Barbarians - Dawn of Brotherhood

Enviado por Hawkmoon el Mié, 06/07/2011 - 22:15
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1. Man of Sorrows
2. Desperate War
3. Ancient Pride
4. Like a Dream
5. Flames Of War
6. Kurkay
7. Dawn Of Brotherhood
8. The Father Of Victory
9. The Supreme Sword
10. Last Battle
11. Barbarians

Todo va por ciclos. Y más en el reino del Metal, toques la vertiente que toques. Indagues donde indagues. Así como el Thrash Metal volvió a ponerse peleón a a principios del nuevo milenio, sobretodo gracias a toda la carne en el asador que metieron formaciones como Kreator, Destruction, Testament, Overkill o Annihilator, parece ser que el espíritu del Heavy ochentero, aquel que fue parido por los más grandes, léase Judas Priest, Iron Maiden, Manowar, Dio, Accept, Helloween o King Diamond, también ha vuelto. Y para quedarse. Si es que alguna vez se fue, claro está. Para mí, el espíritu del Heavy ochentero y "Conaniano" nunca murió. Pero como ente de lo más listo, al verle las orejas al lobo en forma de la movida Grunge, decidió dormitar una temporada (una buena temporada) para descansar, pues el género empezó a repetir clichés que, a la larga, le habrían sentenciado a morir, recuperar fuerzas y mutar. La energía no muere, únicamente se transforma, ¿no?

Pues eso le ha pasado a la movida épica, tio. Que se ha hecho fuertota. Normal, la naturaleza es sabia y sabe que el Heavy Metal, tal y como andaba armado desde los tiempos de Priest o Maiden, no le podría hacer frente a huracanes sónicos como el Black Metal, el Thrash o el Death. Por eso le dió la capacidad de unirse genéticamente a otros estilos. La llamada era de fusiones alcanzó incluso al reino de los más "Trues". Ahora, y como por arte de magia, el sentimiento épico ya convive incluso con mercancia deather. Melódica, eso sí. Todo sea por no caer jamás en el olvido. Si para no morir, si para seguir extendiendo el mensaje de no-retirada, de no-rendición, hay que unirse a la movida Death, por San Joey DeMaio que así se hará. Los dioses crearon el Heavy Metal. Almenos eso es lo que cuenta un tema de Manowar. Pues bien, los dioses no se extinguen. Y el Heavy Metal, en su esencia más pura y guerrera, menos aún. Siempre habrá, o así debería de ser así para los restos, hueco para la música extremilla que hable de guerreros, princesas en apuros, invasores sin alma que serán ajusticiados por el acero, brujos cabrones y castillos malditos. El Metal nació como sonido a la épica. Y así seguirá siendo hasta que Crom lo decida, colega. Nada podemos hacer al respecto. Salvo disfrutar.

In Flames lograron mostrarle al mundo un caos sónico sin igual. Un mundo etéreo, en el que caminaban de la mano naturalezas tan dispares como las de Iron Maiden, Death o At The Gates. Y como pioneros, como mínimo la cabeza más visible y que mejor se supo vender de todo el cotarro en su reino, les salieron clones hasta de debajo de las piedras. Algunos con carisma, otros, lamentablemente, una pérdida de tiempo. Suya, por parir un clon sin gracia, y nuestra, sin dudarlo, por ser gilis y no saber, después de unos buenos años ya, que cuando una buena banda da a luz a algo grande, enseguida surgen mil demonios de similar catadura. Aunque, por regla general, siempre a la sombra de la banda matriz.

Después del huracán Melodeath, que acabó por saturarme totalmente, solamente quedaron en pie los más fuertes del lugar. Aquellos que lo merecen. Y, entre ellos, Amon Amarth. Banda que, tomando como ejemplos, como gurús sonoros a entes del tallaje de Manowar, los citados In Flames, algo de Dark Tranquillity, y bastante más salsas de aquí y de allí, se han convertido, y en poco más de una década, en todo un referente. Cuando acabas sentando cátedra, se diga lo que se diga de tí, será que tienes algo realmente bueno entre manos. Y como maestros, como los Manowar que tanto aman, ya tienen una buena colección de alumnos. Y Barbarians, sin duda, son de los más aplicados. Se nota que llevan los apuntes al dia.

