DragonForce - Extreme Power Metal

Enviado por Marcapasos el Mié, 02/10/2019 - 21:04
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1. Highway to Oblivion (06:48)
2. Cosmic Power of the Infinite Shred Machine (06:36)
3. The Last Dragonborn (06:12)
4. Heart Demolition (05:39)
5. Troopers of the Stars (05:03)
6. Razorblade Meltdown (04:45)
7. Strangers (04:29)
8. In a Skyforged Dream (04:45)
9. Remembrance Day (05:10)
10. My Heart Will Go On (Céline Dion cover) (03:24)

Está resultando más que curiosa la cantidad de altibajos por los que el Power Metal está pasando este año 2019. Por una parte, bandas más que asentadas y referentes dentro del feudo, y a las que debido a sus grandes aportes se debería esperar mucho de ellos, como Freedom Call o Sonata Arctica, no han hecho sino sacar algunos de los álbumes más débiles, poco inspirados y aburridos del año (en el último caso, esto era más que esperable, desgraciadamente…); por otra parte, grupos totalmente nóveles como Shadowstrike, Vandor o Northtale se han estrenado precisamente con algunos de los lanzamientos más destacables de la temporada.

Ante tal panorama, DragonForce dan un paso al frente. La de Herman Li y Sam Totman es de esas que o se odian o se aman, siendo tan grande su grupo de detractores como el de los fieles seguidores de su carrera. En fin, esta es de esas bandas que no necesitan presentación, mas que quede bien claro que el servidor que in situ escribe se considera personalmente gran fan de su obra, desde sus primeros cuatro discos con ZP Theart hasta su presente era con Marc Hudson al micrófono.
Es por ello que esperaba, como es habitual, con muchas ansias el nuevo trabajo de estos locos de la velocidad y el Power Metal extremo y adrenalítico. Así las cosas, DragonForce editan el 27 de octubre de 2019 su octavo disco de estudio y sucesor del excelente Reaching into Infinity (2017): Extreme Power Metal, álbum que cuenta con la colaboración de Coen Jansen (Epica) como músico de sesión (recordemos que su teclista original y uno de los miembros fundadores, Vadim Pruzhanov, abandonó la agrupación en 2017); y último en contar con Frédéric Leclercq al bajo (pasando éste a formar parte de los titanes del Thrash teutón Kreator).

Fiándose del título, de esta entrega uno podría esperarse una producción bestia al estilo Inhuman Rampage o Maximum Overload, hasta inclusive del bonus track (uno de mis preferidos de estos chicos) del Ultra Beatdown, que no es otro que E.P.M. (que más de diez años atrás ya emulaba al disco que nos ocupa, en relación al característico estilo de la banda en cuestión).
Además, a sus espaldas les sigue un conjunto de buenos discos con los que llevan una envidiable racha de aciertos. ¿Qué podría salir mal?

Desgraciadamente, Extreme Power Metal puede definirse como un disco bastante decepcionante y que toma la posición como la obra más endeble de DragonForce hasta la fecha. En primera instancia (y aunque no sea un factor precisamente decisivo, más bien secundario), la portada del LP da vergüenza ajena y, para colmo, “comparte” plagio con Space Ninjas from Hell, el nuevo disco de los alemanes Victorius, aunque esto no es algo achacable a la banda, sino al artista encargado del diseño, Stan-W Decker.

El verdadero problema de esta entrega reside en lo meramente musical. Producciones como The Power Within o Reaching Into Infinity supieron aprovechar la fórmula de DragonForce a favor de una frescura e ideas muy trabajadas; Extreme Power Metal, por su parte, es un paso atrás en su discografía. Irónicamente, es justamente el disco de su carrera que menos se ajusta a la etiqueta de "Extreme Power Metal", aunque ello no tiene que ser un factor negativo, precisamente. Discos como The Power Within apostaron en su momento por diferentes replanteamientos de la fórmula.
Quede claro, no obstante, que no se trata de ningún desastre ni nada parecido, ni mucho menos al nivel de lo ofrecido por los ya mencionados Freedom Call y Sonata Arctica.

