Dio - Finding The Sacred Heart - Live In Philly 1986 - (Blu-ray)

Enviado por Bloodbath el Mié, 05/06/2013 - 12:46
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1. Draco Ignis
2. King Of Rock & Roll
3. Like The Beat Of A Heart
4. Don’t Talk To Strangers
5. Hungry For Heaven
6. The Last In Line / Children Of The Sea / Holy Diver / The Last In Line (reprise)
7. Drum Solo
8. Heaven And Hell
9. Keyboard Solo
10. Guitar Solo
11. Sacred Heart
12. Rock ‘n’ Roll Children / Long Live Rock ‘n’ Roll / Man On The Silver Mountain / Rock ‘n’ Roll Children (reprise)
13. Time To Burn
14. Stand Up And Shout
15. Rainbow In The Dark
16. We Rock

BONUS

1. Sacred Heart Tour Featurette.
2. Interview 1986.
3. Interview With Ronnie & Craig.
4. "Rock`n´Roll Children" Music Video.
5. Behind The Scenes.

"Formar parte junto a Ritchie de un grupo como Rainbow, fue muy especial para mí, por muchas razones. Me dio la oportunidad de ser alguien a mayor escala y de trabajar con alguien a quien consideraba mi héroe y del que podía aprender. Me enseñó a ser un hombre de mundo. Antes solo era un chaval de Nueva York. Después, cuando te echan a las brasas, es mejor que bailes alrededor para no quemarte los pies. Aprendí a bailar muy rápido, y me convertí en un experto".

Así hablaba el maestro Ronnie, con absoluta y descarnada sobriedad. A su lado, Craig Goldy acababa de relatar su experiencia en la banda, lo que significó para él todo aquello, mostrando el máximo de los respetos y admiración hacia el maestro, su mentor.

Y es aquí, cuando Dio, lejos de inflarse, pone la otra mejilla para despacharse con la frase del párrafo introductorio. Nadie le ganaba... pero mucho menos en sencillez, en humanidad. Impartía sabias lecciones, con humildad. Sobre todo, permitiendo que su agradecimiento impregnase a todos por igual, que llegase a todas las partes implicadas, indistintamente de su "rango" o generación. No olvidemos la otra cara del asunto, pues una cosa es ser humilde, y otra, estar orgulloso de tu trabajo, de lo que has sido y eres… y no temblar ante nada, reconociendo errores y aciertos.

Han pasado poco más de tres años desde que el maestro Ronnie James Dio voló sobre su dragón, hacia el arcoíris. Es un buen momento para hacer recuento, para reflexionar. En todo este tiempo, los poseedores de los derechos sobre su obra han lanzado bastante material, desde vídeos con una calidad discutible como para venderse al público (aunque como curiosidad y documento tengan completa validez), a las relativamente recientes reediciones de sus cuatro primeros trabajos de larga duración, al margen de ediciones puntuales en vinilo, figuras, etc.

Tampoco podemos olvidar las tiradas “Deluxe” del material de Dio con Black Sabbath: “Heaven And Hell”, “Mob Rules”, “Live Evil”, todas ellas lanzadas un mes antes del fallecimiento de nuestro protagonista, y en claro favor y promoción de la agrupación Heaven & Hell. Respecto a esos últimos, y justo tras cumplirse un año de su desaparición (tanto de Ronnie como de la banda), se puso de nuevo a la venta “Live From Radio City Music Hall” de 2007, por primera vez en formato de alta definición, con el impresionante sonido que corresponde a ese concierto. Por último, las recientes reediciones de Rainbow: “Rising” (2011), “On Stage” (2012), “Long Live Rock´n´Roll” (2012). Coincidencias o no, y desde diferentes focos, el legado clásico de Ronnie James Dio se ha visto en la palestra. Y no está mal recordarlo, sobre todo porque respecto a Rainbow, Black Sabbath y Heaven & Hell, viene todo muy bien presentado, y en su mayoría, contiene extras que aportan de verdad. Si se va a relanzar un producto, por lo menos que implique mejoras sustanciosas.

Algo muy relevante sobre Dio (como banda), es que se recogieron tomas en vivo, con calidad, de los primeros años del grupo. Tenemos material de 1983, 1984, 1985 y 1986… y más, pero esto ya es garantía, toda su etapa clásica reflejada mediante concisos ejemplos de sus directos. Ahora toca hablar de un lanzamiento relacionado con su tercer trabajo en solitario, el incomprendido y funcional “Sacred Heart” (disco de oro, al poco de salir). Funcionó tan bien, que estuvieron de gira dos años consecutivos. Pero vamos por partes: la etapa “Campbell” y la etapa “Goldy”.

La primera de ellas se abrió con un concierto en Tokyo, en el Super Rock Festival (10-08-1985), que fue grabado y lanzado en VHS, y posteriormente editado en DVD (2009). Es importante señalarlo, porque se trata del único material visual oficial que cuenta con Vivian Campbell presentando el citado disco, cuando aún realizaba sus tareas de “hacha” en la agrupación. Pero al margen de esa fecha puntual, las actuaciones se desarrollaron en USA y Canadá, exclusivamente. Tras esta primera parte del tour, Campbell desaparece de la alineación.

