Cathedral - Supernatural Birth Machine

Enviado por Heartbolt el Mié, 31/10/2018 - 17:32
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1. Cybertron 71/Eternal Countdown (1:17)
2. Urko's Conquest (4:02)
3. Stained Glass Horizon (5:30)
4. Cyclops Revolution (7:09)
5. Birth Machine 2000 (9:00)
6. Nightmare Castle (6:30)
7. Fireball Demon (4:12)
8. Phaser Quest (3:43)
9. Suicide Asteroid (4:13)
10. Dragon Rider 13 (5:53)
11. Magnetic Hole (6:32)

Álbum completo

Los visionarios, aquellos que no se conforman jamás con nada, siempre están destinados a llegar hasta donde prácticamente nadie consigue hacerlo. Los VISIONARIOS son personas inquietas, que no pueden estar un minuto sin que de su mente se desborden ideas que terminarán produciendo poco a poco un hilo argumental que hará su historia algo mucho más profundo e increíble.

Y vuelvo a preguntar lo mismo: ¿Quiénes son CATHEDRAL? ¿De dónde salieron? ¿Qué hace la dupla Dorrian/Jennings algo tan avasallador? Pero la respuesta siempre sería la misma: ahí está su legado.

Su discografía.

Uno conoce a CATHEDRAL cuando generalmente la velocidad no complace al borrachín promedio. Cuando ves que mucho del material que abunda en décadas pasadas ya no es suficiente. Cuando alguna de sus portadas y ese nombrecito que se gastan te hipnotiza. Pero llega el día que oyes alguno de sus discos y preguntas lo mismo:

¡¿Pero qué coño es CATHEDRAL, eh?!

Aquel enorme ladrillo del cual se formó el esqueleto de CATHEDRAL, Forest of Equilibrum (1991), fue sólo eso: la base. El armazón. Únicamente esto: el comienzo. Nunca la definición entera. Y apenas llegó ese The Ethereal Mirror (1993), CATHEDRAL inició su verdadera historia. Conscientes estamos de que ese Doom funeral con atmósfera Death viciante que se patentó de manera irrepetible en su debut, es una de las principales razones por las que CATHEDRAL es una banda que desde la primera Power Chord de Jennings se estableció en lo más alto. Ok, no los dioses… pero el altar donde se sientan los dioses.

Pero Supernatural Birth Machine (1996) es un disco de quiebre absoluto. La trilogía inicial de CATHEDRAL ya había sido estampada para siempre en la historia del Metal, pero era el Viejo Testamento. A CATHEDRAL le quedaba mucha vida todavía...

Porque Metal había para rato.

Y Metal lleno de la máxima creatividad.

Es que la magia del Doom siempre tiene una complementación inequívoca. El Doom viene del Rock Psicodélico con un tono más grave. El Stoner es el Rock Psicodélico con un medio tono más agudo. El Stoner y el Doom son hermanos, sólo que el primero es para cuando la droga te tiene por el aire y el Doom es cuando el efecto se te pasa y te pega la depresión.

De los dos siempre ha habido en CATHEDRAL, pero cuando soltaron suficientes lágrimas en el debut, se levantaron con el segundo disco y voltearon la caravana de la locura en The Carnival Bizarre (1995), el Stoner ganó un terreno importante en el grupo, y sin ponerse a perder el tiempo, endureciendo una propuesta de la balanza.

Pero con un gran resultado.

Supernatural Birth Machine empieza tétrico, mal habido, terco y delirante. La personalidad de siempre, sólo que ahora recubierta de un poderoso tinte psicodélico al que no hay explicar con sólo ver el nombre de los temas. La guitarra está bien afinada, con un nivel de saturación que determina la gracia de la pieza. Y los truquitos baratos esos de Jennings tan gloriosos siempre están complementados por la voz macabra de Dorrian (no confundir con la MACABRA del debut), y una base rítmica siempre compleja y facilonga a la vez.

Esperar esto de CATHEDRAL para mí era obvio, viendo el rumbo que tomaron. Y no me molestó, al contrario, me pareció una aventura desquiciantemente adictiva, llena de matices inexplorables y una creatividad (porque para compositores ingeniosos, Lee y Garry están ahí de primeros) sólo digna del nombre CATHEDRAL.

