Blue Öyster Cult - Agents of Fortune

Enviado por El Marqués el Vie, 10/04/2015 - 01:20
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1. This Ain´t the Summer of Love
2. True Confessions
3. (Don´t Fear) The Reaper
4. E.T.I. (Extra Terrestrial Intelligence)
5. The Revenge of Vera Gemini
6. Sinful Love
7. Tattoo Vampire
8. Morning Final
9. Tenderloin
10. Debbie Denise

Seguramente son la banda más disfuncional de los 70. Un nombre que siempre ha estado ahí, la asignatura pendiente en la que temen adentrarse incluso aquellos que dominan la carrera de todas las luminarias de la escena rockera de aquella década. Puedes haber logrado interiorizar la discografía de bandas inabarcables al estilo Budgie, Grand Funk, los Amboy Dukes de Ted Nugent o Uriah Heep, pero creo sinceramente que no eres nadie si no sabes tararear el riff de “Godzilla”, si tu pulso no se ha acelerado todavía ante el hallazgo de “Veteran of the Psychic Wars”, si sigues siendo tan borrico que desdeñas los live albums de este tipo de grupos y no has buceado en los surcos de “On your Feet or on your Knees”, “Some Enchanted Evening” o “Extraterrestrial Live”.

Porque sí, porque Blue Öyster Cult , pioneros hasta en el uso de la diéresis que adoptaron para sí Motörhead y Mötley Crüe y ridiculizaron Spinal Tap, son una de las mejores bandas de la historia, cinco tipos polifacéticos que sabían tocar de todo, que eran capaces de organizar un ataque guitarrero que ya quisieran para sí las bandas de southern rock, y que cuentan con una discografía repleta de referentes, con al menos cinco discos que figuran entre lo mejor del Rock del siglo pasado.

Una constante a la hora de describirles es su apego a las artes ocultas, realmente supieron crear mal rollo con sus letras oníricas, sus portadas surrealistas y esos detalles como el hecho de presentarse con un símbolo, al estilo los Led Zeppelin más esotéricos, que era su seña de identidad, el famoso interrogante invertido que en realidad alude a una palabra griega que significa “caos”.

No se les tiene por arquetípicas estrellas del Rock, aunque no hay que más que echar un vistazo una vez más al clip del Hear n´Aid de Vivian Campbell, Jimmy Bain y Ronnie James DIO para constatar el carisma que tenían Eric Bloom y el pequeño gran guitarrista Donald “Buck Dharma” Roeser. Aparecen unos segundos entre toda la pléyade de Metal Masters ochenteros, pero todo espectador versado en la materia puede notar que estos tíos tenían algo, algo aparentemente muy sencillo, y es que saben rockear como cabrones.

Agents of Fortune es legendario, aparte de por contar con un personaje en la portada, ese elegante mago bigotudo que tanto puede servir de doble de Freddie Mercury como del Eddie de Maiden cuando aún estaba vivo (¡sí! ¡es una fantasía mía!), por recoger las canciones más accesibles que el quinteto había compuesto hasta ese momento, demostrando un dominio absoluto del medio en que se movían, un hard ligero en el que los temas tratados se adaptaban a su patentado estilo y no al revés, en el que se mostraban perversos y cínicos bajo un envoltorio Pop Rock de contenido tremendamente intenso, como podemos escuchar en ese puñado de temas irresistibles que son “This Ain´t the Summer of Love”, “True Confessions” -con lucimiento solista para los hermanos Randy y Michael Brecker, los tipos que aportaron música de vientos en momentos puntuales a todos unos Dire Straits ¿quién no recuerda aquella prodigiosa "Your Latest Tricks?"-, “E.T.I.”, “Tenderloin” o “Debbie Denise”.

Pero es que además este “Agents…” incluye esa canción por la que una banda pasa a la historia, por la que aunque no hubieran hecho nada más se seguirá hablando de ellos dentro de un millón de años, su “Livin´ on a Prayer”, “Breaking the Law”, “Welcome to the Jungle”, “Nothing Else Matters”, “Africa” o “Still of the Night” particular. Naturalmente me refiero a “(Don´t Fear) the Reaper”, una maravilla con latido similar al “Gimme Shelter” de los Stones, con unas reconocibles notas de entrada que al momento van a generar la ovación del respetable, y esa interrupción tan enigmática en la mitad para mostrar que estamos ante una canción nada convencional, que sin embargo entra y se te mete en el alma, al estilo esa vieja amiga que te inició, que forma parte de tu vida y nunca vas a dar de lado, sobre todo cuando te la encuentras en un episodio de los Simpson, en otro de Saturday Night Live o en el cierre de una temporada de esa maravillosa serie que es Orange is the New Black, poniendo música de fondo a la fuga de una reclusa enferma de cáncer a la que han dado seis semanas de vida y que se lanza al mundo llevándose todo lo que se pone por delante sin temer a la parca.

En la colosal “The Revenge of Vera Gemini” participó Patty Smith, que era pareja del fallecido teclista Allen Lanier, “Sinful Love” volteará tus neuronas, en “Tattoo Vampire” demuestran cómo pueden hacer lo que les de la real gana adueñándose de la producción y tocando a un ritmo capaz de estamparte contra el techo de tu habitación, y “Morning Final” recrea un asesinato sin motivo en las escaleras del metro de New York, concediéndoles la oportunidad de construir un monumento de estructuras atípicas, pero con unos coros que también se te quedan para siempre en las meninges.

Como empecé diciendo, jamás serán tan populares como tanta farsa que hemos conocido en esto del Show Business, pero yo no sé de nadie que se haya deshecho voluntariamente de los vinilos con inolvidables portadas de estos tipos.

Eric Bloom: Voz, Guitarra, Percusión
Donald (Buck Dharma) Roeser: Guitarra, Voz, Sintetizador, Percusión
Albert Bouchard: Batería, Voz, Guitarra Acústica, Percusión, Armónica
Joe Bouchard: Bajo, Voz, Piano
Allen Lanier: Teclados, Voz, Bajo, Guitarra

Sello
Columbia

Una rocanroleada muy enigmática. Solo los genios pueden complejizar sus ideas simplificándolas. Algunas cosas se disipan respecto a lo que fue Secret Treaties, pero el resultado es tan contundente que poco de lo anterior se extraña. Genialidad mas asequible y robusta que nunca.