Dicha gira constó de una segunda parte, comenzando en mayo del siguiente año (esta vez en Europa, para recalar de nuevo en Estados Unidos).

La actuación que nos ocupa fue realizada en el Spectrum (Philadelphia), el 17 de junio de 1986. Para abrir boca, y como “Special guest”, ni más ni menos que los germanos Accept (que presentaban “Russian Roulette”). Uno de aquellos shows en los que Craig Goldy, el nuevo guitarrista se enfrentó a una incómoda situación, y no quedaba más remedio que librarse con notable alto, como mínimo (el equipo de la NFL, con sus cámaras, debía de imponer bastante, como reconoce el propio músico). Este concierto también fue lanzado en VHS (Sacred Heart “The Video”), y posteriormente en DVD. Pero ahora nos lo presentan restaurado en imagen y remasterizado en sonido, y por primera vez, con el set list al completo, tal y como se desgranó aquella mágica noche.

El hecho de haber sido lanzado en formato HD, ofrece bastantes pistas sobre el resultado. No es una altísima definición, pero en este caso, el volcado digital en soporte de 50 GB ofrece una imagen muchísimo mejor que un DVD 9, algo que es palpable al visualizar el material, y por eso ha podido editarse de esta manera. Mención aparte para el increíble sonido, limpio y potente, DTS-HD Master Audio y LPCM Stereo.

El escenario es grandioso, y cuenta con una superproducción completamente innovadora para su época. Diferentes fondos van sucediéndose entre canción y canción, realzados por las combinaciones de luces que surgen de los focos convencionales y demás artefactos configurados de diferentes maneras. Cartón-piedra, castillo, torres, puente levadizo, bola de cristal de dos metros de diámetro que muestra imágenes en su interior, scanners, incontables rayos laser, explosiones,... y una batería en posición elevadísima. Claro, cinco semirremolques de dieciséis metros y tres autocares, para mover todos los equipos de audio y luces, así como al personal de la gira.

Qué tiempos aquellos… donde la sana rivalidad creaba la mejor de las competencias, obligando a los artistas a exprimirse al máximo para mayor gloria del espectador, donde los miles de dólares se movían como pez en el agua para ofrecer lo máximo.

Inevitable, el tener que aludir a ciertas comparaciones, respecto a este show y al material grabado en Japón, el año anterior. Por un lado, nos encontramos con diferente formación presentando un mismo disco. Por otra parte, no es habitual contar con dos lanzamientos oficiales de un mismo tour, y tan distintos. Así que las conclusiones son claras: el concierto en tierras niponas (1985) fue el primero de la gira, y aunque es un gran documento, no muestra el mejor estado de rodaje. Se aprecian desajustes en momentos puntuales, sobre todo en sus primeros temas. Una curiosidad, y una buena actuación de la banda original, que va creciendo en intensidad… pero de tanteo, al fin y al cabo. A nivel visual, y al ser un festival con muchas otras bandas, tampoco se incluía todo el montaje. Sin embargo, es un show salvaje, con momentos álgidos que muestran a la perfección el nivel del grupo.

Meses después, la agrupación rendía a más alto nivel, fruto del rodaje. Y a pesar del cambio de guitarrista, puede decirse que la prueba es ampliamente superada, con la banda mucho más compacta y Craig Goldy realizando una gran (y difícil) actuación, bastante cohesionado con el resto. Por fin, el teclista Claude Schnell ocupaba un lugar visible en el escenario, y en aquellas circunstancias, resultó una buena jugada. En resumen, dos versiones muy complementarias de la agrupación, pues cada una aporta diferentes sensaciones y matices.

Desglosar un concierto relanzado 28 años después, aunque sea mejorado y en toda su extensión (y al alcance de cualquiera), no va a ser el objetivo de estas líneas. Podríamos, como mucho, destacar o apuntar ciertas cosas relevantes. Desde que los primeros rayos laser hacen aparición, proyectando el logo de Dio, y se produce la aparición del vocalista, la magia se palpa en el ambiente. El Spectrum está completamente abarrotado, y la banda sale a darlo todo.

Los músicos se encuentran en un gran momento de forma, ensamblados. Y el nuevo “hacha”, que ya se sabía todos los temas de antemano (por ser un fanático de la banda, razón de más para obtener el puesto), lejos de sembrar dudas, despeja todas las incógnitas. No en vano, hay ciertos solos que desbordan carácter y destreza, para regocijo y seguridad del propio Dio. No eran pocas, precisamente, las preocupaciones que tenía antes de conseguir sustituto. Si a la entrega incondicional y totalmente apasionada de Craig Goldy, se le suma el rodaje del resto de los componentes, la cena está servida. Y tampoco era sencillo calzarse las botas de su predecesor.

Las intervenciones individuales tienen su lugar en el show: Vinnie Appice, guerrero que bien podría haberse llamado "Pedro Powell" o "Cozy Picapiedra", realiza su espectacular solo, llegando a emplear baquetas "laser". Claude Schnell también tiene su momento de gloria. Bajo los cañones de luz, despliega sus armas con sonidos sintetizados y limpios. Su show es un aporte, respecto al mero papel de acompañante en las canciones (rol que había cumplido desde bambalinas, hasta ese momento).

