Bruce Dickinson - Scream For Me Brazil

Enviado por Hawkmoon el Sáb, 23/04/2011 - 02:48
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1. Trumpets Of Jericho
2. King In Crimson
3. Chemical Wedding
4. Gates Of Urizen
5. Killing Floor
6. Book Of Thel
7. Tears of the Dragon
8. Laughing In The Hiding Bush
9. Accident of Birth
10. The Tower
11. Darkside Of Aquarius
12. The Road to Hell

La carrera solista de Bruce Dickinson, personaje, de por vida, asociado a la trayectoria vital de Iron Maiden, nunca ha tenido, realmente, la posición que merecía.

Discos como "Tattooed Millionaire", "Balls To Picasso", el excéntrico, y ecléctico, "Skunkworks", y, más en especial, las sabrosas, y ultra-metaleras piezas que fueron "Accident of Birth" y "The Chemical Wedding" (Bruce volvió al género que le vió nacer, al igual que hizo, tiempo después, su buen coleguita, Rob Halford, una vez notó que ni Dios lo quería como adalid del Grunge o de las nuevas tendencias) nunca han sido degustadas como merecen.

Solamente el dato de que la ex-voz, por aquel entonces, de Iron Maiden, era la protagonista del invento, tenía cierta relevancia, pero no, la cosa iba más lejos. El material de Bruce Dickinson, como solista, tenía un carisma descomunal, una acusada, y magnífica, onda modernilla, y, encima, sin renunciar al espíritu del buen Metal. Ése que supo parir, mejor que nadie, a medias con su ex-colega, Steve Harris, en la doncella más amada del Heavy Metal, en su momento.

Un tremebundo trabajo, como fue el de "The Chemical Wedding" (que gran rival, por fín, fue Bruce para Iron Maiden, en el momento de marras, teniendo, sus ex-hermanos, tan solo el "Virtual XI" para defenderse) necesitaba, ya, de una buena estampación en vivo, y más después de un tour cojonudo, en el que las cosas parecían, por fín, irle bien al "espadachín-escritor-licenciado en historia-piloto-icono del Metal" más molón de todos los tiempos. El tener, de nuevo, al gran Adrian Smith cubriéndole las espaldas hacía, aún, más interesante el directo de marras. ¿Estábamos a punto de vivir el "Live After Death", en pequeñito, de la carrera solista de Bruce? Dale y play y júzgalo tú mismo.

Si te gustan Iron Maiden, por huevos, te tendrán que molar los dos últimos trabajos de Bruce ("Accident of Birth" y "The Chemical Wedding"), pues tienen un poso "Maidenista" total. Bruce no es tonto, ya se ha hartado de "jugar" a ir de Chris Cornell pseudo-oscurillo y alternativete, y desde el 97, el muy cabrón, parece como si quisiese dejar en ridículo a Iron Maiden, entregando un material ultra-Maiden, pero haciendo la premisa mucho más molona e interesante. Puede decirse que "Accident of Birth" o "The Chemical Wedding" son trabajos que habrían quedado de puta madre en la discografia de Iron Maiden si Bruce no se hubiese largado jamás de la doncella, tal y como pasó después del tour de "Fear of The Dark", en 1993.

Vamos a vivir un show adrenalítico, muy sudoroso y "Heavylón", con un marcado aire "Maidenista" (Bruce y Adrian son parte de un legado inmortal y, por huevos, se nota) y con uno de los mejores públicos que se le pueden pedir a un show de Metal: el sudamericano. Bruce Dickinson, un material acojonante y audiencias hambrientas de guerra sonora. No hay más que sumar, y sin haber, aún, dado cuenta del show, uno ya intuye que va a vivir un pedazo de concierto. Los que pudimos asistir a los shows del tour, en el 97, sabemos que Bruce, en el momento, estaba en una forma envidiable, colérico y entusiasmado, ante la positiva reacción que tuvieron sus fans (y los de Iron Maiden, que a la postre, son los mismos) ante su regreso al mundo del Heavy Metal, así que, de calle, "Scream for me Brazil" (qué titulo más acertado y molón, la verdad) ya nos olía a gloria.

La piraña de la portada ya nos avisa de que la cosa está peligrosa. La gente pelea por la primera fila, primeros codazos, olorcilla avinagrada, típica del sobaco del gigante que tienes delante, primeros vasos (llenos de véte a saber tú qué mierda) volando...en fín, la espera típica. Se apagan las luces, la gente ruge. Para muchos, el momento de marras es lo más cercano a un show de Iron Maiden. Así que imaginad la adrenalina que pulula por el ambiente. Testosterona, sudor y huracán de Heavy Metal, servido por una de sus voces más icónicas y magnas. Comienza la batalla...

