Austere - To Lay Like Old Ashes

Enviado por Witchfyre el Lun, 29/03/2021 - 11:47
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1. Down (01:33)
2. To Fade with the Dusk (07:36)
3. This Dreadful Emptiness (09:06)
4. To Lay like Old Ashes (09:33)
5. Just for a Moment... (06:06)
6. Coma II (20:47)

Álbum completo: YouTube/Bandcamp

A lo largo de los últimos 25 años no creáis que han sido muchas las bandas australianas que realmente me han hecho arquear las cejas, pero hay un puñadito de músico de Nueva Gales del Sur que me tocan la “patata” como pocos en esto del black metal. Dos de ellos, Mitchell Keepin y Tim Yatras, Desolate y Sorrow para los amigos, se dieron cita en este To Lay Like Old Ashes que me puso en contacto con esta estirpe en un 2009 que cada vez se aleja más en el retrovisor y al que vuelvo la mirada con frecuencia cuando tengo ganas de transitar estas coordenadas. Por alguna razón, hay años concretos por los que sientes una particular querencia y varios fueron los lanzamientos que me tuvieron más que entretenido durante aquel curso. White Tomb, Black Cascade, Groans to the Guilty, Memoria Vetusta II, Microcosmos, The Malediction Fields, Amesoeurs, þþþþþþþþþþþ, Ást, Ad Nauseam, Death to All, Loss, In the Light of Darkness, All Hail Pessimism, All Shall Fall, Privilegivm... muchos y algunos muy buenos, cierto, pero, de entre todos ellos, siempre he sentido un especial aprecio hacia el segundo esfuerzo de este joven dúo.

Un par de años antes habían debutado con un cumplidor álbum de black depresivo de manual, Withering Illusions and Desolation, que me llegó muy tarde para tomármelo realmente en serio. Así las cosas, pasé bastante de ellos. Sin embargo, después de un transitorio EP y un par de splits sin mayor relevancia, consiguieron dar la campanada con To Lay Like Old Ashes y definitivamente fijé mi mirada en esa preciosa imagen de portada que les sirve de adecuadísima avanzadilla. Casi todo en este álbum es pura delicatessen para los amantes del black metal atmosférico y depresivo. Casi todo, digo, porque un par de cositas se les fueron de las manos a los amigos Sorrow y Desolate (mira que son cutres esos pseudónimos aunque, a estas alturas, ya los habían dejado de lado). Para empezar, esas voces agónicas, en ocasiones rayando en lo histérico, van a suponer un reto para el más pintado. Seguro que la voz de Mitchell Keepin en los dos temas que, supuestamente, firma va a crispar los nervios de más de uno. Yo me he tragado de todo en este terreno y suelo tener bastante estómago, pero entendería que alguien la encontrase durilla de digerir.

Por otro lado, puesto que lo disfruto como un cabronazo, me gustaría decir que se trata de uno de esos trabajos en los que no sobra ni un minuto, pero no es así, le sobran, exactamente, veinte minutos y cincuenta y cuatro segundos. Coma II, obviamente secuela de la igualmente inútil Coma que cerraba el debut, es una auténtica pérdida de tiempo. Solución rápida, recomiendo interrumpir la reproducción una vez termina la impresionante Just for a Moment..., en la que Yatras se arranca con una interpretación vocal realmente conmovedora y que nos dejará un imborrable recuerdo, con lo que nos quedan 34 minutitos, ahora sí, sin absoluto desperdicio. Sé que no es mucho, pero lo que resta tiene tal calidad que compensará con creces la inversión realizada. Habría sabido a gloria la cosa con un tema “normal" más, pero no está aquí el personal para servir a la carta y nuestros amigos “aussies" encontrarían sumamente interesante tal pasatiempo contemplativo. No puedo estar menos de acuerdo.