De seguido, Goldie comienza su solo de guitarra, muy efectista al principio, para pasar a derrochar técnica y velocidad. Si, aquí nadie regala nada, a un "number one" se le sustituye por otro... y si además no es un imitador, mejor que mejor. Un solo con diferentes ambientes, riffs, técnicas y sensaciones, donde el músico muestra sus defectos y virtudes, pero nada de amilanarse, ni mucho menos.

Sería injusto no hacer referencia a la sólida base que Jimmy Bain imprime en todo momento, con cada pulsación sobre las cuerdas de su Yamaha, que siempre sonó espectacular. Manejando una habilidad precisa, coloreando lo justo y necesario para que las líneas sostengan unas canciones hechas para gustar al público, no para lucirse individualmente. Esa fue siempre la meta de Dio, con su música. No había cabida para otra cosa... sus canciones, sus fans. Y con músicos de primera categoría, para poder entregar lo mejor. También sería innecesario señalar que Ronnie, en 1986 (y en la presente gira), se encontraba en el momento más álgido de su carrera, a todos los niveles. La interpretación que ofreció en este concierto es fantástica, una voz llena de fuerza y calidad que se suma a su imparable puesta en escena.

Pirotecnia, cachivaches de escenario, siempre con los laser en primer plano, dibujando miles de aleatorios rayos... hasta que claramente podemos visualizar el “sagrado corazón del dragón”, así como otra demoníaca y conocida figura de su "mitología" particular. En entonces cuando el enorme dragón Dean aparece en escena, moviendo su cabeza hacia los lados y abriendo sus fauces. Por su boca lanza fuego de verdad, y sus ojos despiden rayos laser. Pobre Dean, pues deberá sufrir las acometidas del "espadachín" Dio. Tras abrir su pecho, dejará el corazón a la vista de todos, incluidos los estáticos y antiguos guerreros (Argón y Criptón) que acompañan a los músicos. Ruge de nuevo, Dean... Attack!

Y si repasamos el repertorio... los grandes clásicos que aquí se dan cita, en esta gira, son magníficos. Una forma perfecta de presentar temas nuevos, mezclándose con esos "medleys" únicos, casi diseñados para cada actuación. Y siempre mostrando esa capacidad insuperable de tocar canciones muy significativas sin la necesidad de realizarlas al completo, en algunos casos. Sin olvidarnos de sus alusiones al repertorio de Rainbow o Black Sabbath.

Como guinda del pastel, los extras... dos entrevistas: la primera con Ronnie. Siempre que habla, lo hace muy claro, y los temas a los que alude no son precisamente banales... ni de cara a la galería. Es imposible no aprender algo escuchando sus palabras, pues siempre ofrecen interesantes reflexiones, como mínimo. En la segunda entrevista, comparte cámara con Goldy (años más tarde), y se produce en modo retrospectivo, principalmente. Tampoco tiene desperdicio, ambos artistas desnudan su alma y hablan sin tapujos. Por lo demás, se aporta un breve reportaje promocional sobre la gira, un video del tema "Rock´n´Roll Children" y el fragmento "Behind The Scenes", con escenas entre bastidores. Algunas son inverosímiles, y todas son divertidas.

Veredicto: un concierto de 10, en su momento, pero que ahora es de 11, ofrecido en soporte excelente. Músicos, música, espectáculo impresionante, tecnología y adrenalina. Y magia. Todavía dio mucho más de sí, pero en este momento empezaba a rozar los primeros topes de su carrera. Como documento, es un vídeo necesario, máximo exponente de su etapa clásica. Aunque también haya salido en CD y DVD, es recomendable hacerse con un ejemplar en formato Blu-ray. Sin duda es la mejor de las tres opciones, la más completa. Un acierto, un trabajo espléndido de recuperación, que hacen de este relanzamiento un aporte verdadero. Así como el resto del material reeditado contiene “extras” que se añaden a “lo que hay”, aquí se muestra uno de los conciertos más significativos de su carrera, por la época en qué sucedió y por cómo sucedió. Al completo, sin taras, y con calidad más que sobrada. Ante el “oportunismo”, la mejor baza es aprovechar una buena oportunidad. Cinco cuernos, cantados a pleno pulmón. We Rock!

"Tocar en el Spectrum, ante toda aquella gente, 18, 19 ó 20.000 personas, era lo que había estado haciendo hasta entonces, porque había estado en Sabbath, así que nada de eso me impresionaba. También había estado en un grupo que había sido telonero de Deep Purple, así que nada de eso me abrumaba. Lo único que me abrumaba era que esa gente había venido por mí. Antes tocaba con otra gente, y de repente, me convertí en el centro de atención. Fue muy especial". (Ronnie James Dio)

Ronnie James Dio: Voz
Jimmy Bain: Bajo, coros
Craig Goldy: Guitarra
Vinnie Appice: Batería
Claude Schnell: Teclados

Sello
Eagle Vision