Una sirena, previa a la guerra que nos va a caer encima, actua de intro, para que el "air raid siren" rompa el hielo, y a base de un entramado "Heavy-Power", y de factura rítmica-modernilla, se coma al público, sólo pisar el escenario. "Trumpets of Jerico" atruena. Sonido muy de "Live", no tan pulido como en disco, pero encantador. Bruce ya no suena como en 1983, pero sigue con un nivelón de pelicula, rasgando al límite, y soltando "hechizos vocales", como siempre.

"King in Crimson", "Chemical Wedding", "Gates of Urizen", "Killing Floor" y "Book of Thel" nos dan un repaso por sus últimos tiempos y, la verdad, Sao Paulo alucina pepinos con el ex-Maiden, bueno, con los dos ex-Maiden, pues Smith, al igual que en el pasado, descarga, y como nadie, los mejores solazos del mundo metalero. El resto de la banda que acompaña a Bruce (Roy Z, Eddie Casillas y David Ingraham) también cumplen, sobradamente, con las respectivas tareas que tienen encomendadas por el pequeño gran Bruce. Directazo total el que escupen los cinco músicazos. Total.

Nos toca vivir el momento cumbre del concierto, el momento de sacar el mechero (y el pañuelo). Llega "Tears of the Dragon", y con ella, la ovación más clamorosa, y sentida, de toda la noche, eso sí, después de un discursito cañón, y loco perdido, de Mr.Dickinson, el alma de la fiesta, sin duda. Amo de un show, voz entre voces, el frontman definitivo, y de paso, un tio con un sentido del humor genial. ¿Qué habrian sido de los shows de Iron Maiden sin sus monólogos molones? Como ése, en "Live After Death", donde nos cuenta como la reina de Inglaterra se ponía fina a fumar marihuana para calmar sus dolores menstruales. Lo dicho, un icono. Como icono es "Tears of The Dragon". Guitarras perfectas, un Bruce derramando su alma en el intento, una audiencia entonando el tema como si la vida le fuera en ello...alucinante. Uno de los mejores temas en la historia del Heavy Metal. Ni más ni menos. Steve Harris, fijo, que habría matado, a cualquiera, por que Bruce hubiese parido el tema en plena era Iron Maiden. No es para menos. Menudo himno. Y queda de vicio en "Scream for me Brazil", de vicio.

"Laughing in the Hiding Bush" (de "Balls to Picasso"), "Accident of Birth" (una de las mejores composiciones de Bruce en toda su historia, más Heavy que el acero), "The Tower" (solida y con un trabajo de batería genial) y "Dakside of Aquarius" (con Smith y Roy Z haciendo crujir sus guitarras, y demostrando el nivelazo que poseen, tanto el uno como el otro) aceleran pulsos, embisten a los fans y dejan claro que la onda solista de Bruce es una pasada. Tanto en estudio como en directo. Bruce ha cumplido. Por fín, y después de muchos años, acepta que Maiden forman parte de su alma, de su ser, de su carrera. Y vive de ello, como si fuese lo más normal del mundo, que lo es.

"Road to Hell", el más "Maidenesco" de todos los temas, cierra el concierto, y lo hace con sentimiento, con potencia en las cuerdas, con un Bruce épico y con toda la banda, compacta y lanzada, flipando con la reacción del público, que es un protagonista más en el film, genial, por otro lado, que es "Scream for Me Brazil". Cerrar un show así es lo que se necesita para dejar muy bien sabor de boca. No me extraña que, ese mismo año, Maiden se bajasen del burro y le ofreciesen, de nuevo, a Bruce el puesto que nunca debió dejar colgado.

4 cuernos (altos) para la piraña agresiva que resulta ser Bruce Dickinson cuando le toca demostrar que es el más Heavy de todos. Directazo genial. Eso sí, un par de temas de Maiden (como tocaba en el tour, caso de "Wasted Years" o "The Prisoner") habrían estado, como extra, algo cojonudo.

Bruce Dickinson - Voz
Adrian Smith - Guitarra
Roy Z - Guitarra
Eddie Casillas - Bajo
David Ingraham - Batería

Sello
Sanctuary