Los temas son increíblemente prensados, con riffs psicodélicos y solos Blues afinados diez tonos más abajo. La precisión del estilo siempre me complace cuando ya Dorrian no puede cantar más a lo Joker y se precipitan cuerdas inversas de Jennings, cuando sus manos no ocupan el mellotrón que le da una delicia sucia al producto.

¿Qué puede esperarsedespués de Urko's Conquest? Uno de los inicios más creativamente maravillosos del grupo. Después de una calidad suprema en acordes deslizados entre notas bajas y progresiones que rozan la cacofonía grave, el disco ya está abierto a cualquier bizarrería que no fue presentada en su más pura expresión en el disco anterior.

Los nombres graciosillos dejan de serlo cuando las baquetas inducen a compases complejos y largos, acompañados de una pesadez emocional digna de la antología de Jonathan Swift. Y entre los mejores cortes de CATHEDRAL siempre habrá un enorme espacio para la demostración más representativa de la locura, la droga hecha vida andante a dos patas y la exhibición del ingenio más desastrozo: Birth Machine 2000.

Tema con el que nadie se pone de acuerdo. Es un intento fallido, o es una puta obra maestra. Y creo que me decanto por el segundo...

Este tema, que me recuerda la todavía más peorra y asquerosa visión universal de galaxias que se beben actrices porno en las escenas más degradantes de la sexual condición humana (términos sólo pensados para las orgías musicales de Dorrian y Jennings en la bestialidad Caravan Beyond Redemption de 1998), está precedido por Cyclops Revolution, una odisea a lo Homero Simpson con tintes épicos, medievales... pero del siglo 4000. Y continuada por Nightmare Castlecon un piano bello y sobrio que da la seguidilla por una profundidad mágica de LOCOS. Y sí: LOCOS. Porque irse en un compas 13/6 y después en un 3/4 mientras los acordes son desesperantes y brillosos… amigos, sólo CATHEDRAL hace algo así.

Sólo CATHEDRAL son demasiado, demasiado, demasiado cabrones.

Ellos mismos.

Fireball Demon, Phaser Quest y Suicide Asteroid son una trilogía de temas impresionantes donde abunda el Stoner y medio-tiempos más heavys. Sin mencionar que son la perfecta representación más ácida de CATHEDRAL en este Supernatural Birth Machine. Y sólo tres pedazos de canciones envueltas en humo púrpura pueden preceder tan mágicamente a dos bestialidades que se erigen junto a los tracks 4, 5 y 6 como lo mejor del disco: Dragon Rider 13 y Magnetic Hole.

El primero es literalmente una bandada de palomas negras revoloteando agresivamente en tu cara, mientras sonidos horribles y dulces a la vez crean la banda sonora de la psicosis vivida sólo por dioses inmortales consumiendo las drogas más potentes en un ambiente brutalérrimo.

Y si te parece extrema la definición anterior, Magnetic Hole se levanta y chupa, muerde, absorbe, quita, roba y devuelve tu alma esquelética luego de haberte sido extraída toda gota de humanidad en aquel Agujero Magnético que, según dice el maldito Dorrian, parece ser una Garganta Profunda moderna que fue procreada en los años 2000 y tanto, y que robará nuestras almas sacándolas de cuerpos ya destruidos. Y la música… ni la narro. Sólo es asombrosa hasta donde el término ‘ASOMBROSO’ pueda ser fielmente estirado por nada menos que CATHEDRAL...

Y es que son CATHEDRAL, compañeros. Los mejores entre los mejores. De acuerdo, no siguieron el camino del Forest. Sí, sí y sí. Pero, ¿eso resta? No. evidentemente no. Y cuando yo creía que lo mejor se quedó en aquel debut y la demo In Memorium (de las mejores demos del Metal), me sorprendí con todo el montón de discos posteriores tan grandiosos. Como Endtyme, The VIIth Coming, The Guessing Game, el último The Last Spire y cómo no: Supernatural Birth Machine. De esto sólo son capaces los grandes.

Los más grandes.

Y a los que no les gustan estos discos, no los critican. Porque reconocen qué coño es CATHEDRAL y por qué lo merecen todo.

Bandaza de verdadero culto con uno de los catálogos más impresionantes que haya conocido el Metal.

He dicho, carajo.

Valoración: 8.9

Lee Dorrian - Voz.
Garry Jennings - Guitarra, Mellotron y Piano.
Leo Smee - Bajo.
Brian Dixon - Batería.

Sello
Earache