonoras, la musica clásica, pasando por el power metal y acercándose al metal extremo, son un vehículo para el lucimiento de las voces de Simone Simons y Mark Jansen.

Si todo esto muy bien pero del disco qué. Pues "Requiem for the Indifferent" no es más que una prolongación de este básico concepto pero con un trasfondo de metal sinfónico del bueno y bestial. El disco se centra temáticamente en la pasibidad de la sociedad ante los males de nuestro tiempo, como la mecanización de las relaciones humanas, la enfermedad mental, el adoctrinamiento a la sociedad, la lucha de miedos y sentimientos, la tiranía, la guerra y el asesinato.

La obra de trece temas esta dividida en dos partes por el séptimo corte, "Anima". Pieza de piano, en plan Claro de Luna de Beethoven o nocturno de Chopin. Los seis primeros temas que conforman esa primera parte son sobresalientes. Empezando por el dúo, "Karma", intro orquestal con coros en latín, y "Monopoly On Truth",corte cañero, con todo el arsenal de Epica: riff contundente por encima de la orquesta, batería rotunda y veloz, que da paso a la melódica voz de Simone, escalonados coros, más orquesta y réplicas guturales de Mark. Toda una muestras de sus intenciones, contundente y sutil con mensaje comprometido.

"Storm the Sorrow" fue el single y sacó un video promocional de gran vistosidad, pero si nos centramos en el tema en sí es un poco soso, no es representativo de lo que es el album. Un error darle el protagonismo. Otros cortes hubieran dado mejor impresión general del disco y servido mucho mejor la función de enganchar al personal. Esta tormenta de dolor es otra lucha interna entre las fuerzas oscuras y las de la luz. El dolor, los remordimientos, el forcejeo por alejar las malas cosas que hay en uno mismo.

Mejor tarjeta de presentación hubiera sido "Internal Warfare", intensa, coral, comprometida y de los cortes más compactos y poderosos. Comprometida porque esta dedicada a las víctimas noruegas de la masacre de Utoya asesinadas por un nazi el 22 de julio de 2011. El tema tiene riffs potentes apoyados en la orquestación, atronadoras baquetas, voz de Simone mostrando más registros que los "clásicos", guturales de Mark, breve solo de Isaac Delahaye y respuesta de los teclados de Coen Janssen (¿quién habia dicho que no hacían solos?), todo progresivo, con una aire claramente power que podrían haber firmado aquellos Kamelot a los que se les debe el nombre de la banda. Isaac Delahaye, debutante con Epica y ex -God Dethroned, hace un buen trabajo a las seis cuerdas aportando telones de oscura brillantez a lo largo del disco. Curioso que la banda de death metal, God Dethroned, haya sido de nuevo el caladero en el que se pesque otro miembro de Epica como ya ocurrió con el batería Ariën Van Weesenbeek.

No hay que olvidarse en esta primera parte de "Delirium", balada que Simone casi canta a capella con unos coros arrulladores y un piano que se funde en el encantamiento. Batería y guitarra se unen hacia el final para darle un aspecto más tradicional de balada hard rock.

Y como colofón de esta espectacular primera media hora, llega el corte homónimo del álbum, "Requiem for the Indifferent", un largo tema que es un carrusel de estilos, desde los sonidos de Oriente, los coros grandilocuentes, el despliegue de Mark con sus guturales, la batería de Ariën Van Weesenbeek saliendo airosa de los cambios de ritmo, las guitarras camaleónicas y excelentemente trabajadas, y sobretodo la sorprendente elegancia con que sobrevuela la voz de Simone en los distintos pasajes. El corte es un ejemplo notorio de lo que es el metal sinfónico más rotundo.

La segunda parte la abriría "Guilty Demeanor", la más corta y floja del compacto y "Deep Water Horizon" con un comienzo muy acústico con guitarra y cuerda, la voz suave y melancólica de Simone. El tema va creciendo en intensidad pero tarda demasiado en ponerse interesante. Este canto ecologista es de los menos logrados del disco.

La canción de Mark, es "Stay the Course", se explaya lo suyo con sus asperos guturales enfrentándolos a las luminosa voz de Simone. Es un corte muy "thrasher" combinado con coros y orquesta como no podía ser de otra manera.

El trío final nos devuelve el nivel sobresaliente de la primera parte. Empezando por "Deter the Tyrant" que tiene similitudes de estilo con "Internal Warface", es una incitación a la agitación social contra las fuerzas opresoras del tirano, claramente inspirada en la Guerra Civil Libia del 2011, dentro del marco de la Primavera Árabe, que acabó con la caída de Gadafi cuya voz puede oirse en el tema. Es una nueva mezcla de los ingredientes Epica pero en su vertiente más dura y esencial. De lo mejor del plástico.

"Avalanche" es el corte melancólico y más gótico, que nos devuelve a las luchas de sentimientos, el dolor, los demonios internos. No olvidemos que Mark Jansen tiene un Máster en Psicología, las enfermedades y estados mentales están muy presentes en Épica. Mark le va haciendo "sombra" a la voz de Simone. El corte se reserva unas cuantas píldoras de contundencia y es enrevesado como un mente enferma de dolor.

Para cerrar, "Serenade of Self-Destruction", el corte número trece y también maldito del album. Maldito porque salió al mercado en su primera tirada, sin las voces principales de Mark y Simone. Es decir que era un pista "Karaoke" sin pretenderlo. Bochornoso para Nuclear Blast Records que se vió obligado a dar la opción de la descarga gratuita del tema en perfectas condiciones. El error se subsanó en las siguientes versiones del disco. Dejando la sonrojante anécdota, el tema es el esperado y largo colofón al disco. Tiene distintas partes que alternan el sinfonismo y la contundencia casi a partes iguales con gran influencia de las bandas sonoras. "Serenade Of Self-Destruction" es una periplo por una mente que busca la autodestrucción, el suicidio a fin de cuentas. Todo tiene cabida, todos los palos que tocan los holandeses se dan cita en el corte. Empezando por el piano melancólico, la voz aterciopelada de Simone, los coros, la orquesta, las réplicas bestiales de Mark y a mitad del corte un abrupto abismo. Llega el mejor momento de esta serenata con esta ruptura y entrada de arabescos que reciben unos tajantes cambios de ritmo endurecidos, cortantes como un cuchillo sobre lo melódico.

En resumidas cuentas estamos ante un notable disco de metal sinfónico, de un nivel superlativo, le sobra algún tema de relleno pero son cuatro cuernazos. Para aquellos que dicen que Simone se dedique más a cantar que a maquillarse, diré que canta al mejor nivel hasta la fecha, alternando distintos estilos no solo sacando un registro de mezzo soprano sino que juega mejor que nunca en este circo a varias pistas que es Epica. A destacar el trabajo a las teclas de Coen Janssen, del debutante Isaac Delahayeen y general de toda la banda. Un disco maduro y comprometido que aleja los estereotipos de metal sinfónico sinónimo de fantasías y "tierras medias". Más oscuro que su predecesor “Design Your Universe” es un ejercicio de madurez y de equilibrio entre los antagonismos que viven en el alma de Epica donde buscan la belleza.

Simone Simons: Voz
Mark Jansen: Guitarra y Screams&Grunts
Isaac Delahaye: Guitarra
Coen Janssen: Piano y teclados
Yves Huts: Bajo
Ariën Van Weesenbeek: Batería y percusiones

Sello
Nuclear Blast Records