Ya desde el principio hay sentimientos encontrados, abriendo el disco con el single Highway to Oblivion, un tema que brinda dosis de potencia, coros melódicos con Marc Hudson dándolo todo al ciento por ciento, duelos de guitarras y teclados a niveles estelares, batería arrolladora… todo lo que podríamos esperar de un buen despegue marca DragonForce, salvo por un comienzo de tema meloso en onda música Pop y electrónica que es simplemente espantoso. Tal instante no dura mucho y enseguida el tema surge como lo que es, una creación notable; pero el conglomerado es el que es.

Entremedias encontramos más ofrendas a la caña y la velocidad como Cosmic Power of the Infinite Shred Machine (que aúna ese toque de videojuego arcade que tanto le gusta a Herman Li) y Troopers of the Stars (el cual, desde el fiero arranque de Frédéric Leclercq hasta la nota final, es un auténtico portento a la hora de marcar la diferencia en cuanto a agresividad se refiere). En el peor de los casos, el disco cae muy bajo en débiles inventos melódicos como Heart Demolition, cosecha de riffs sin gancho, estribillo con demasiado azúcar y que, básicamente, no quedan bien dentro del conjunto. Mejor es el caso de Razorblade Meltdown, tema correcto y cumplidor dentro de los preceptos de una aceptable canción del grupo, pero, asimismo, genérico y que acaba quedando en tierra de nadie.
Como viene siendo costumbre desde hace años, la banda sigue buscando momentos para dedicarlos a los medios tiempos, los cuales no están para nada mal. Especialmente atraen The Last Dragonborn, ensalzado por sus pinceladas épicas y su sabor oriental, y, en menor medida, Strangers, una especie de sucesor espiritual de Seasons.

A veces mejor, a veces peor, Extreme Power Metal es un disco que se mantiene en el punto mínimo requerido del baremo, sin dar más del potencial que sin duda podría dar de sí. Aun así, sobresalen momentos más sorprendentes como pueden ser el que espera en el octavo track, In a Skyforged Dream, de lejos lo mejor del álbum, una composición bella, melodiosa y meteórica.
Cerca del desenlace, Remembrance Day logra captar la atención con un movimiento más intimista, cálido, laxo y heroico, con gaitas y un ritmo relajado pero enfocado a crear un ambiente embuido de emoción.

Siguiendo con la tradición de sus últimos discos, DragonForce cierran el trabajo con un cover. Si anteriormente versionaban a Death y a Johnny Cash, el nuevo tributo pilla todavía aún más por sorpresa: Céline Dion y su My Heart Will Go On, popular por su conocida performance en la película Titanic (1997), de James Cameron. La sorpresa viene en parte a raíz de tal elección, pero sobre todo por lo bien que ha quedado el resultado final, cómo DragonForce le ha dado a la romántica canción su toque personal pero respetando el alma de la pieza original. Sumando que, personalmente, siempre me ha gustado esta canción (como buena parte de mi infancia que es), tenemos un cierre de telón tan simpático y notorio como inesperado.

Con su puñado de buenos momentos y otros tantos más olvidables, Extreme Power Metal queda como una novedad pasable, que no ofrece mucho más allá de ser un disco más de DragonForce, esta vez, por cierto, más flojetes y menos inspirados, lo cual ha sentado factura.
Sin más, un álbum que pasa sin pena ni gloria. Me consta que (por muy negra que parezca mi crítica) el disco ha gozado de un muy buen recibimiento por parte de los fans, así que el propio oyente, como siempre, tendrá la última palabra.

Por parte de un servidor, el octavo de DragonForce se queda con el bronce muy justito, tres cuernos bajos (6/10), rozando peligrosamente los dos altos.
Entretenido, con puntos divertidos y con buen sonido, pero también regulero y con tramos mejorables. Simplemente, un CD destinado a tierra de nadie.

Herman Li / Guitarra, coros
Sam Totman / Guitarra, coros
Frédéric Leclercq / Bajo, coros
Marc Hudson / Voz
Gee Anzalone / Batería, coros

Sello
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