Más allá de este hecho, como buen lanzamiento de Eisenwald, el cuidado de los detalles es sumo. La presentación es todo un deleite para la vista de aquellos que disfruten de este lado más emotivo del black metal, un derroche de buen gusto y elegancia con su tonalidad otoñal y sus bellas visiones. Y la producción, idónea. Potente y cristalina a partes iguales, se separa de la cochambre habitual que acompaña los primeros pasos de casi toda banda de black depresivo que se precie, para potenciar su musicalidad con un envoltorio de lo más suntuoso. Genial el trabajo de Tim Grose, aka Lord Tim (nada que ver con Yatras), a ese respecto. Gracias a él podemos disfrutar como se merece de progresiones como las de una This Dreadful Emptiness que con otros parámetros de sonido más discretos se habría visto empequeñecida. De verdadera genialidad me parece el discurrir de esos 9 minutos en los que encontraremos un poco de todo (una vocalización menos histriónica, arranques de rabia blackera contenida, crescendos “post” y un final realmente apoteósico) y donde se empieza a erigir con cierta singularidad la figura de Tim Yatras. Entiendo que la personalidad musical de la banda viene marcada por las tareas compositivas de Keepin, pero es Yatras el que aporta un carácter inconfundible a Austere con su apasionada interpretación vocal y su meritorio despliegue tras la batería, muy por encima de lo habitual en bandas del estilo. Algo que se llevaría consigo un par de años después al Torn Beyond Reason de Woods of Desolation, por mucho que tampoco fuese allí el artífice creativo.

De nuevo voz y batería destacan en el tema título. Otros 9 minutos y medio de black metal melódico y profundamente emotivo. De exquisita interpretación y donde alcanzo a ver cierta influencia de los americanos Agalloch en la entonación de Keepin, teóricamente, en esta ocasión (no me queda muy claro el reparto de tareas vocales). Buscan y logran Austere conmocionar los sentidos. Banda sonora más que apropiada aquí sentado con la mirada perdida en el horizonte mientras escucho pájaros cantar y observo las copas de los árboles mecerse al son del viento (dicho esto literalmente). En bandas tan sensoriales como esta, la experiencia se refuerza muy positivamente si se la acompaña del contexto adecuado...

Just for a Moment... es todo un regalo para los oídos. Los clichés del black metal se desgajan y Yatras se libera. Mitch derrocha elegancia y la voz de Tim conmueve como pocas. Buscando black metal, te vas a llevar una decepción. Austere rompen con todo lo que les encorseta y se destapan con una maravillosa “sensiblería" no apta para intransigentes. Es curioso como parece que To Lay Like Old Ashes parte de ciertos convencionalismos con To Fade with the Dusk para ir abriendo el espectro progresivamente y liberando carga para volar más allá de sus límites estilísticos. Por desgracia, después de alzarse hasta las nubes con Just for a Moment... caemos con el estrépito de Coma II. Otro de esos casos en los que, corrigiendo un error, podríamos encontrarnos ante una auténtica joya y, aún así, probablemente lo sea. Pero qué le vamos hacer, hasta el mismísimo Varg Vikernes tenía esta absurda manía de cerrar álbumes con insufribles e interminables ambientales.

No quiero engañar a nadie, puestos ante To Lay Like Old Ashes debemos saber lo que nos vamos a encontrar, dos jóvenes australianos que buscan emocionar, llegar hasta un recóndito lugar de nuestro corazón donde raras veces alcanza el black metal. Y a buen seguro que lo harán, si se lo permites. Si no estás dispuesto, puedes simplemente disfrutar de aspectos técnicos, pericia instrumental y entretenerte con un vistoso diseño, pero nunca llegarás a entenderlos por completo. Partiendo de la limitada paleta del black depresivo, Austere consiguieron con To Lay Like Old Ashes pintar un lienzo que fueron capaces de llenar con tonalidades cargadas de belleza y combinarlas con el carácter sombrío y pesimista habitual del estilo.

Pese a sus defectos, su defecto, en realidad, un hito del black metal menos purista del siglo XXI. En estos tiempos de abundancia, pronto se nos llena la boca alabando la bondades de trabajos más recientes, pero muy pocos son los que me llegan a emocionar hasta este extremo. El valor de tocar precisamente esa tecla tan determinada y seguir haciéndolo con la misma eficacia 12 años después de su edición, nadie se lo puede arrebatar a To Lay Like Old Ashes. Vaya por mi parte un notable muy alto y, en consecuencia, cuatro cuernazos bien grandes, para un trabajo que pudo haber sido sobresaliente corrigiendo sólo un error... de veinte minutos.

- Mitch: guitarra, voces, teclados
- Tim: batería, voces, teclados

Músicos invitados:
- D.: bajo
- Tim Grose: teclados adicionales

Sello
Eisenwald Tonschmiede