Carcass - Reek Of Putrefaction

Enviado por Millinomilesaway el Sáb, 11/04/2009 - 12:54
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01. Genital Grinder
02. Regurgitation Of Giblets
03. Maggot Colony
04. Pyosisified (Rotten To The Gore)
05. Carbonized Eyesockets
06. Frenzied Detruncation
07. Vomited Anal Tract
08. Festerday
09. Fermenting Innards
10. Excreted Alive
11. Suppuration
12. Foeticide
13. Microwaved Uterogestation
14. Feast On Dismembered Carnage
15. Splattered Cavities
16. Psychopathologist
17. Burnt To A Crisp
18. Pungent Excruciation
19. Manifestation Of Verrucose Urethra
20. Oxidized Razor Masticator
21. Mucopurulence Excretor
22. Malignant Defecation

Absolutamente infame, insalubre, ilógico, inaguantable (aparentemente), inconcebible… Podría seguir con una interminable lista de adjetivos calificativos con el prefijo –In acompañándolos, y no acabaría nunca de definirlo y, al mismo tiempo, todos le vendrían como anillo al dedo. Porque, hablando en plata y sin tapujos, es un sucio montón de porquería, un inmenso cubo de basura llena de vísceras radioactivas, un atronador pozo séptico nada agradable. No obstante, la porquería puede ser apetecible y deliciosa.

En los tiempos (finales de los 80) en que la escena musical rockera estaba dominada por grupos metaleros tradicionales con bastantes años a sus espaldas y una carrera madura (Iron Maiden Y Judas Priest) e incluso ligeramente en decadencia (Scorpions), una floreciente escena Glam/Sleazy Hardrockera predominantemente americana (L.A. Guns, Motley Crüe, Ratt, Poison, etc) y una escena Thrashera ya plenamente avanzada y con alguno de sus titanes habiendo regalado obras cumbre del género, en esos tiempos digo, surgen pequeños grupos de adolescentes con las ideas musicales totalmente esquizofrénicas y brutales. Surge el primitivo Grindcore.

Una música que aún hoy mucha gente mira con verdadero horror, así que imaginaos en 1988, cuando alguno escuchara canciones de menos de 3 minutos en las que la batería era un ruido indescifrable de lo veloz, las guitarras eran un simple y paranoico muro de sonido impenetrable, y la voz simplemente no era una voz, sino una especie de queja de un oso pardo al que han despertado de su estado de hibernación, sustituida en momentos puntuales por horrendos chillidos que pretendían desafiar al chillido de un cerdo moribundo(si pretendían dar más miedo, desde luego lo consiguieron) a ver quien daba más asco.

Si ya encima, metiéndonos de lleno con nuestros protagonistas, y obviando las inteligentes letras de otros estandartes como Napalm Death, añadimos un aspecto lírico nada agradable, proclive a hablar de desmembramiento de cadáveres y horrores médicos varios (Cortesía de los estudios del cantante y bajista Jeff Walker), pues esto es ya la repera al vino con un poquillo de ralladura de limón por encima. Para muestra, un extracto de ‘Vomited Anal Tract’. Yo la leí traducida, pero creo que es mejor y más “disimulado” ponerla en su idioma original. Si alguien se anima a traducirla, seguro que nos relameremos los labios:

Intestinal disturbance, your ileum turns inside-out
Your duodenum is thrust up towards your mouth
Your pancreas excretes stale septic pus
Your whole digestive system is now a sticky mush

‘Reek Of Putrefaction’ es una auténtica piedra de toque del estilo, probablemente su disco más clásico junto con los sagrados ‘Scum’ y ‘From Enslavement To Obliteration’ de los citados Napalm Death (dos discos imprescindibles para quien guste del buen Grind). 22 ¿Canciones? Diseñadas especialmente para destrozarte, para humillarte y dejar tus sesos al aire. Un disco de dificilísima escucha para oídos no duchos en la materia, pero satisfactorio si se consigue entrar en su mundo de pura brutalidad.

Destacar una canción sobre otra sería simplemente absurdo. Aquí no hay apenas diferencias, desde luego no hay nada que se le parezca remotamente a un single, no hay una que destaque por su “melodía” ni su “pegada”. Es un rato de angustia dividido en 22 fragmentos que se debe escuchar así, de seguidillo y sin respirar. Si no se puede, escuchar 11 y 11 para descansar, pero pensad que cuanto antes acabe, antes podréis descansar…en paz.

En cuanto a cuestiones técnicas, Ken Owen es un batería descomunal, es increíble como puede tener, o más bien mantener, esa pasmosa velocidad sin irse del ritmo y cagarla, es muy muy grande. Jeff Walker, como bajista pues normal, no especialmente destacable, cumple muy bien, pero en cuanto a su voz, pues lo dicho anteriormente, la modula de un tono terrorífico a otro en cuestión de segundos. Y Bill Steer está brutal con su guitarra, construyendo riffs inaudibles para el oído humano medio normal. La producción es bastante embarullada y confusa, lo que añade más caos al asunto. Para distinguir todo hay que estar bastante atento.

Una absoluta pieza de arqueología musical, esencial para entender la prolífica escena de música extrema que florecería pocos años después, pero que, a mi juicio, no ha logrado superar la densidad y bestialidad de éste disco. Creo que, siendo justos, merece 3 cuernos, pues lo absolutamente perfecto estaba por llegar en forma de ‘Symphonies of Sickness’ y, sobre todo, ‘Heartwork’.

Jeff Walker: Vocals, Bass
Bill Steer: Guitars
Ken Owen: Drums

Sello
Earache