Dream Walker - Dream Walker

Enviado por Millinomilesaway el Vie, 07/01/2011 - 11:02
1918

01. Preludium In G Minor
02. Lights Out
03. Down To The Bone
04. Metal & Flesh
05. Way To You
06. Kingdom Of The Dreaded Season
07. Sunrise Of Life
08. Benjamin

La cantera navarra es altamente prolífica en todo lo que a Rock y Metal se refiere. Sin embargo, el heavy de corte más clásico no es un estilo en alza dentro de nuestra comunidad, que siempre ha derivado mas hacia el lado cañero, algo más extremo de gente como Koma, Akatu, etc. No obstante, actualmente hay algún grupo de Metal tradicional de altura, que enarbola el estandarte del heavy de toda la vida con orgullo, caso de los chicos de Dream Walker.

Hablamos de un grupo con historia y años de experiencia a sus espaldas. De hecho, comenzaron en los albores de esta década, con una formación diferente a la que vemos hoy en día. No pareció tener mucho éxito aquella primera formación, pues hubo un tiempo de reestructuración durante el cual poco se supo de la banda, ignorábamos si había desaparecido o no. Alex Sanz, su cantante por aquel entonces, abandonó el grupo, y ahora ejerce de bajista en Diabulus In Musica, si no recuerdo mal.

Pero Dream Walker no había muerto. Aún quedaba mucho por decir. O, mas bien, aún quedaba todo por decir. De esta manera, nos presentan la nueva etapa de la banda con Pablo Irujo a la voz y Jon Huarte a la batería. Y en pleno 2010, publican este, su disco debut, con el que es posible que logren hacerse un hueco en el panorama estatal.

Un disco de puro Metal, que tiene mucho de ochentero, aunque también sus dosis de progresividad y melodía. Empecemos por la parte menos grata, que desgraciadamente siempre la hay. La producción. El disco no suena ni muchísimo menos mal,y de hecho es una producción bastante decente. Sin embargo, la batería suena algo falta de pegada, y las guitarras algo flojas, sobre todo en los solos. Cosas del mundillo novel. No siempre se tienen los fondos necesarios para grabar como gustaría. Por otra parte, el artwork está bastante cuidado en el interior, con las letras y fotos de los componentes, pero la portada es demasiado sobria quizá, algo sosa.

Y hasta ahí los contras. Porque según va avanzando el disco, nos damos cuenta de que todo lo anterior no son sino nimiedades, formalidades que apenas logran empañar lo que hay debajo: 8 canciones de alto octanaje, que si bien, como es lógico, no todas brillan a la misma altura, hay escondidas varias joyas.

Para empezar, saltar después de la intro con un arma del calibre de Lights Out no es tontería. Brutal redoble de Jon Huarte que se repetirá mas veces en la canción, y donde podemos ver otro de los puntos fuertes del grupo, la gran voz de Pablo Irujo. Un cantante muy adecuado, que en momentos determinados cumple con brillantez su cometido, sobre todo en las partes mas agudas, esas imprescindibles en el estilo que practican, y que siempre saben llevar a buen puerto. Los solos de Javier Larumbe son correctos, comedidos, huyendo del lucimiento personal, siempre en beneficio de la canción, algo que a muchos músicos del estilo les falla, y puede hacer que lo que podía haber sido un gran tema acabe siendo puro aburrimiento.

Otros temas como Metal & Flesh siguen dejando claro lo que nos vamos a encontrar. Mucho Metal con importante carga melódica, en incluso algún aire setentero, al menos en este tema en concreto. Sin embargo, me gustaría resaltar dos joyas que para mí hacen que el disco suba enteros. La primera es Sunrise Of Life, baladón emocionante. Y digo baladón porque yo lo equiparo perfectamente a muchas composiciones similares contemporáneas. El trabajo de Diego Trueba a los teclados es simplemente espectacular. Una melodía que, pasando al terreno personal, me ha hecho empañar los ojos mas de una vez desde la primera vez que la oí, y que ha pasado a formar parte de mi tracklist para los momentos difíciles, esos en los que necesitas que algo puro y bello, independientemente de lo que se trate, te consuele. La voz de Pablo es absolutamente maravillosa en este tema, pura emoción. Nadie se atrevería a decir que no lo siente al cantar esta pieza. Y eso es lo más grande que puede hacer un músico, dejar su huella, su propia impronta, un pedacito de su alma en definitiva, en todo lo que toca. El solo, totalmente acorde con la canción, pone la piel de gallina. No hay más, una canción que de venir firmada por un dinosaurio del estilo hace 25 años sería un clásico.

La otra que me gustaría remarcar es la final Benjamin. Todo un himno a caballo entre el Power y el Heavy clásico. Doble bombo y grandes coros para una canción que engancha desde el segundo cero. Un tema que realmente tendría muchas posibilidades de triunfar entre la audiencia metalera de contar con una adecuada promoción. Pero, y no queriendo meterme en los temas de siempre, ya sabemos que el mundillo discográfico no es precisamente justo.

De todas formas, no se nos puede escapar que tener la capacidad de escribir dos himnos así para un primer disco (¡un disco de debut!) es algo realmente sorprendente. Mas que eso, a mi me dejó anodadado tanta capacidad en un disco primerizo. Si encima le juntas un puñado de buenas canciones como las que pueblan el trabajo, se puede adivinar que estos chavales tienen mucho, pero que mucho futuro por delante si no se interpone entre ellos alguna de las piedras que suelen inundar las carreteras por las que transitan los grupos independientes, noveles, locales, como queráis llamarlos.

4 cuernos bajos, no llegando a mas por la producción antes comentada. Prácticamente un 8. Seguid así, un gusto ser contemporáneo y paisano de grupos que se lo curran tanto.

http://www.myspace.com/dwmetalspace

Pablo Irujo: Voz
Javier Larumbe: Guitarras y Coros
Gorka Esparza: Guitarras
Marcos Sanz: Bajo y Coros
Jon Huarte: Batería
Diego Trueba: Teclados y Coros

Sello
Autoeditado