Conception - State of Deception

Enviado por MetalPriest el Lun, 27/04/2020 - 13:43
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1. In Deception
2. Of Raven and Pigs
3. Waywardly Broken
4. No Rewind
5. The Mansion
6. By the Blues
7. Anybody Out There
8. She Dragoon
9. Feather Moves

En estos tiempos de revivals, regresos a las raíces y retornos largamente esperados, Conception se acabaron por subir al carro. El momento era propicio: Tore y Arve estaban ociosos y Khan llevaba ya un puñado de años despejándose de la vida del músico que tanto le había quemado en su momento. Podría decirse que “The Voice of God” estaba listo para su regreso. Muchas agrupaciones habían conseguido marcarse reuniones a la altura de su legado, y otras con menos suerte, todavía fueron capaces de hacerse un huequecito en la escena a pesar de todo. La pregunta es: ¿Dónde quedan los “nuevos” Conception? Hablemos de ello.

A eso de 2018, Conception terminaron por reunirse y entre pitos y flautas, en cosa de dos años nos han traído ya un EP y un larga-duración (que es el que nos compete hoy). Un repertorio sospechosamente amplio para estar hablando de un grupo que está volviendo a comenzar tras veinte años de parón. Lo suyo en su lugar sería tomárselo con más tiempo, medir sus pasos cautelosamente… y preparar un material que hiciese que los seguidores quedasen boquiabiertos una vez lo escuchasen. La pena es que eso (en mi opinión) no llegó a suceder. Primer error.

Para un servidor, el regreso de Roy Khan al metal es un asunto emocionante. Siempre fue de mis voces favoritas dentro del mundillo, y, aunque siempre vea en su etapa en Kamelot como su momento de mayor esplendor, con el tiempo supe apreciar también a Conception, que dentro del progresivo, tienen su fama y estatus merecido. Por esta razón, cuando al fin salió el EP My Dark Symphony, la sensación terminó siendo de chasco. Las expectativas eran altas en un principio, y resultó quizá demasiado decepcionante el escuchar unos Conception tan suaves y “kamelotizados”. My Dark Symphony no era lo que se esperaba de Conception, y aunque sea un material agradable, no terminó de despegar ni mucho menos de enganchar.

Ahora, en este año 2020, le tocó el turno a State of Deception, el esperado álbum de estudio que saldría 23 años después de aquel lejano Flow (’97). A penas pasó año y medio de My Dark Symphony pero los re-concebidos Conception no parecen querer perder el tiempo. Así que ahí salió el disquito a principios de Abril, y aunque (insisto) muchos estábamos emocionados y deseosos de encontrarnos con un sólido trabajo de heavy/prog metal, la verdad es que la cosa no salió por donde se esperaba.

My Dark Symphony era ya una pista clara de por dónde pensaban tirar los de Østby… y si algunos no lo vimos, fue porque no quisimos ver. Así de claro. Así de simple. State of Deception prosigue bastante con el camino tomado en el previo EP. Por suerte, en este caso, con un tímido mejor resultado (y un poco más de pesadez), pero sin desmarcarse demasiado. La pega es no ser capaz de reconocer a aquellos chavales que en los noventas hacían virguerías musicales sin perder jamás el feeling. Porque sí: aquí feeling y elementos pegadizos hay muchos, pero ¿dónde queda la pegada? ¿y el prog.? Poco se puede encontrar en State of Deception. Insisto que es un álbum pegadizo, con estribillos bien coreros, algunos buenos riffs... pero lejos de la genialidad y madurez de In Your Multitude o Parallel Minds, por ejemplo.

Las comparaciones son odiosas, pero llegados a este punto se hacen necesarias. No se pide que Conception repitan fórmula… nunca lo hicieron. Cada uno de sus discos noventeros tiene personalidad y sonido propios. Incluso el Flow siendo un trabajo tirando a melódico tiene su carácter especial, pero en el caso de State of Deception no alcanzo a verlo: ¿Es acaso State of Deception diferente respecto a lo que nos encontramos en la escena moderna del metal sinfónico/melódico actual? Personalmente creo que a grandes rasgos NO.

El álbum arranca bien con la intro In Deception y sobre todo con Of Raven and Pigs (la canción con más cojones, presencia y poderío del plástico), pero el clima se trunca demasiado rápido. No se puede crear un crescendo tan intenso para de pronto “resetear” dando paso a un medio tiempo como Waywardly Broken; que per se es una muy buena canción, pero no pega en el momento. Lo mismo habría funcionado mejor No Rewind como continuadora de Of Raven and Pigs: Más pesada y deudora de los good old Conception. Estas vendrían a ser casi todas las canciones interesantes de State of Deception. Arrejuntadas al comienzo y a juicio personal mal ordenadas.

The Mansion es la baladita de turno, con exceso de pianos y “violines” y, por supuesto, colaboradora femenina a las voces. Incluso el título trae recuerdos a House On A Hill del Poetry For The Poisoned de Kamelot. El último track rescatable sería By the Blues, que nos muestra al Roy Khan más fluido, talentoso y mágico. Porque de esto no puede quedar duda: lo mejor de los nuevos Conception es Roy pero de lejos. No decepciona nunca con su voz. En el caso de Anybody out There, pasa un poco parecido a lo que pasaba con The Mansion: tenemos una pieza lenta, baladística y (en este caso) con un estribillo tal vez demasiado dulzón. Los elementos sinfónicos tampoco ayudan mucho que digamos. Hacen que esto suene más a Kamelot que a Conception. Lo sé, lo sé… las comparaciones son odiosas, pero esto es demasiado evidente e innecesario.

En el caso de She Dragoon, quizá lo más flojo sean las letras y su construcción, junto al ya más que comentado olor a los de Florida. Que a ver: como todas las canciones de State of Deception, está bien. Funciona. Pero insisto que dista mucho de lo esperado para Tore y cía. Feather Moves cierra el álbum de manera tranquilita, sin mayor sobresalto. La pega, es que se trata de otra balada, y como que ya llevamos demasiadas para estar hablando de un álbum de nueve tracks (ocho + intro, de hecho).

Ese es todo el State of Deception. Disco que, al menos en mi caso cumplió lo que promete el título. Porque “deception” se traduce generalmente como “engaño”, pero también significa “decepción”. Casi que ambos significados le vienen al pelo, ¿no?

Sobre el sonido, que también he de comentar algo sobre él, pienso que la mezcla no es acertada. Todo el peso del álbum parece recaer sobre las cuerdas vocales de Roy Khan, dejando para la guitarra una porción del sonido bien injusta. Tore suena apagado, sin fuerza… parece mentira que él mismo fuese quien se ocupase del trabajo de producción. Las guitarras carecen de la fuerza y cuerpo que necesitaban tener. Esto me recuerda a la metedura de gamba de Tipton en el Redeemer Of Souls. Bueno, este caso no es tan grave como el de Priest, eso desde luego. Sobre el artwork… en fin. Una sosez. Demasiado gótico y similar a los de Youngblood. Estos no son los Conception que conocía.

Tres cuernos. Le pongo un 6 porque sonar… suena bien. Pero vaya, que en pocos momentos llegamos a sentir que estemos escuchando a unos verdaderos Conception.

Tore Østby: guitarras y producción.
Ingar Amlien: bajo.
Arve Heimdal: batería.
Roy Khan: voz.

Músicos de Estudio:

Elize Ryd: voz femenina en track 5.
Lars Andre Kvistum: teclados.

Sello
Conception Sounds Factory