Italia siempre ha sido cuna de buen Metal épico, como Rhapsody, Labyrinth, Secret Sphere, Vision Divine, Domine o Centurion. Y también, con la tonteria, se ha hecho con una buena escena de Metal cabreadote y extremillo: como Death SS, Graveworm o Stormlord. Pues, bien, en el centro, declarados amantes tanto de las ventiscas épicas, la N.W.O.B.H.M, el Heavy alemán, o el Death, "Inflamesiano-Amonamarthiano", Barbarians quieren su lugar en el Valhalla metálico. Se quieren sentar junto a sus dioses, beber hidromiel hasta la eternidad y follar con las valquírias. Y para ello, orgullosos y rabiosos, portan bajo su brazo una afrenta la mar de molona. "Dawn of Brotherhood" es su nombre. Cuatro tipos que vienen a conquistar el reino. ¿Quieres cortar cabezas a ritmo de Death "Manowaresco"? Pues sé bienvenido. Toma, coge esa espada. Y empieza a rugir...¡¡¡ Arrrghhhh !!!!

"Man of Sorrows", que cuenta con una intro de naturaleza fastuosa y recargada, hija bastarda de un comienzo en un trabajito de Manowar, pronto se lanza a toda hostia por el sendero riffero y cañero. La cosa está alimentada de muchas esencias, siendo los nombres de Ancient Rites, Iron Maiden y Amon Amarth los primeros que me vienen al coco. No pueden negar de dónde provienen. Pero yo no negaré que la cosa me hace mover el cabezón a muerte. Primer espadazo, con tufo Death-Black, y la mar de potentorro.

"Desperate War", que le suma al cocido un deje Power, aunque revestido con adamántium, e incluso cierto tono industrial y Thrash, le cede protagonismo a "Ancient Pride" (que podría venir firmada por los Sentenced de 1998), a "Like a Dream" (a lo Dark Tranquillity), a "Flames of War" y "Kurkay", ambas con tono Folk y a "Dawn of Brotherhood", que nace con ínfulas de himno para los directos. Está claro que Barbarians no acaban de inventar la rueda, pero estamos dando vueltas desde el primer segundo, joder. Han aprendido de todos sus maestros, y lo han hecho muy bien. La voz de Charaton está muy acertada, con buen nivel, tan oscura como desgarradora, y Red Erik, el seis cuerdas, el "Ross the Boss" de la movida Barbarians, cumple como máquina riffera y melódica. Se nota la pasión que destila el olor de los temazos. Composiciones que no van a cambiarle la vida a nadie, pues el material de Barbarians llega, como poco, con diez años de retraso, pero composiciones, al fin y al cabo, con alma, con corazón, con visceras. Un buen tema, una buena idea, una buena alineación de astros, sea original o no, siempre tiene pegada, leñes. Y con "Dawn of Brotherhood" se están dando todos los casos. El de sonar novedosos se dejará para más adelante, supongo. Aunque quizás, como buenos herederos del reino "True", quieran sonar así siempre. Los Grave Digger o Running Wild del Melodeath. Siempre fieles, siempre cañón.

"The Father of Victory" (con aura Thrash cortante), "The Supreme Sword", "Last Battle" y "Barbarians", cuarteto de similar intensidad y formas a todo lo anterior, pero con la fortuna de no habernos aburrido ni un segundo, cierra la misión sacra del 2009. De momento, y como por sorpresa, ya se han dado a conocer. Lo que no es moco de pavo. Ahora toca defender el material en vivo. Suerte, entrañables Trues. Que el espíritu de San DeMaio os acompañe.

4 cuernos (bajos) para "Dawn of Brotherhood". Cañero, enérgico y disfrutable. Para amantes de Amon Amarth, Ancient Rites y la guerra por el trono. Disco bien True. Dan ganas de matar emos...jejeje. Más de las habituales, vaya.

Charaton: Voz y guitarra
Red Erik: Guitarra
Skeld: Bajo
Kingwarrior: Batería

Sello
Underground Symphony